nº 030                                                                                                                        Abril 2005

Echen fuera, esa levadura vieja, para que sea una masa nueva.
Porque nuestro Cordero pascual, Cristo, ha sido inmolado.
Así que, celebremos la fiesta, no con vieja levadura, ni con levadura de malicia

e inmoralidad, sino con panes ácimos de pureza y verdad. 
(1Cor 5, 7-8)

 

 

Queridos hermanos y hermanas cursillistas de todo el mundo:

Es el tiempo de la Pascua del Señor. Es tiempo de resurrección. Es tiempo de vida nueva. Es tiempo de levadura nueva. Para nosotros, del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, es también tiempo de preparación de la “fiesta” que deberá ser nuestro próximo VI Encuentro Mundial.

Desde la publicación oficial y canónica del Estatuto del OMCC, en la fiesta de Pentecostés del año 2004, estamos poniendo en práctica el proyecto de comentar y reflexionar, en nuestras Cartas Mensuales, sus principales artículos.

Pretendiendo llevar a término ese proyecto, nos proponemos en esta Carta comentar el Artículo 22 que trata de los Encuentros Mundiales del MCC. Este asunto adquiere relevancia, ahora que ya estamos casi en las vísperas del VI Encuentro Mundial que deberá realizarse al final del mes de Octubre del presente año, en São Paulo, Brasil.

El referido Artículo determina que los Encuentros Mundiales deberán tener los siguientes objetivos:

a)  promover la reflexión sobre el Cursillo en el mundo;

b)  ayudar a alcanzar la unidad en los temas más fundamentales del MCC;

c)  llevar al Movimiento a una presencia profunda y vital ante la situación del mundo contemporáneo;

d)  propiciar un intercambio de experiencias;

e)  estudiar la difusión del mensaje cristiano en el mundo;

f)   aprobar las eventuales modificaciones al libro “Ideas Fundamentales del Movimiento de Cursillos de Cristiandad” {IFMCC};

g)   aprobar las propuestas y modificaciones al presente Estatuto.

 

Como es fácil percibir, esos objetivos son vitales para el MCC: para su sobrevivencia como Movimiento de Iglesia; para su adecuación al mensaje de la Iglesia Católica en el mundo entero; para que los responsables del MCC en el mundo entero puedan actualizarse por medio de un sabio intercambio de experiencias abriéndose así hacia el mundo, y teniendo una visión más amplia y globalizada de la misión de la Iglesia en el mundo contemporáneo.

Si consideramos que ese Artículo es de extrema importancia para el Movimiento, puede percibirse el alcance que deberá tener este próximo VI Encuentro Mundial. En la Reunión Ordinaria del OMCC en Barranquilla, Colombia, se escogieron, con mucho acierto y sentido de oportunidad, los temas para el VI EM. Todos ellos se refieren a los propios objetivos de los Encuentros Mundiales. Sobretodo porque, ahora, el OMCC ya tiene su Estatuto aprobado por la Santa Sede y, por lo tanto, todas las conclusiones que sean aprobadas por un Encuentro Mundial, se harán obligatorias para todos los Grupos Internacionales, Secretariados Nacionales y Diocesanos, bajo la pena de ruptura de la comunión. Y todos estamos muy concientes de que, al acontecer tal  ruptura, el MCC acabará por convertirse en escándalo para el Pueblo de Dios y en un pésimo testimonio para el mundo. De ahí el lema del Encuentro, tomado del Evangelio de San Juan: “Que todos sean uno…, para que el mundo crea.”

Antes de iniciar los comentarios sobre el VI Encuentro Mundial en las próximas cartas mensuales, dejemos claras las disposiciones  para los que quieren tener una participación fructífera en ese Encuentro:

1.     Deberán estar imbuidos en el espíritu de:

a)     fraternidad/ amor/ caridad (ágape);

b)     solidaridad visceral;

c)     servicio fraterno;

d)     perdón total;

e)     aceptación y acogida del otro tal como él sea.

2.     Deberán estar ansiosos por:

a)     el diálogo franco que enriquece;

b)     la vivencia comunitaria y participativa que amplía el horizonte.

3.     Deberán abrir el corazón y la mente en orden a:

a)     compartir con los demás las experiencias propias;

b)     abrirse a las experiencias de los demás;

c)      tener actitudes constructivas y comportamientos que edifiquen.

4.     Deberán, en fin, venir al Encuentro Mundial para:

a)     dialogar de manera productiva y inculturada;

b)     dar y recibir ‘fermento, sal y luz’;

c)      aclarar dudas, buscar consenso;

d)     respectar el otro y sus ideas;

e)      considerar el valor de las orientaciones de las Iglesias de los diferentes países;

f)       defender la verdad que une en lugar de las posiciones personales que separan;

g)      tomar decisiones adecuadas y oportunas para el Movimiento.
 

Pidiéndole al Señor que nos bendiga a todos los que nos estamos preparando para ese gran acontecimiento, nos despedimos como fieles hermanos y servidores.

       

FRANCISCO ALBERTO COUTINHO                    PE. JOSÉ GILBERTO BERALDO
              Presidente                                                                       Asesor Eclesiástico


ANTONIO CARLOS SALOMÃO

Vice-presidente

 

 

 

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