nº 029                                                                                                                    Marzo 2005

"Jesús decía a los judíos  que habían creído en él:
 ‘Ustedes serán verdaderos discípulos míos
si perseveran en mi palabra;
 entonces conocerán la verdad,
 y la verdad los hará libres"
(Jn 8, 31-32).
“Y cuando  venga él, el  Espíritu de la Verdad,
 los guiará en todos los caminos de la verdad”
(Jn 16,13)

 

Queridos hermanos y hermanas cursillistas de todo el mundo:

¡Estén con todos ustedes la gracia del Padre, el amor del Hijo y la verdad del Espíritu Santo!

En nuestra última carta, tratamos de aclarar ciertos puntos fundamentales para la mejor comprensión de algunos posicionamientos y algunas providencias tomadas por este Comité Ejecutivo. Esperamos, confiados en el Señor, que hayan sido correctamente comprendidas las explicaciones allí entregadas.

En esta carta, nos parece oportuno continuar nuestros comentarios sobre el Estatuto del OMCC, acerca de Artículos que algunos dirigentes cursillistas o mismo Secretariados Nacionales manifiestan dificultades para aceptar, probablemente por no haber comprendido aún su necesidad e importancia. Por lo menos es lo que concluimos a partir de algunos textos que llegaron a nuestro conocimiento.

Repetimos una vez más nuestra disposición de siempre respetar las distintas posturas de individuos o grupos que lleven en cuenta la unidad en la diversidad. Pero es nuestro deber repetir una vez más, también, que este Comité Ejecutivo, que tiene la responsabilidad canónica de cumplir y hacer cumplir el Estatuto, fundamentará siempre en el mismo Estatuto sus orientaciones, y solo aceptará sugestiones que no sen contrarias al mismo Estatuto.

Observamos que un punto considerado “polémico” por algunos individuos o grupos – los cuales han manifestado su inquietud a respeto – es el Articulo 3, letra b) que trata de una de las atribuciones más importantes del OMCC: “preservar la identidad y la unidad del Movimiento en su esencia, fiel a su carisma original, al libro de “Ideas Fundamentales del Movimiento de Cursillos de Cristiandad” y a las conclusiones emanadas de los Encuentros Mundiales”.

Aun que comprendamos que tal Articulo sea claro en si mismo, vamos recordar algunos puntos importantes para los cuales solicitamos la consideración de los Grupos Internacionales, de los Secretariados Nacionales y Diocesanos, y de los dirigentes del MCC en general.

1.  Durante el proceso de reconocimiento del Estatuto por el PCL, para ayudar a la comprensión de algunos detalles, publicamos y enviamos a todos los Grupos Internacionales y Secretariados Nacionales, un detalle histórico en dos partes – siendo que la primera la elaboró nuestra hermana Frances Ruppert, Presidente del Comité Ejecutivo anterior del OMCC, y la segunda preparada por el Comité Ejecutivo actual – proporcionando detalles completos de todo el trabajo ejecutado desde el primer momento en el que la necesidad de obtener Reconocimiento Canónico por parte de la Santa Sede fue reconocida y aceptada, hasta el momento en el cual el Decreto de ese Reconocimiento fue otorgado.

2.  Es necesario acrecentar que, no obstante este Comité Ejecutivo, que siempre ha demostrado  apertura en el sentido de dirimir dudas o responder a preguntas, no haya recibido directamente ni siquiera una línea demostrando discordancia acerca del modo como buscaba cumplir sus funciones, por medio de Internet fueron difundidos comentarios, no sólo negativos, sino hasta ofensivos, en cuanto a la actuación del Comité durante el proceso que condujo hasta su final el Reconocimiento Canónico.

3.  ¿Porqué ese Art. se tornó tan polémico? Desgraciadamente desconocemos las razones. Nos parece lógico que cualquier cuerpo con funciones de coordinación y de acompañamiento (sea de un movimiento, sea de una entidad, sea de una organización) necesariamente debe tener un REFERENCIAL. En el caso de los movimientos eclesiales, este referencial debe ser autentificado por la Iglesia, una vez que son los pastores los responsables por el discernimiento de los carismas. Es ahí donde un organismo de orientación deberá ir  a buscar la seguridad para sus funciones y la garantía para la legítima orientación de sus movimientos.

4.  Ese mismo referencial jamás puede  ponerse en personas,  las más sabias y  santas, pues las personas son transitorias y sujetas a innumeras circunstancias personales, sociales, culturales – solo para mencionar algunas. No son los hombres los dueños de los carismas – estos son dones que Dios concede a los hombres para colocarlos al servicio de la comunidad. Y cuando tales dones son reconocidos y autentificados por la Santa Madre Iglesia, aun  que continúan importantes las personas a través de las cuales fueron concedidos, más importante que ellas es la comunidad eclesial. Comunión esa que no basta ser afectiva, sino que debe ser efectiva para garantizar el diálogo legítimo y mantenerse por encima de cualquier sospecha de protagonismos o de siempre posibles vanidades personales.

5.  Por tanto, la garantía de una coordinación auténtica y legítima solo puede estar asegurada cuando este fundamentada en un Estatuto, o en una regla aprobada por las autoridades competentes. En el caso de un Movimiento eclesial como el MCC, tal regla necesita de la aprobación del Pontificio Consejo para los Laicos, órgano delegado por el Papa para ejercer tales funciones en su nombre.
 

Esperando tener contribuido para aumentar la siempre deseada unidad, despedimos como fieles hermanos y servidores.

     

FRANCISCO ALBERTO COUTINHO                     PE. JOSÉ GILBERTO BERALDO
             Presidente                                                                         Asesor Eclesiástico


ANTONIO CARLOS SALOMÃO

Vice-presidente

 

 

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