n. º 037                                                                                          Noviembre de 2005

Volvió por segunda vez el ángel de Yahvé, le tocó y le dijo: "Levántate y come, porque el camino es demasiado largo para ti." Elías se levantó, comió y bebió, y con la fuerza de aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el monte de Dios, el Horeb. (1Re 10,7-8)

 

Queridos hermanos y hermanas cursillistas de todo el mundo:
¡Con amor fraterno, les deseamos a todos la paz, la gracia y la bendición del Padre, por el Hijo, en el Espíritu Santo!

Como no podría dejar de ser, esta nuestra carta mensual, tiene un foco bien definido: El VI Encuentro Mundial del MCC, acontecido aquí en Brasil, del 26 al 30 de Octubre de este año. Por lo tanto, un acontecimiento aun muy vivo y presente en el seno del Movimiento de Cursillos: en nuestras mentes, en nuestros corazones, en nuestras vidas, en fin, en la vida del Movimiento en su dimensión planetaria. Para los que tuvieron la gracia de vivirlo participando físicamente de el, será fácil evaluar su magnitud y su significado más profundo. Para los que no pudieron comparecer personalmente, queremos aprovechar este reducido espacio para compartir algunas consideraciones sobre los momentos más destacados del Encuentro.

  1. Preparación – Expectativas – Focos. Nosotros, los brasileros, tenemos un adagio que dice “lo mejor de la fiesta es esperar por ella” De hecho, esa expectativa duró cuatro años y, a su tiempo, iniciamos su preparación próxima tomando las providencias más inmediatas. El MCC de todo el mundo es testigo de ese trabajo comprometido en mil detalles y cuidados. Ante nuestros ojos, profundamente enraizados en nuestro corazón, y manifestado mes a mes, en nuestras cartas mensuales, estaba el lema escogido en nuestra Primera Reunión Ordinaria (Barranquilla, Colombia, 2002): “Que todos sean uno para que el mundo crea”. Fue sobre ese foco de intensa luz emanada del corazón de Cristo que nos esforzamos por trabajar por nuestro futuro Encuentro Mundial. A pesar de las dificultades, de los tropiezos y, hasta de las incomprensiones de parte de los que más deberían apoyarnos, seguimos adelante. Y, con la gracia del Señor y la inspiración y la fuerza del Espíritu Santo, llegamos al día 26 de Octubre de 2005, meta intensamente buscada y ardorosamente trabajada.

  2. Acontecimiento. Pudimos, entonces, comprobar y vivenciar esa experiencia insustituible del contacto humano que el MCC tanto valora, la amistad como auténtico encuentro de los que abrazan la misma causa. Tensiones hubo, discrepancias de opiniones también, manifestaciones de personas y grupos, discordantes entre si, también. Sin embargo, gracias a la asistencia del Espíritu Divino, constantemente invocado, pudimos todos llegar a un fraterno diálogo conciliador, a coincidencias en lo esencial y a la necesaria abertura acerca de lo accidental. El clima de buena voluntad, de renuncias personales, de la aceptación de lo diferente y del desprendimiento, fueron elementos fecundos que permitieron a los responsables del MCC de todo el mundo, encontrar pistas para un caminar en comunión y para que pudiésemos testimoniar delante de la Iglesia y del MCC, los vínculos de caridad que deberían ser siempre, las señales visibles de los discípulos del Señor como sus testigos y heraldos: “Recibirán la fuerza del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros, y serán mis testigos en Jerusalén, en Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo” (Hech 1,8)

  3. Documento Final, Conclusiones. Prueba concreta de lo que acabamos de  afirmar, es el Documento Final del VI Encuentro Mundial, el cual podrá testificar nuestros propósitos y nuestros compromisos. Sus conclusiones muestran que el MCC no es un movimiento eclesial estancado, sino que asume el dinamismo de la Iglesia de Jesús. Es una de las pruebas más palpables de ese caminar con la historia y con la Iglesia que quiere caminar con la historia, buscando las respuestas apropiadas para las interrogantes existenciales del hombre y de la mujer de hoy, como también la forma más apropiada para comunicarlas. Esperamos que, en el momento presente, todos hayan recibido el texto de ese documento y ya lo estén reproduciendo y enviando a sus bases con el propósito de que lo pongan de inmediato en práctica. Sin duda, ese documento conclusivo del VI EM del MCC, apunta hacia una meta a alcanzar, “el monte de Dios, el Horeb, y, como Elías, alimentados por el Señor, “nos levantamos, comemos y bebemos” para, restauradas nuestras fuerzas, continuar el camino, a pesar de las dificultades y tropiezos inherentes a nuestras limitaciones humanas.

  4. Nuevo Comité Ejecutivo del OMCC. El próximo 1º de Febrero de 2006 se dará inicio a una nueva etapa en la historia del MCC. Siguiendo la práctica de alternancia, y de acuerdo con el Estatuto del OMCC, corresponderá el próximo período al Grupo Internacional Norte América y el Caribe, que escogió al Secretariado Nacional de los Estados Unidos de América para esa misión. El Secretariado Nacional de EUA, eligió, como Coordinador del Comité Ejecutivo del OMCC, a nuestro querido hermano Juan Ruiz, de Los Ángeles. A él y a su futuro equipo les deseamos todas las bendiciones del Señor y mucho éxito apostólico en su trabajo. Y, como no podía ser de otra manera, pedimos el acompañamiento fraterno de todos, estimulándolos e incentivándolos con continuas oraciones y palancas. Para nosotros, del actual Comité Ejecutivo, que tanto hemos batallado por la unidad y que vemos en nuestro actual Estatuto, una herramienta para construir la unidad en la diversidad, ha sido motivo de alegría y de esperanza, haber contado, en la Segunda Reunión Ordinaria, en la que se realizó la designación de la nueva sede del OMCC, con la presencia del Obispo James Tamayo, Asesor Eclesiástico Nacional del MCC de los EUA. Reconociendo la importancia de que el OMCC siga fielmente el Estatuto Canónico aprobado por el CPL el 30 de Mayo de 2004 y solemnemente proclamado el 11 de Junio del mismo año, Su Excelencia nos animó profundamente con la promesa de su asistencia a los hermanos que nos sucederán.

Con la satisfacción de haber procurado servir y con la conciencia de que, “uno es el que planta otro riega, pero es Dios quien hace crecer” nos encaminamos a los meses finales de nuestro mandato con el mismo afán de construir la unidad y nos despedimos con fraternales saludos en Cristo Jesús.

             
              FRANCISCO ALBERTO COUTINHO                                          P. JOSÉ GILBERTO BERALDO
                                 Presidente                                                                             Asesor Eclesiástico

 
ANTONIO CARLOS SALOMÃO

Vice-presidente

 

 

 

 

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