Boletín Mensual

Juan Ruiz
Presidente
jruiz@adelfia.net
 

P. David Smith
Asesor Espiritual
frsmith@vidahumana.org

 

Gail Terrana
Vise Presidente
gater77@verizon.net


Maribel Gómez
Secretaria
jgomez01@earthlink.net

James Wells
Tesorero
Jameswells01@cox.net

 

 

  

Queridos amigos,                                                                                           01Ago07spa

 

¡Que la paz y el amor de Nuestro Señor estén siempre con ustedes!

 

En estos últimos meses hemos entrado en un diálogo en busca de comprendernos nosotros mismos. Específicamente, hemos buscado entendernos como Movimiento.

 

Dos eventos específicos han impulsado la conversación que hemos engranado con todas las diócesis—el VI Encuentro Mundial del Movimiento de Cursillos en 2005 y el 2º Congreso Mundial de Movimientos Eclesiásticos y Nuevas Comunidades en 2006. Aunque los documentos del Encuentro Mundial contienen resoluciones sobre las que estamos actuando para aumentar nuestra eficacia para evangelizar como Movimiento, los documentos de Roma dan luz a las decisiones del VI Encuentro Mundial de Brasil para que nuestra acción sea elevada a un acto de amor.

 

En verdad, el trabajo de renovar Ideas Fundamentales, la adición de capítulos sobre el Carisma e Historia y la aprobación final del mismo Estatuto, no pueden tener validez a menos que respondan, más allá de las necesidades de cualquier país, para responder a su propio Carisma y las instancias del Papa y el Consejo Pontificio para los Laicos como fueron expresadas en ambos Congresos Mundiales, 2º y 1º (del 1998).

 

Al limitarnos a un ‘libro oficial’ para el Movimiento, se vuelve fundamental que la adición de Carisma e Historia nos amplíe nuestra comprensión e incluya esas cosas que mucho antes de la primera edición de Ideas Fundamentales fueron instrumentales para su nacimiento, desarrollo y expansión  a través de todo el mundo. No fue hasta 1974 que la información se reunió pero de ninguna manera fue en 1974 que nacieron las ideas que le dieron inicio al Movimiento. Además, considerando la encíclica del Papa Benedicto XVI, Dios es Amor, encontramos que nuestra preocupación principal no puede ser ideas, debe ser principalmente el “encuentro personal”. 

 

Al incluir el Carisma y la Historia en Ideas Fundamentales, lo que hacemos es en verdad sumarle la dimensión personal a una colección de ideas. De esta manera podemos llegar a ideas llenas de un criterio Cristiano a través de la experiencia personal con Cristo encarnado en el Carisma para entonces y esencialmente intentar “vivir el Evangelio de nuevo”.

 

Está escrito en Ideas Fundamentales que primero se vive y luego se teoriza sobre lo vivido (p. 21 Ideas Fundamentales 2ª ed.). Y por eso la naturaleza inductiva de Cursillo. Pero el libro no llega a profundizar en esta experiencia para expresarlo de tal manera que trasmita la naturaleza de la experiencia. El considerar que todo lo que se puede decir acerca del don del Carisma se puede contener en un libro obviamente es mal entender la naturaleza del Carisma. Siendo un acto del Espíritu Santo, nunca se puede llegar a entender completamente, más bien es para estar en perpetuo asombro de él. Entonces, al incluir el Carisma e Historia en Ideas Fundamentales le haríamos un mal a la Iglesia si se considera que se concluye la conversación sobre el tema.  Pero en lo que sí podemos considerar una ganancia es en expresar claramente su principio, su concepción, un punto de partida, el sí, para que las discusiones futuras sigan en comunión con el Carisma original.

 

El trabajo ya se inicio sobre la revisión de Ideas Fundamentales, como les compartimos en el boletín anterior. Sin embargo, el trabajo solo tendrá sentido a la medida que ella presente lo que nuestro Movimiento necesita para continuar en el camino de ‘madurez eclesial y comunión’ como pidió el Santo Papa en su invitación a los Movimientos en el Primero y Segundo Congreso Mundial.

