n.º 010                                                                               Agosto 2003

 

Padre Santo, guárdalos en ese
tu Nombre que a mí me diste, para que
todos sean  uno como nosotros”
(Jn.17, 11b)

 

Queridísimos hermanos y hermanas cursillistas de todo el mundo:

Es con esta ardiente súplica de Jesús al Padre, en el contexto de su oración sacerdotal inmediatamente antes de su muerte, que deseo  introducir esta Carta Mensual. Motiva tal propuesta el hecho de estar el Estatuto de nuestro Organismo Mundial del MCC en los trámites de un complejo proceso de aprobación por el Consejo Pontificio para los Laicos encargado de tal tarea en la Santa Sede, en Roma. A nadie escapa una clara percepción de las consecuencias de esa aprobación para todo el Movimiento de Cursillos de Cristiandad a nivel planetario. Y, sin duda, que esto será un gran don de Dios para el MCC al inicio del tercer milenio y, por eso, una nueva primavera en la cual podremos, los cursillistas del mundo entero, retomar con mayor ardor, nuestro camino profética en el medio del Pueblo de Dios. E, de esta oportunidad tan esperada por nosotros, surgirán consecuencias benéficas y promisorias para toda la Iglesia. Creemos que la primera de estas consecuencias es la urgencia de la búsqueda de la unidad entre nosotros..Y la unidad de los cristianos encuentra una de sus principales fuentes, en la oración sacerdotal de Cristo. Oración que acabo de mencionar arriba.

Por resultar oportuno, recuerdo lo que dice el Artículo Primero del Estatuto al definir el Organismo Mundial y sus funciones:

“El OMCC es el organismo de coordinación del Movimiento de Cursillos, responsable por el intercambio mutuo de informaciones, iniciativas y reflexiones de los Secretariados Nacionales del Movimiento de Cursillos, como también de las oportunas orientaciones programáticas y organizativas y, como tal, está al servicio de la unidad dinámica del Movimiento a nivel mundial.”

No siendo el momento para analizar cada una de esas palabras, cabe si enfatizar  la parte final del artículo, relacionado con la urgencia de la unidad interna del MCC: el OMCC “está al servicio de la unidad dinámica del Movimiento a nivel mundial”. Ahora, tal unidad interna será imposible de producirse si todos  nosotros – Grupos Internacionales, Secretariados Nacionales y Diocesanos, grupos de cursillistas y cada cursillista en particular – no construimos nosotros mismos, por medio de actitudes coherentes y concretas, el camino para que ella se produzca. Así, desde ahora y hasta cuando recibamos nuestro Estatuto, propongo dar algunos pasos que juzgo fundamentales:

1ª paso – comprensión del texto y del contexto: al ser aprobado el Estatuto y estando establecida canónicamente su vigencia, será responsabilidad de todos nosotros llevarlo a la práctica. Eso no será posible sin que se lo conozca a fondo, con todos sus alcances, y con el objetivo de evitar Interpretaciones que pudieran estar en desacuerdo con el espíritu del Estatuto y no solamente con la letra de la ley. De ahí  la necesidad de que todos hagamos una oración humilde y confiada, pidiendo la iluminación del Espíritu Santo. Sin esa iluminación será imposible encontrar el camino para la unidad.

2ª paso – recepción respetuosa del texto: sin ideas preconcebidas y sin animosidades inconvenientes de cristianos imbuidos en la comprensión fraterna. El texto en cuestión, fue elaborado a partir de un primer estatuto vigente por común acuerdo de los Secretariado Nacionales, desde la creación del Organismo Mundial, en la década de los 80s, y fue aprobado por los cuatro Grupos Internacionales presentes en Berlín, Alemania, en Octubre de 2001, estando presente uno de nuestros venerados iniciadores, Eduardo Bonnín. Fue después entregado al Consejo Pontificio para Laicos en Roma y, a partir de correcciones y sugerencias del mismo CPL, revisado más de una vez por canonistas y abogados especializados, por lo que su forma y su contenido deberían ser exactos, no dejando margen a dudas. Después de todo eso, existe la absoluta necesidad de recibir nuestro Estatuto desapasionadamente. Y, una vez más, suplicar al Espíritu del Señor, los dones de la sabiduría y del discernimiento.

