nº 024                                                                                                                  Octubre 2004

“Por tanto, si hay algún aliento en Cristo; si hay algún incentivo en el amor;
 si hay alguna comunión en el Espíritu; si hay algún afecto profundo y alguna
compasión,  completad mi gozo a fin de que penséis de la misma manera,
teniendo el mismo amor, unánimes, pensando en una misma cosa.
Haya en vosotros esta manera de pensar
que hubo también en Cristo Jesús:”
(Fil 2, 1-2.5)

 
 

Queridos hermanos y hermanas cursillistas de todo el mundo:

Continuamos, como lo hemos prometido y planeado, con nuestros comentarios sobre el Estatuto del OMCC, canónicamente aprobado por el Pontificio Consejo para los Laicos. Invitamos hoy a nuestros queridos lectores a reflexionar un poco más acerca de los objetivos del OMCC.

 

Esos objetivos están claramente expresados en el Cap. 1, Art. 3º, letra b), que trata de la obligación del Organismo Mundial de “preservar la unidad del MCC en su esencia, fiel al carisma original, al libro Ideas Fundamentales del MCC y a las conclusiones de los “Encuentros Mundiales”.

Entendemos que el libro Ideas Fundamentales del MCC, por ser fruto del consenso de los Encuentros Mundiales, constituye la única fuente canónica, esto es, definida por la Iglesia, en la cual el MCC de todo el mundo debe basarse para comprender el propio carisma, buscar los propios objetivos y asumir la propia finalidad. Esa conclusión nos parece la consecuencia obvia del contenido del Art. 21 del Estatuto: “El libro IFMCC es el libro que expresa legítimamente la auto-comprensión del carisma original del MCC.  Por lo tanto, únicamente un Encuentro Mundial, legítimamente convocado y reunido, es la única garantía en el MCC de su fidelidad al carisma original, y puede autorizar cambios en su redacción…”

De la afirmación contenida en el Art. 21, surgen algunos criterios fundamentales para que el OMCC pueda actuar de manera a cumplir con sus objetivos descritos en el Artículo 3º:

1.     Los únicos criterios  de evaluación de la fidelidad de los carismas del  MCC por parte de los Grupos Internacionales y de los Secretariados Nacionales y Diocesanos son los contenidos claramente expresados en el Estatuto.

2.     A pesar de lo imprescindible que resultan para la comprensión histórica del MCC, de su evolución y de su adaptación, tanto la tradición oral, como los innumerables trabajos escritos, sean de personas o grupos, estos carecen de valor canónico.

3.     Los Grupos Internacionales y los Secretariados Nacionales y Diocesanos que quieran estar en comunión con el MCC de todo el mundo, deben aceptar el libro IFMCC y el Estatuto del OMCC legítimamente aprobado por la Iglesia.

Para los que tienen dudas o preguntas en relación a los orígenes y desarrollo tanto del libro IFMCC como del Estatuto, les sugerimos caminos y actitudes que lleven al encuentro de la respuesta adecuada y representativa de la verdad: dejando de lado ideas pre-concebidas y actitudes apasionadas de reprobación, y consulten tres fuentes autorizadas de aclaración:

     El prólogo de la primera redacción y edición de IFMCC, 1974, el cual tiene el “imprimatur” del entonces obispo de Mallorca, Mons. Teodoro Ubeda(23 de Abril de 1974);

     El prólogo de la segunda redacción (Edición típica) de IFMCC, 1991, cuyo “Imprimatur” fue concedido por el entonces Cardenal Arzobispo de Caracas, Mons. José Ali Lebrun (11 de Enero de 1991;

     La historia de la redacción del Estatuto del OMCC que enviamos a todos los grupos Internacionales y Secretariados Nacionales de quienes disponemos de sus direcciones. La que está presentada en dos partes: la primera regida por el OMCC, con sede en Alemania, y la segunda por el actual OMCC, con sede en Brasil. En el caso de que algún Secretariado Nacional o Diocesano no lo haya recibido, deberá pedírsela a su respectivo Grupo Internacional.

Al enfatizar el libro IFMCC y el Estatuto como documentos fundamentales y vitales para el MCC, el OMCC también reconoce:

a)    que, como todo lo humano, IFMCC es limitado, contiene fallas, omisiones, inexactitudes, imperfecciones. De hecho, una obra redactada por “varias manos”, revela las características de mentalidades y culturas distintas, por eso no es literariamente monolítica y, menos aun, ideológicamente una;

b)     la necesidad de revisión y actualización de sus puntos fundamentales, tanto en los límites del MCC como en su adecuación a las últimas enseñanzas y orientaciones de la Iglesia relativos a los Movimientos y nuevas Comunidades Eclesiales;

c)     que, de acuerdo con el Estatuto canónicamente aprobado, ninguna persona, Grupo Internacional, o Secretariado Nacional, por más importante que sea podrá hacer esa revisión y adecuación, correspondiendo hacerlo solamente a un Encuentro Mundial.

Al finalizar, con nuestro abrazo fraterno, recordamos que el Decreto Pontificio que aprobó el Estatuto, establece un “período inicial  ad experimentum de cinco años” , después del cual, con la experiencia adquirida, deberá solicitarse al CPL la aprobación definitiva”. Eso significa, pues, que el MCC dispone de cinco años para hacer una revisión de IFMCC, si se estima oportuno, antes de proponer a la Santa Sede las sugerencias para una reforma del Estatuto.

PE. JOSÉ GILBERTO BERALDO
Asesor Eclesiástico

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