 

Las referencias al Carisma deben ser guiadas por el entendimiento actual de la Iglesia sobre Carisma y Fundador. Está muy claro que no se puede llamar por nombre el Fundador en todas partes del mundo, ni tampoco se puede dar la fecha exacta del primer Cursillo. Esto deviene, en parte, porque lo que se aplica sobre el Carisma y el Fundador proviene de esfuerzos que se hicieron para definirlo en el principio de la historia del Movimiento y que ahora se puede comprobar que fueron prematuros y que carecen de la perspicacia que la Iglesia ha desarrollado y expresado en varios Encuentros de Movimientos patrocinados por el Consejo Pontificio para los Laicos (CPL), especialmente en el primero y segundo Congreso Mundial. Todos los movimientos han sido exhortados a mantenerse fieles a su Carisma original. 

 

El Carisma particular de cada Movimiento es lo que le da su identidad aunque dijo el Papa Juan Pablo II en el Discurso de Su Santidad Juan Pablo II en la ocasión de la Reunión con los Movimientos Eclesiales y Nuevas Comunidades en Roma, 30 de Mayo, 1998 “todos los carismas son comunicativos y son los que desprenden esa ‘afinidad espiritual entre personas’ y esa amistad en Cristo que es el origen de los ‘movimientos’. El pasaje del Carisma original al movimiento sucede a través de la atracción misteriosa que el fundador contiene para todos aquellos que llegan a participar en su experiencia espiritual. De esta manera es que los movimientos oficialmente reconocidos por la autoridad eclesial se ofrecen ellos mismos como formas de la realización personal y como facetas de la única Iglesia,” (p. 222 Movimientos de la Iglesia, Ciudad Vaticana 1999).

 

Nos tenemos que preguntar entonces ¿cómo podemos lograr comunión total y madurez si no podemos nombrar el Fundador a quien fueron atraídos tantos a su vida espiritual? ¿Cómo podemos ser fieles a un carisma al que no le entendemos su dimensión personal? Como movimiento; ¿cómo podemos dirigir nuestra fidelidad a un libro en lugar de una experiencia espiritual personal que dio luz a la Mentalidad del Movimiento en la vida del fundador?

 

Al seleccionar libros y documentos que vamos a usar en nuestro estudio, tenemos que tomar en cuenta que muchos documentos y libros fueron escritos por personas que supieron del Movimiento de Cursillo en su inicio, pero que no tuvieron la experiencia de vivir el Carisma ni tampoco tuvieron el beneficio de poder definir un movimiento, su Carisma, ni su Fundador, de la manera que ahora lo podemos hacer después del Concilio Vaticano II y los varios encuentros para los movimientos. Ahora podemos unificar nuestra comprensión de estas ideas fundamentales pasando por este tiempo de discernimiento bajo la guía de la Autoridad Eclesial del Consejo Pontificio para los Laicos.

 

La tercera edición de Ideas Fundamentales debe buscar dar hambre del conocimiento del Carisma, debe llevarnos a un estudio profundo y, lo más importante, debe llevarnos a una apertura al Espíritu que, como el Cardenal Ratzinger expresó en otra sección de su reporte es donde la vida del movimiento siempre se podrá encontrar: “A estas alturas, para evitar malentendidos, se debe decir claramente que movimientos apostólicos aparecen en formas nuevas constantemente en la historia—y así tiene que ser porque son la respuesta del Espíritu Santo a las situaciones bajo constante cambio en las cuales vive la Iglesia. Y de la misma manera que vocaciones al sacerdocio no se pueden producir artificialmente, ni establecidas por dictado administrativo, todavía menos pueden ser establecidos y sistemáticamente promovidos los movimientos por autoridad eclesiástica. Se tienen que dar como don, y son dadas como don,” (p. 46, Movimientos de la Iglesia, Ciudad Vaticana 1999). Claramente, debemos asegurar que no se puede pretender este libro como un intento de promover nuestro Movimiento por autoridad.

