nº 033                                                                                                                    Julio 2005

 

 “Que todos sean uno...para que el mundo crea” (Jn 17, 21)

 

Queridos hermanos y hermanas cursillistas de todo el mundo:

¡La gracia y la paz del Señor Jesucristo esté con todos!

En nuestra carta anterior, recordando la ponencia del Asesor Eclesiástico del Comité Ejecutivo del OMCC hecha en el Encuentro Nacional de Responsables del MCC de España, se trató de los conceptos y practicas de vida que no son ni hacen comunión, tanto en la vida de cualquier cristiano como, de manera especial, del cursillista. Presentamos ahora algunos conceptos que, en efecto, manifiestan la comunión en la totalidad del cuerpo eclesial y, por supuesto, en el MCC, y pueden facilitar el camino para la practica del supremo mandamiento del Señor: “¡Que todos sean uno... para que el mundo crea”! Por eso, hay que llevarse en cuenta que la comunión pasa por una experiencia concreta de vida. Mejor dicho, la comunión y la construcción de la unidad deben ser una radical opción de vida y, por supuesto, del mismo MCC.

Tres son las vías que se sugiere recorrer para que se pueda llegar a lo que lo realmente es la comunión:

a) Vía etimológica – Comunión, al contrario de lo que se piensa, no viene de Cum+unión, y si de cum+múnus (munus, muneris, en latín, significa cargo, deber, cumplir un encargo; cum+muneris significa aquel que participa en un encargo, y en un sentido derivado, aquello que es participado por todos). La participación comprometida, por tanto, está en la raíz de la comunión.

b) Vía teológica – Mediante la misión del Hijo y del Espíritu, se revela a los hombres el amor del Dios Padre y nos es dado penetrar, de algún modo, en el misterio de la comunión trinitaria. En Dios se concreta la plena comunión en el mismo ser, sin dominación, sin absorción, sin subordinación. Todo entre las personas divinas es común. La comunión nace de la Santísima Trinidad y se comunica a los hombres por medio del Hijo. La comunión, por tanto, es un don, un regalo que Dios hace a los hombres, a la comunidad eclesial. Siendo un don, nos corresponde a nosotros cultivarlo celosamente, para que se desarrolle, crezca y edifique el Cuerpo de Cristo.

c) Vía pastoral – Se construye la comunión cuando se acepta sin reservas a Jesús – Camino, Verdad y Vida – y se busca seguir el mismo camino propuesto por Él, cuando se hace de la comunión con Él y con los hermanos un nuevo proyecto de vida. La credibilidad de la comunidad eclesial, de cada cristiano, se confirma por la opción de vida, por su modo de tomar decisiones, en fin por el estilo que imprime en su vida y por las huellas que deja por donde pasa. El mundo creerá que somos discípulos de Él si vivenciamos ese testimonio concreto (Cf. Jn 13,35).

De esas tres vías se pueden sacar algunas características o señas fundamentales de comunión entre hermanos:

1. Fraternidad /amor/ caridad – estamos mencionando aquí, la síntesis de los Evangelios y de todo el Nuevo Testamento, de la vida entera de Jesús, de la razón de ser de su presencia en la historia humana. Cuando a Jesús le preguntan sobre cual es el más importante de los mandamientos, Jesús coloca en el mismo nivel que el primero – amar a Dios – el amor al prójimo. Prójimo que no solo es el hermano de tu grupo o movimiento, sino que es todo aquel que está a tu lado, en casa, en el trabajo, en la calle. Y más: el mismo amor que usted tiene por ti mismo, deberías manifestarlo con el prójimo(Cf. Mt 22, 36-40; 1Jn 3,11-24). Si no reina entre los cristianos el amor y la fraternidad, jamás habrá comunión.

2. Solidaridad “estructural” – no es aquella solidaridad motivada apenas por la desgracia ajena, por la pena que siento de que alguien pase por un sufrimiento, por la limosna que doy al pasar un mendigo o por las victimas de los “tsunamis” de la naturaleza. Me refiero a aquella solidaridad que debería estar en la estructura del cristiano; aquella que no es solamente ocasional; una solidaridad disponible en cualquier instante; solidaridad como la del Buen Samaritano que no llevó al herido – que, además, pertenecía a un pueblo enemigo  –  arrastrándolo al Servicio de Emergencia, y continuó su viaje, aliviado porque depositó su carga en algún lugar de abrigo e hizo una buena acción. Por el contrario: interrumpiendo su viaje, “¡cuidó de él…fue paciente… derramó óleo sobre las heridas… lo llevó a una hospedería y aun prometió volver y pagar todo lo que hubiera gastado su nuevo hermano!” (Cf. Lc 10,30-37)

3. Servicio fraterno – entrega de si mismo; de su tiempo, de sus energías. Sin reservas, no delega en nadie su presencia, encontrando siempre tiempo suficiente, sin pensar en si mismo, siempre pronto para servir. El propio trabajo con que gana su sustento y el de su familia, debería tener la marca del servicio a la comunidad. Así la vida de un seguidor de Cristo será un continuo lava-píes (Cf. Jn 13,14).

