nº 028                                                                                                                Febrero 2005

 “Predica la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo,
rebatiendo, advirtiendo o aconsejando, siempre
con paciencia y preocupado de enseñar.
2Tim 4,2

 

Queridos hermanos y hermanas cursillistas de todo el mundo:

En nuestra carta mensual de Enero de este año, hicimos algunas importantes observaciones sobre la forma de actuar de este Comité Ejecutivo del OMCC. Lo mínimo que esperamos es que esas observaciones hayan sido leídas por todos los integrantes de los Grupos Internacionales y por los Secretariados Nacionales. El ideal que vislumbramos es que, además de eso, hayan sido divulgadas a los eventuales Grupos Culturales y hayan llegado a los Secretariados Diocesanos.

No nos cansaremos de enfatizar que, tal como ahí lo hemos dicho, que hemos actuado rigurosamente dentro de los límites del Estatuto del OMCC canónicamente aprobado por la Santa Sede. Estamos, por tanto, absolutamente convencidos de nuestra plena comunión con la Iglesia, con el Papa, con la Santa Sede, a través del Consejo Pontificio para los Laicos, del cual ahora formamos parte.

Por la fuerza de estas circunstancias, estamos obligados, no sólo jurídico-canónicamente, sino sobretodo por efecto de la caridad, de hacérselos presente a aquellos de entre nosotros (Grupos Internacionales, Secretariados Nacionales, Secretariados Diocesanos, dirigentes comprometidos con el MCC), que no aceptan el Estatuto o cualquiera de sus artículos. A todos ellos, por amor a la Iglesia, por respeto a sus orientaciones, por respeto al MCC y por la búsqueda de la UNIDAD por medio de la CARIDAD como nos enseñó Jesucristo, les rogamos que revisen sus posiciones. Al final ¿alguien duda de que solamente el amor, la comprensión y el perdón, podrán ayudarnos a encontrar el consenso y los caminos más adecuados para el MCC de este tercer milenio?

Reconocemos, eso si, que es comprensible de que existan algunas divergencias en cuanto al proceso de aprobación del Estatuto, sobretodo cuando no se participó activamente en los procesos de consulta. Una vez más, queremos destacar que, en todos los trámites necesarios realizados por este Comité Ejecutivo se respetó el trabajo preparatorio hecho por nuestros hermanos de Alemania; se respetó a la obligatoriedad de consultar a los Grupos Internacionales, los cuales hicieron sus sugerencias y su aval final en la Primera Reunión Ordinaria de este Comité en Barranquilla, Colombia (2003) y, sobretodo, se respetó las orientaciones del Consejo Pontificio para los Laicos, en donde estuvieron, en tres oportunidades con el canonista D. Miguel Galindo. Es oportuno observar que, en la mencionada Primera Reunión Ordinaria, no obstante la invitación dirigida a todos, oportunamente, sólo estuvieron presentes tres de los cuatro Grupos Internacionales: el Grupo Asia-Pacífico; el Grupo Europeo de Trabajo y el Grupo Latinoamericano. Los cuales, entendemos, representaban a sus respectivos Secretariados Nacionales.

No nos cansamos de repetir, por otro lado, que el Estatuto fue aprobado “ad experimentum” por cinco años. Esto significa que, si fuera necesario hacer alguna modificación, esto sólo podrá hacerse después de que termine este período, naturalmente tales alteraciones tendrían que haber sido aprobadas por un Encuentro Mundial, conforme a disposiciones del mismo Estatuto.

A los que eventualmente se estén preguntando el porqué estamos volviendo sobre informaciones que ya son, o deberían ser del conocimiento de todos, queremos insistirles en que juzgamos nuestro deber hacerlo, pues estamos ya casi en las vísperas del VI Encuentro Mundial del MCC. Esto quiere decir que, habiendo ya iniciado su preparación en Barranquilla y habiendo ya los responsables de los Grupos Internacionales decidido los temas prioritarios del Encuentro, ya no hay lugar para incluir otros asuntos. A no ser de que sean temas o asuntos relacionados con los temas principales y que, por lo tanto, estén relacionadas con el contexto de las “ponencias”, de los estudios y de las reflexiones – razón por la cual, en nuestra primera encuesta, preguntamos acerca de esa posibilidad.

Con todo eso queremos decirles que, a pesar de todo el respeto que tenemos por los dirigentes, como personas, y para con los Secretariados Nacionales, como organismos, tenemos que respetar, sobretodo, la representatividad requerida para los encuentros del MCC. Así lo manda la comprensión, así lo manda la caridad fraterna y así lo manda el Estatuto del OMCC aprobado por la Iglesia.

Reiterando nuestra petición por intensas palancas por el éxito de nuestro próximo Encuentro Mundial, les enviamos a todos nuestro fraternal saludo de hermanos y servidores

FRANCISCO ALBERTO COUTINHO                PE. JOSÉ GILBERTO BERALDO
          Presidente                                                                     Asesor Eclesiástico

 

ANTONIO CARLOS SALOMÃO
Vice-presidente

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