 

Hay muchas referencias más del criterio que la Iglesia tiene hoy para discernir un carisma, como aparecen en los documentos del primero y segundo Congreso Mundial. Esto es muy significativo para el trabajo en Ideas Fundamentales no solo para nuestra auto-comprensión, sino de nuestra comprensión de nosotros mismos como uno de muchos movimientos de la Iglesia. En verdad, esta comprensión de nuestra naturaleza teológica lleva a una comprensión del trabajo misionero que compartimos por el hecho de ser movimiento.

 

El Cardenal Stafford, entonces presidente del CPL, habla claramente sobre esto en su presentación, “Si la Iglesia se puede decir que es en cierto sentido un ‘movimiento’, como indicó el Papa Juan Pablo II, las implicaciones son que estas realidades nuevas toman su ‘ser movimiento’ de la Iglesia. Por consecuencia, estas realidades nuevas no son simplemente movimientos en la Iglesia, sino, y sobre todo, de la Iglesia. Son realidades dinámicas nacidas del dinamismo de la Iglesia, un movimiento nacido de la Iglesia como movimiento. Este Congreso nos ha ayudado a profundizar en la noción de “movimientos siendo de la Iglesia”: el “de la Iglesia’ expresa no solo la realidad de su naturaleza y su ser, sino su irse haciendo,” (p. 7, Movimientos de la Iglesia, Ciudad del Vaticano 1999).

 

Una vez más, nuestra habilidad para comprender esta naturaleza de irse haciendo de la Iglesia es muy importante, tomando en cuenta que dirigentes del movimiento son responsables por su fidelidad al carisma original a través de su crecimiento y sobre todo por su fidelidad al llamado a una vida apostólica que está al servicio de los que más nos necesitan. Somos llamados a una actividad apostólica que, como dijo el Cardenal Ratzinger, “Presupone—en gran parte gracias al poder y la inspiración del carisma original—una profunda experiencia personal con Cristo. El irse haciendo comunidad y el construir la comunidad no excluye la dimensión personal sino que, en verdad, la exige,” (p. 49, Ibíd.).

 

Muchas respuestas a preguntas que tenemos no serán contestadas dentro de un libro, sino que serán contestadas personalmente, así como compartió Eduardo Bonnín en su entrevista con el Obispo Paul Joseph Cordes para el libro Signos de Esperanza—un Retrato de Siete Movimientos Eclesiales, a la cual hicimos referencia en nuestro Boletín de Mayo, “el carisma se ha ido configurando en el tiempo a través de la acogida que se le ha dispensado cada vez; las personas que toman parte, con las debidas disposiciones, en los tres días de cursillo comprenden la sencillez del mensaje y tratan de traducirlo en su vida concreta de cada día,” (p. 25 Signos de Esperanza).

 

La exigencia de la dimensión personal va unida a la exigencia de unidad y comunión, y a la vez, esta unidad y comunión da libertad para servir. Y al final del resumen del Cardenal Ratzinger, él hace referencia a esta relación, “Los movimientos tienen que ser recordados que—aunque han encontrado y trasmitido la totalidad de la fe a su manera—son un don a la Iglesia entera y tienen que someterse a las exigencias de esta totalidad, de manera que se mantengan fieles a su propia esencia. Pero las Iglesias locales también, hasta los obispos, tienen que ser recordados que tienen que evitar cualquier uniformidad de organizaciones pastorales y programas. Sus propios planes pastorales no deben ser vistos como el criterio bajo el cual el Espíritu Santo está permitido actuar: una obsesión con planificar puede hacer a Iglesias impenetrables a la acción del Espíritu Santo, al poder de Dios por la cual viven. No todo se puede acomodar en un solo saco de una sola organización uniforme; ¡Lo que se necesita es menos organización y más espíritu!  Sobre todo, un concepto de comunión, en la que el valor pastoral más alto esté orientado a evitar conflictos, debe ser rechazado. La Fe permanece siendo una espada y puede exigir conflicto por servicio a la verdad y el amor (Cf. Mt. 10:34),” (p. 50 Movimientos de la Iglesia, Ciudad Vaticana 1999).

