nº 021                                                                                                                      Junio 2004

“Como podríamos atribuirnos algo a nosotros mismos?
Nuestra capacidad nos viene de Dios,
incluso nos ha hecho encargados de una nueva alianza,
 que ya no es cosa de escritos, sino del Espíritu. 
Porque lo escrito da muerte,
mientras el Espíritu da vida”
 
(2 Cor 3, 5-6).

 

Queridos hermanos y hermanas, cursillistas de todo el mundo:

Nuestra Carta Mensual de ahora tiene un significado muy especial, pues con ella, estamos entregando oficialmente a los Grupos Internacionales y a los Secretariados Nacionales del Movimientos de Cursillos de Cristiandad el Decreto de reconocimiento Canónico del Organismo Mundial del MCC y su Estatuto que aquí va adjunto.

En el  recién pasado día 11 de Junio, en Roma, recibimos, de las manos del Presidente del Consejo Pontificio para los Laicos – CPL – Monseñor Stanislaw Rilko, el Decreto firmado el día de Pentecostés, 30 de Mayo del 2004. En aquella reunión solemne y sobria, al mismo tiempo, estaban presentes los representantes de los cuatro Grupos Internacionales del MCC, los obispos Mons.Juan .. de Guadix, Asesor del Secretariado Nacional de España; Mons. Ramón  Viloria, de Puero Cabello, Venezuela; Mons. Nél Beltrán, de Sinceleio, Colombia: ex-presidentes del OMCC; dirigentes del MCC de Italia; el presidente del CPL y sus colaboradores; otros invitados y, muy especialmente, Eduardo Bonnin Aguiló, que dirigió un saludo a los presentes. Por haberle sido imposible asistir, D.Sebastíán Gayá, se hizo representar por intermedio del padre José G. Beraldo, enviando un  un mensage, al igual que D.Mauro Montagnolli, responsable del sector de Laicos de la CNBB.
 

1. El sentido del Estatuto Canónico para el MCC. – Sin ninguna duda, este es un momento de comunión, de unidad, de diálogo, y de una nueva fuerza para el Movimiento de Cursillos de Cristiandad, además de la posibilidad constituirse en una nueva primavera para el Movimiento, como afirma Mons Rilko. Es en ese texto, ahora oficial, que iremos buscando en los próximos meses, “todo aquello que une”, comentándolo aquí, capítulo por capítulo. Pero antes, creemos necesario reflexionar, por un instante sobre el espíritu subyacente a su letra,

2. El espíritu del Estatuto del OMCC – sin que sean la “letra que mata” ni leyes meramente humanas,  vamos encontrando nuestros estatutos y normas de comunidad eclesial, el “Espíritu que vivifica”. En cuanto a las leyes humanas, ellas están envueltas por el rigor de una justicia relativa y, frecuentemente fallan, las leyes emanadas de la Iglesia, Cuerpo de Cristo, están impregnadas por los criterios del Evangelio y por los valores de Cristo. Aquí no se trata de regular las relaciones humanas a través del rigor de la dureza de la ley, sino de envolverlas con el calor y la ternura de la misericordia y con el distitivo del seguidor del Maestro, el servicio generosamente prestado a su Pueblo peregrino.

Por lo tanto, sobre el texto del Estatuto, necesario para regular nuestras relaciones humanas, hay que buscar incesantemente todo aquello que da vida, todo lo que renueva esa misma vida y todo aquello que pueda entenderse como señal de unidad y de comprensión fraterna. Incluso si se encuentran algunos términos que podrían denotar criterios humanos, como, por ejemplo, el término “autoridad” sabemos que para nosotros los cristianos, autoridad es, antes que todo, una actitud de servicio, actitud de “lava-pies” que fuera la actirud dejada por Cristo a sus discípulos en la Ultima Cena. En el momento de la entrega del Estatuto, al dirigirse a los presente, Mons. Rilko, presidente del CPL, recordando la atmósfera de amor que debiera distinguirnos, se expresó así:  “ En el mismo encuentro con los apóstoles (en la última Cena), Jesús quiso confiarles la suprema ley del amor, esto es, un mandamiento nuevo, dado a sus discípulos hasta el fin de los tiempos: “ámense los unos a los otros, como yo los he amado” (Jn 15,12)

En consonancia, portanto, con ese espíritu evangélico, en caso de surgir entre nosotros posibles divergencias en torno a la interpretación de la letra del Estatuto, siempre deberemos de encontrarnos fraternalmente, en el corazón de la herencia de Cristo, o sea, en el amor y en la fraternidad. Sabremos respetarnos mutuamente; fomentaremos un clima para el diálogo y el entendimiento; daremos un auténtico testimonio de unidad en la diversidad . Todo esto sin recurrir a medios que no llevan a nada bueno sino, más bien,  a optimizar la capacidad evangelizadora y misionera de nuestro Movimiento de Cursillos de Cristiandad. Y, por ser este el momento oportuno, queremos recordar que la internet y sus e-mails no son los instrumentos ni los foros más adecuados para el encuentro y el abrazo fraterno.

 

3. La estructura del Estatuto – es oportuno recordar, más de una vez, que ese Estatuto no es del MCC, sino del Organismo Mundial que lo coordina. Así mismo, estando presentes en el referencias a la propia esencia, carisma y ffinalidad del MCC, el Estatuto, constituye un referencial fundamental para todo el MCC. Son nueve capítulos precedidos por un preámbulo. En efecto, este no necesita de mayores comentarios toda vez que se trata  de elementos de la historia del MCC. Historia que está sujeta a interpretación dependiendo del ángulo en que es contemplada por la persona que la interpreta.. Portanto, la historia del MCC aquí relatada no puede ser sujeto de prescripciones jurídicas.

El capítulo primero, en tres artículos trata acerca de la finalidad y objetivos del OMCC

El capítulo segundo, en quince artículos, establece las regulaciones del OMCC, las atribuciones de su Comité Ejecutivo, el número de sus miembros, la sede del Organismo, etc.

El capítulo tercero, en un único artículo, sintetiza los servicios que el OMCC debe prestar al Movimiento de Cursillos de Cristiandad.

El  capítulo cuarto en tres artículos, se refiere a las reuniones del MCC: ordinarias y extraordinarias de su convocación y la cuestión de las votaciones.

En el capítulo quinto, que tiene cinco artículos se presenta como el más importante del Estatuto pues dispone las normas para los Encuentros Mundiales, que son la instancia máxima del MCC.

Los capítulos sexto, séptimo , octavo y noveno tratan, respectivamente, de las publicaciones, de las traducciones y publicaciones de documentos oficiales del MCC, de las finanzas y de las modificaciones del Estatuto.

En nuestras próximas cartas seguiremos tratando este asunto. Por  ahora los dejamos a todos con un abrazo fraterno.

Pe. José Gilberto Beraldo
Asesor Eclesiástico del OMCC

 

Rua Domingos de Morais, n. 1334, cj 007, Vila Mariana - 04010-200 Sao Paulo - SP - Brasil
Tel/Fax: 55 11 5571-709 - E-mail: mcc-brasil@uol.com.br - Internet: www.orgmcc.org