3ª paso – respecto a las diferencias: sean ellas culturales, nacionales e incluso personales. A propósito de los criterios del Reino de Dios, Jesús nunca lo hizo imponiendo leyes y preceptos a los discípulos. Él lo hizo ofreciendo un camino y respetando la decisión de cada uno, reconociendo las limitaciones y la idiosincrasia.  Acordémonos del joven rico rehusando la invitación del Maestro que, a su vez respeta su decisión (Cf. Mt. 19, 16-26).  Aunque nuestra cultura posmoderna sea globalizada, cada país, cada región, cada persona tiene su peculiar modo de ser y de vivir. Consecuentemente, el respeto a esas diferencias es fundamental para la construcción de los caminos en busca de la unidad. El carisma es dado por el Espíritu a personas concretas en situaciones concretas y en circunstancias específicas.

4ª paso – renunciar a lo accidental, y si es necesario hasta a lo importante: Jesús no deja dudas sobre la actitud a tomar cuando relativiza las severas leyes del sábado, privilegiando a las personas y su dignidad (Mc. 2,27-28;  Mt. 12,10). Con frecuencia, imbuidos en una mentalidad demasiado legalista, exigimos la observancia de leyes y costumbres que nos distraen de lo esencial y crean obstáculos a la aceptación y a la práctica del propio Movimiento en las diferentes circunstancias culturales y propias de cada región o país. Jamás debe permitirse  que el celo y el cuidado por el MCC  hagan que no se respete las opiniones y la forma de actuar de los que piensan diferente.  En muchos casos resulta más meritoria y fructífera la renuncia a lo accidental e incluso a lo importante antes de estériles exigencias de los “sábados” de la ley.

5ª paso – caridad en busca de la unidad en la diversidad:  finalmente, será necesario el absoluto ejercicio conciente  de la caridad fraterna. Sin el amor nacido del corazón del Padre, la caridad será imposible.  Y la caridad supone la búsqueda de la unidad en la diversidad.  ¡Vale recordar que UNIDAD no significa UNIFORMIDAD!.  Así como existe UNIDAD en la fuente de los carismas, deberá existir VARIEDAD en la práctica de los mismos. (Cf. 1Cor, 13). Ya me refería a esto por las diferencias. A lo largo de los años de militancia en el MCC una de las gracias más significativas que vengo recibiendo es esta comprensión cada vez más clara de la Unidad en las diferencias. Toda vez que se insiste en la uniformidad se produce un debilitamiento del Movimiento; el desánimo se apodera de las personas y crecen las sospechas y las incriminaciones sobre el proceder de aquellos  que hacen las cosas de diferente manera.¡De esta forma perdemos una visión global de UNIDAD para gastar inútilmente nuestras energías y perdemos nuestro precioso tiempo en críticas casi siempre ácidas en busca de argumentos cada vez más elaborados con el objetivo de “destruir al enemigo” o de “destrozar”  con una supuesta fuerza proveniente más de la emoción que de la razón o de la caridad!

Queridísimos: les dejo estas reflexiones nacidas del amor y del celo por nuestro querido MCC, esperando que puedan contribuir a que, entusiasmados en torno al mismo ideal  y caminando de la mano con las proposiciones del MCC, podamos dar un testimonio evangélico de UNIDAD en un mundo ya tan dividido “por continuas discordias” y divisiones hasta entre los que nos decimos cristianos!

¡Mi abrazo fraterno y hasta el próximo mes, si Dios quiere!

Del hermano y servidor en Jesucristo,

 

Pe. José Gilberto BERALDO
Asesor Eclesiástico del OMCC

 

  

 

Nueva sede del Grupo Europeo de Trabajo – En nuestra última Carta Mensual informamos que en 2004 la sede del GET actualmente en Córdoba, España, debería de pasarse a la República Checa. De hecho lo que esta programado es un Pre-Encuentro del GET en la República Checa, continuando la sede del GET adonde hoy se encuentra. Pedimos disculpas por nuestro equívoco involuntario.

Asesor Eclesiástico del GLCC – Solicitamos las oraciones de todos los hermanos del MCC por la salud de Mons. José Cruz Camacho, Asesor Eclesiástico del Grupo Latinoamericano del MCC y que recién fue sometido a una operación quirúrgica.. Gracias a Dios, Mons. Camacho ya esta bien.

17º Encuentro del Grupo  Ásia-Pacífico del MCC – El Grupo Asia-Pacífico celebrará su 17º Encuentro en los días 9 al 12 de octubre de este año en la ciudad de Kaohsiung, en Taiwan. “Familia y Evangelización” será el tema del Encuentro. Solicitamos las oraciones y palancas de todos para el éxito de este evento. El OMCC fue invitado a participar del Encuentro y esta analizando la posibilidad de estar presente con el Coordinador y el Asesor del Comité Ejecutivo del OMCC.

 

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