nº 023                                                                                                              Septiembre 2004

“Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele
 estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.
Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos,
para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.
Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia.”
(Mt.18,15-17)

 

Queridos hermanos y hermanas cursillistas de todo el mundo:

En la Carta Mensual pasada, con un comentario sobre el artículo primero y segundo,  iniciamos un análisis sucinto del Estatuto Canónico del OMCC, aprobado el 30 de Mayo de 2004 y solemnemente promulgado el día 11 de Junio pasado.

Al abordar el artículo segundo, nos referimos a los términos de “servicio” y “autoridad” en ellos expresados, aclarando que el término ”autoridad” tiene connotación de “servicio”.

No es necesario insistir que, tratándose del Estatuto canónico del OMCC, todos nosotros, OMCC, Grupos Internacionales y Secretariados Nacionales, deberemos respetar ese documento aprobado jurídicamente por la Santa Sede. Por lo tanto, se concluye que, tal Estatuto no puede ser interpretado al gusto de cada uno, pues tiene efectos jurídicos determinados por el propio Derecho Canónico. Eso significa, por ejemplo, que si el propio OMCC, sin la aprobación de un Encuentro Mundial y sin la aprobación de la Santa Sede, introdujera algún cambio en el Estatuto, estaría sujeto a un proceso canónico que podría ser solicitado por cualquier Grupo Internacional o Secretariado Nacional del MCC. Igual el OMCC a los grupos o Secretariados.

Pasamos ahora a comentar el Art. 3º, en el cual están contenidos los objetivos del OMCC, siendo el primero de ellos: “preservar el Movimiento de Cursillos en su fidelidad a la Iglesia y a su Magisterio”.

Ese objetivo deja claro que, en la práctica, el OMCC tiene la obligación de acompañar el caminar de la Iglesia, siguiendo las orientaciones manifestadas por el Magisterio. Citemos el ejemplo de un importante documento de la Santa Sede referente precisamente a los laicos – Christifideles Laici” – cuyo número 30 habla de la autenticidad de los movimientos eclesiales como el MCC. En él, el papa Juan Pablo II enseña, claramente que cualquier movimiento que se considere de Iglesia, debe aceptar integralmente los cinco criterios de eclesialidad allí propuestos. Profundizando el análisis de esa enseñanza, se puede deducir que, aunque con el riesgo de contrariar alguna posturas o tradición, el movimiento que no acepte estos criterios, no podrá decirse de Iglesia.

Es evidente que tales orientaciones, de modo alguno anulan o desfiguran el carisma de cada uno de los movimientos eclesiales. Se desea continuar caminando en comunión con la Iglesia, todo y cualquier movimiento debe ser llevado a una profunda y responsable reflexión sobre esas enseñanzas, asumiendo una actitud abierta y sincera de acogida y, si fuera el caso, hasta de cambio de sus tradiciones, posturas u orientaciones.

El segundo objetivo del OMCC deja claro, como es obvio, que en cualquier situación permanece inalterable el carisma y la identidad del MCC, razón por la que está escrito:

“preservar la identidad y la unidad del Movimiento en su esencia, fiel a su carisma original, al libro Ideas Fundamentales del Movimiento de Cursillos de Cristiandad” y a las conclusiones originadas en los “Encuentros Mundiales”.

Y el OMCC quiere ejercer esa función estatuaria, sin herir la libertad o la “diocesaneidad” del Movimiento. Para eso existen, entre otros, los siguientes caminos:

1.       De parte de los Grupos Internacionales y de los Secretariados Nacionales:

a) Disposición de caminar en comunión con el OMCC motivados, no por la fuerza de un Estatuto, sino, sobre todo, por el llamado de Jesús a la unidad de los suyos;

b) Apertura al diálogo sincero y abierto acerca de los problemas y desafíos enfrentados por la Iglesia y por el MCC en este inicio del tercer milenio;

c) Acogida fraterna a las comunicaciones emanadas del OMCC, evitando especulaciones derivadas de sospechas infundadas, solamente por el deseo de polemizar;

d) Envío frecuente al OMCC de noticias importantes de su región o Secretariados para que todo pueda ser participado con todos;

e) Tener la certeza de que el OMCC no tiene ninguna intención de tomar partido cuando, en algunos casos, no exista consenso en determinados asuntos, pues la función del OMCC es la de abrir canales para el diálogo entre las partes.

2.       De parte del OMCC:

a) Una presencia cada vez más viva del OMCC junto a los Grupos Internacionales y Secretariados Nacionales, experiencia que ya tiene el OMCC y que se ha revelado tan eficaz como gratificante. Ejemplos de esa experiencia concreta, como medios de comunicación orientada a la comunión, son:

¨   La comunicación permanente a través de los medios disponibles, tales como las cartas mensuales.

¨   El contacto personal por medio de visitas y de la participación en diferentes eventos internacionales o nacionales.  Recientemente, como resultado de esos contactos frecuentes y fraternos mantenidos con el MCC de Chile, ocho jóvenes chilenos participaron activamente en el IV Encuentro Nacional de Jóvenes del MCC de Brasil.

¨   La apertura y disponibilidad de los miembros del Comité Ejecutivo para aceptar las invitaciones para participar de momentos significativos del MCC en todo el mundo.

b) Iniciativas de diálogo fraterno y evangélico, cada vez que se  tome conocimiento de algún problema existente en cuanto a la ruptura de la unidad o de la identidad del Movimiento. La certeza de que sus observaciones serán recibidas con comprensión y caridad estimulará al OMCC a velar por  aquello a que lo obliga el Estatuto.

Esperando encontrarnos con ustedes el próximo mes, les enviamos una vez más un abrazo fraterno

P. JOSÉ GILBERTO BERALDO
Asesor Eclesiástico

 

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