4. Perdón – aquí está una de las fundamentales piedras de toque de la comunión. Sería largo recordar todos los párrafos del Evangelio impregnados de esta actitud que Jesús privilegia y que Él mismo incluye en la oración dominical: “perdónanos, así como nosotros perdonamos”. Sin duda, se trata, muchas veces, de actitudes heroicas que parecen superar las fuerzas humanas. Entre tanto, el perdón mutuo es la manifestación más concreta, más admirable de la comunión fraterna. Jesús pide a los suyos, una postura de perdón y de disculpa ilimitados (Cf. Mt 5, 23-24).

5. Aceptación y acogida del otro tal como él es – en una cultura selectiva en la cual estamos inmersos, la no aceptación de las personas y la discriminación están presentes en nuestro diario vivir. Y, desgraciadamente, están vivas también en el MCC. Sin embargo, nuestro Dios es un Dios que no hace discriminación de personas, a todos los acoge como un Padre acoge a sus hijos, sobretodo al que estuvo más distante, al pródigo (Cf. Dt 16,19; Hech 10,34; Rm 2,11). La aceptación y la acogida hacen comunión.

6. Respeto por el otro, por sus ideas – se trata de no querer imponer las propias ideas, aceptando que otros las tengan diferentes porque viven en circunstancias diferentes y porque tienen otra mentalidad cultural, considerando las realidades desde otra óptica. Respetar las personas, sus opiniones, su manera de pensar: más de lo que se piensa, actitudes como esas de respeto, estrechan los lazos de la comunión eclesial y no sólo de los Movimientos y asociaciones religiosas. Consecuencia: quién respeta no juzga (Cf. Mt 7,1-2) y no calumnia al hermano ni, mucho menos lo expone a situaciones ridículas.

7. Diálogo abierto sin ideas preconcebidas – Es importante considerar que, en la base del diálogo fraterno, está, muchas veces, la renuncia a los propios puntos de vista buscando, juntos, la verdad. Pablo VI llama la atención sobre el espíritu con que deben estar impregnados todos los evangelizadores: ser “servidores de la verdad” y no “dueños de la verdad” (Evangelli Nuntiandi 78).

8. Vivencia comunitaria – es otra de las piedras de toque de la comunión; es su manifestación más concreta y visible. En caso de que no haya una vivencia comunitaria comprometida, la comunión no pasará de una bella teoría o de una propuesta vacía. Aquí se muestra la calidad de árbol. (Cf. Lc 6, 43-44)

Conclusión: entre otros, estos trazos de la comunión son importantes caminos que llevan a la unidad – término usado aquí como significado de comunión. De hecho, estos dos términos en el contexto de la praxis cristiana acaban por complementarse, encontrando en el capítulo 17 de San Juan todo su sentido y su motivación fundamental. Así la Comunión será, por supuesto, “el modo de vida en el MCC”. Y el MCC será, entonces, “Casa y Escuela de Comunión” (NMI 43).

Para nuestra reflexión una pregunta: ¿el MCC en nivel mundial, que caminos esta tomando en eses momentos: el de los conceptos equivocados de comunión o lo de la practica de los conceptos auténticos? ¿Cuales de esos criterios nos moverán en el próximo Encuentro Mundial?

 

Pidiendo al Señor que nos ayude a todos a vivir lo que creemos, nos despedimos como fieles servidores en Cristo Jesús.

 

FRANCISCO ALBERTO COUTINHO                 PE. JOSÉ GILBERTO BERALDO

               Presidente                                                                 Asesor Eclesiástico

ANTONIO CARLOS SALOMÃO
Vice-presidente

 

 

 

 

A camiño del VI Encuentro Mundial... 

1.  Los Secretariados Nacionales ya recibieran las hojas de registro. Recomendamos a los interesados que busquen enviar las hojas llenadas lo antes posible.

2.  Recordamos a todos los Secretariados Nacionales que, durante el VI EM, serán realizadas las elecciones de los nuevos países-sedes de los Grupos Internacionales.

3.  Enviaremos en algunos días informaciones acerca de contactos para obtener informaciones sobre programas turísticos en Brasil, antes o después del VI EM para eventuales interesados.

 

Otras noticias...

1.  El OMCC completó, en el último día 27 de junio, sus bodas de plata. A todos los que nos enviaran mensajes de felicitaciones y mencionaran nuestro trabajo en sus oraciones, nuestros agradecimientos.

2.  El primer coordinador del OMCC, de 1980 a 1982, murió en Santo Domingo, República Dominica, en marzo de este año. Como dice nuestro hermano José Garrido, del Secretariado Nacional de aquel país, con certeza tenemos, ahora, ‘más un intercesor al lado del Señor”.

 

Rua Domingos de Morais, n. 1334, cj 007, Vila Mariana - 04010-200 Sao Paulo - SP - Brasil
Tel/Fax: 55 11 5571-709 - E-mail: mcc-brasil@uol.com.br - Internet: www.orgmcc.org