nº 022                                                                                                                   Agosto 2004

«No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas.
No he venido a abolir, sino a darle cumplimiento.
«Porque os digo que, si vuestra justicia no es mayor
que la de los escribas y fariseos, no entraréis
en el Reino de los Cielos.
Mt 5, 17.20

 

 

Queridos hermanos y hermanas cursillistas de todo el mundo:

 

En nuestra última Carta Mensual, procuramos analizar algunos aspectos introductorios del Estatuto del OMCC recientemente aprobado por la Santa Sede. Hoy iniciamos el mismo análisis, aunque en forma sucinta porque se supone que cada Grupo Internacional y cada Secretariado Nacional deberán profundizar en este tema, considerando que será necesario realizar adaptaciones en los respectivos Estatutos o Reglamentos Internos.

En ese sentido, nos resulta lícito apropiarnos de la Palabra de Jesús citada más arriba, para asegurarnos que el nuevo Estatuto, “no viene a abolir la Ley ni los Profetas” de hace más de cincuenta años, sino que viene para darle cumplimiento, esto es para perfeccionarla.

En efecto, hasta una lectura superficial del Estatuto deja claro que no existe ningún proyecto de cambios sustanciales del MCC, y menos aun introducir nuevos elementos, capaces de alterar su carisma o sus objetivos, ya consagrados a lo largo de la práctica de cinco décadas, y reconocidos en los documentos de innumerables encuentros internacionales, principalmente en IFMCC. El Estatuto surge, pues, para perfeccionar e integrar canónicamente el MCC a la comunidad eclesial. Especular sobre eso, aventurando diferentes intenciones entrelíneas del Estatuto, es, a lo menos, ¡practicar la “justicia de los escribas y fariseos”!¡

El Capítulo I, como es obvio, trata de la finalidad y de los objetivos del OMCC.

El Art. 1º define el OMCC como un organismo de coordinación:

a) No cabe, por tanto, al OMCC imponer nuevas normas o leyes. Cada uno de los Secretariados Nacionales y Diocesanos, continúan siendo responsables por el Movimiento de Cursillos de Cristiandad en sus respectivas áreas.

b) Coordinar significa “ordenar solidariamente” aquello que ya está determinado y que es aceptado por todos. En el contexto de ese espíritu de coordinación, el presente artículo entrega al OMCC la responsabilidad por el “mutuo intercambio de informaciones, iniciativas y reflexiones de los Grupos Internacionales y de estos, con los Secretariados Nacionales”.

c) Se deduce que, para que exista este intercambio de informaciones, es necesaria la comunicación de estos con el OMCC. Si los Grupos Internacionales o los Secretariados Nacionales y Diocesanos se aíslan, apartándose así del organismo, ¿cómo podrá el OMCC entregar informaciones? Sabemos todos que, de acuerdo a la comunicación moderna, “¡lo que no es comunicado, no existe!”.

d) Aquí se manifiesta que la función fundamental del OMCC es: “estar al servicio de la unidad dinámica del MCC, dinamizando sus “directrices programáticas y organizativas”. Corresponde, por lo tanto al OMCC, tomar y coordinar iniciativas que conduzcan a la unidad, cuidando de que la UNIDAD no se confunda con la UNIFORMIDAD. Esto es, debe cuidar “de la unidad en aquello que, en el MCC, es esencial; del consenso, en aquello que es importante; de la libertad, en aquello que es accidental y, sobretodo, cuidar de la caridad”.

En el Art. 2º más de una vez aparece el término “servicio”. Servicio es la herencia y la misión que Jesús le entregó a sus discípulos, en la última Cena. Servicio es tener el espíritu y la actitud de Jesús en el lavado de los pies. Es, en esa óptica, que debe ser entendida la expresión siguiente: autoridad. En otros artículos, el Estatuto hará referencia a esa “autoridad” e indicará sus límites. Además, esos límites no sólo se encuentran en el Estatuto, sino que también en el propio Derecho Canónico cuando se refiere a las “Asociaciones públicas o privadas de fieles”.

En nuestras próximas cartas seguiremos tratando el asunto. Mientras tanto, les pedimos a todos que lean el Estatuto con atención. Y para ayudar al OMCC a cumplir su finalidad de estar al servicio de la comunicación, comuniquen eventuales dudas acerca de la interpretación de este o de otro punto. Será una alegría para el Comité Ejecutivo del OMCC ayudar a dirimir posibles dudas.

Esperando encontrarnos con ustedes el próximo mes, les enviamos un fraternal abrazo

 

 

Pe. JOSÉ GILBERTO BERALDO
Asesor Eclesiástico

 


 

Repetimos aquí, por juzgarlo oportuno, consideraciones que ya hemos hecho en comunicaciones anteriores, con el objeto de evitar que nuestros lectores lleguen, inadvertidamente, a interpretaciones diferentes de aquellas pretendidas por el Comité Ejecutivo del OMCC:

1. Este Comité Ejecutivo, constituido por cinco miembros (Presidente, Vice-Presidente, Asesor Eclesiástico, Secretaria y Tesorero), se reúne periódicamente para tratar todos los asuntos que le son atingentes, de modo que, ejerciendo cada miembro su responsabilidad estatutaria, el consenso caracteriza siempre sus decisiones.

2. Una de las consecuencias de ese consenso es que el Comité Ejecutivo es solidariamente responsable por cualquier comunicación, comunicado, Carta Mensual o aviso, aun cuando, por circunstancias específicas, estas comunicaciones sean firmadas por uno sólo de sus miembros y enviadas a los Grupos Internacionales o a los Secretariados Nacionales. Por lo tanto, todo lo que sea comunicado por el Comité Ejecutivo pasa naturalmente por el análisis y la aprobación de todos.

3. Con el objetivo de facilitar un diálogo transparente y amistoso, de preservar el sagrado derecho a la privacidad personal y como medida de prudencia, este Comité Ejecutivo sólo responderá a comentarios sobre cualquier asunto referente a sus integrantes o al contenido de sus comunicaciones, cuando estos les hubiesen sido enviados directamente, ya sea por correo normal, o por correo electrónico.

4. Así mismo, el OMCC no se pronunciará, acerca de cualquier comentario, positivo o negativo acerca de sus actividades que aparezca en Internet, por la sencilla razón de que, desgraciadamente, conforme muestra la experiencia, noticias y comentarios difundido a través de este medio de comunicación, que reconocemos poderoso, formidable, extremadamente útil, indispensable en estos tiempos, acaban causando confusión, desorientación y llevan, generalmente a interpretaciones equivocadas.

5. Cuando el OMCC sea inquirido directamente, ya sea por un cursillista individualmente o por un Secretariado Nacional o Diocesano, además de dar respuesta, se podrá, si se estima conveniente, incluirla en su página de Internet, haciéndola así disponible para el conocimiento de todos.

 

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