Boletín Mensual

Juan Ruiz
Presidente
jruiz@adelfia.net
 

P. David Smith
Asesor Espiritual
frsmith@vidahumana.org

 

Gail Terrana
Vise Presidente
gater77@verizon.net


Maribel Gómez
Secretaria
jgomez01@earthlink.net

James Wells
Tesorero
Jameswells01@cox.net

 

 

 

Queridos amigos,                                                                                        01feb07spa

 

 

 

¡Que la paz y el amor de Nuestro Señor estén siempre con ustedes!

 

Al iniciar mundialmente el estudio del Estatuto y el Carisma del MCC, lo primero que necesitamos tener claro en la mente, como dirigentes de éste o de cualquier otro movimiento, es el “por qué” del Movimiento.  ¿Cual fue y sigue siendo la Mentalidad que le dio vida?  De esta manera, no solo sabremos cómo aplicar su metodología y estrategia, sino más importante aún, sabremos el por qué lo estamos haciendo.  El saber  el “por qué” de las cosas, le da más significado y vida a todo lo que podemos hacer, no solo en el Movimiento, sino en todas las fases de nuestra vida.

 

Aparte de la Historia que ya se esta elaborando y que aclarará más profundamente el “por qué” de la Mentalidad, necesitamos ver y entender que la Mentalidad que le dio vida al MCC no es nada más, ni nada menos, que la misma mentalidad de lo Fundamental Cristiano.  Lo cual lo podemos concretar en aquello de captar, entender, creer, apreciar vivir y convivir el Amor y la Amistad de Cristo Jesús.

 

Todo esto, a escala objetiva, significa poner en práctica, en uno mismo, el Evangelio y el Sentido Común.  Y, a escala subjetiva, la Fe y la Persona.  Por consiguiente, la Mentalidad del MCC está fundada sobre estos cuatro pilares: el Evangelio, el Sentido Común, la Fe y la Persona. 

 

El Evangelio, que no solo es para ser estudiado y compartido, sino para ser vivido y convivido con todos los que nos rodean en cada segundo de nuestra vida normal y ordinaria – nuestro ambiente (nuestro metro cuadrado movible).  Esto es lo que nos sitúa en la realidad verdadera en que vivimos, nos indica el camino y nos posibilita ver más claro lo que realmente somos y lo que deberíamos de ser.  Y es porque el Evangelio, siendo la verdad de Dios, nos hace ver muy claramente que no solo hay que amar a Dios, al prójimo y a nosotros mismos, sino más importante aún, que Dios, en Cristo Jesús, nos ama a ti y a mí en una forma particular y personal. 

 

Algunos dicen que el Sentido Común es el menos común de los sentidos.  Y viendo lo que en ocasiones hacemos, aferrados a los métodos, reglas y directivas, como que también lo empezamos a creer.  Se nos olvida lo que dice el Evangelio de Marcos 2: 27-28 que “el sábado ha sido hecho para el hombre y no el hombre para el sábado”.

 

El Sentido Común, siendo la mentalidad genuinamente humana, libre de implicaciones sociológicas que la compliquen, nos ayuda a poner todo en una perspectiva totalmente humana.

 

La Fe, que no es solo creer en lo que no vemos o comprendemos, sino darle una interpretación cristiana a todas las cosas que vemos y están pasando a nuestro alrededor.  Cristo necesita ser nuestro guía, nuestra luz y nuestro camino.  Y como nos dijo el Papa Benedicto XVI en el inicio oficial de su Pontificado “quien cree nunca estará solo”

 

Sobre la persona, necesitamos saber y estar totalmente convencidos que es la más grande creación de Dios en el mundo y siempre seguirá siendo lo más importante que existe.  Sin la persona no tendríamos cristianos, no tendríamos Iglesia y, mucho menos,  no tendriamos el Movimiento de Cursillos de Cristiandad.

 

Cursillos únicamente pretende que esta persona tenga una convicción y una decisión que estén plenamente empapadas de Cristo, de tal manera que por convicción, su constancia vaya tomando dimensión en su vida y sea constante en su manera de ver el mundo.

 

Desde luego que esto significa creer en la persona, en su valor, en sus talentos, en su capacidad y en su dignidad.  Y significa también saber respetarla por lo que es y no por lo que tiene o puede dar.  Y especialmente significa, facilitarle totalmente su libertad.  Que la persona, en todo momento y lugar, se valore y se sienta persona, en todo el sentido de la palabra para que, de esta manera, descubra la belleza de ser cristiano al encontrarse con el Amor y Amistad de Cristo Jesús.

 

De esta manera se pensó que tendríamos frente a la vida, la vida nuestra y la vida de los demás, una mentalidad que fuera totalmente cristiana, una mentalidad que fuera razonada, querida, mantenida y contagiada.

 

Hermanos, unámonos en oración para que podamos comprender lo que el Espíritu Santo nos quiere decir a través de este bello instrumento de evangelización que es el Movimiento de Cursillos de Cristiandad.

 

De Colores,

Juan Ruiz Presidente - OMCC

 

 

 

 

 

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