 

Tal vez nos encontramos en una encrucijada que requiere que soportemos cierto conflicto para llegar a la verdad de nuestra Historia, Fundador, y fundamentalmente nuestra Carisma. Algo de este conflicto pudo haber surgido de los temas que discutimos en el Boletín de Mayo sobre los intentos de aplicar el Movimiento de Cursillo para necesidades que son mejor servidas por los Carismas de otros Movimientos. Y en la revisión del Estatuto también puede surgir algún conflicto por los diferentes puntos de vista sobre servicio.

 

Con tantas versiones de nuestra Historia estamos avocados a enfrentar conflictos al narrar una Historia. Y con el descubrimiento de poder nombrar un Fundador, a pesar de no excluir ni desminuir las contribuciones de otros que de una manera u otra colaboraron tanto en los primeros pasos, como en el afianzamiento y en la expansión, también podemos esperar conflictos.

Sin embargo, en este momento, podemos tener gran agradecimiento y gran alegría. Agradecimiento por la oportunidad de enfrentar este reto enorme con gran amor y humildad. Alegría porque caminamos este recorrido en compañía de nuestra Madre Maria.

 

Las referencias de la Publicación del “Laico Hoy” del Consejo Pontificio para Laicos, titulado Movimientos de la Iglesia, 1999 han sido traducidas al español de la publicación en inglés y se puede conseguir esta publicaciones a través de la red del Vaticano. Hacemos la más alta recomendación para que los Dirigentes de Cursillos estudien este libro.

 

(Publications of the Pontifical Council of the Laity, Laity Today Collection: Movements of the Church, World Congress of Ecclesial Movements, 27-29 May 1998, Vatican City: 1999, Available in English and Italian only.  Cost 10 Euros.  May be ordered through the Vatican website at:

http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/laity/documents/rc_pc_laity_doc_20061016_elenco-pubblicazioni_en.html  )

 

Nuevamente les queremos recordar que el estudio del Estatuto ya está en progreso. Todos los Secretariados Diocesanos que quieran tomar parte en este proceso deberían n ya haber mandado sus contribuciones a sus Secretariados Nacionales. Los Secretariados Nacionales tienen hasta octubre 2007 para mandar su resumen al Grupo Internacional respectivo para ser resumidos y enviados al Comité Ejecutivo del OMCC, que hará otro resumen y lo devolverá a los Grupos Internacionales para su revisión.

 

Tengan en cuenta que la Trayectoria del Estatuto aún necesita una fecha para un Encuentro Mundial para su aprobación final antes de ser presentado al Consejo Pontificio para los Laicos.

 

Como siempre, concluimos este boletín con nuestra Petición permanente de Oración para todos estos proyectos y para la Unidad del Movimiento de Cursillos a través del Mundo.

 

 

De Colores,

Juan Ruiz

Presidente - OMCC

 

 

 

 

 

 

Una nota de nuestro Consejero Espiritual…

 

“¿Cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a quienes se lo piden?” (Lucas 11:13). Esta conclusión del evangelio del Domingo (17º Domingo de Tiempo Ordinario) nos recuerda a los Cursillistas la Invocación del Espíritu Santo: “Ven, Espíritu Santo...Concede que por este mismo Espíritu seamos verdaderamente sabios...”

 

En el Primer Congreso Mundial de Movimientos Eclesiásticos convocado en Roma por El Consejo Pontificio para Laicos (Mayo 27-29, 1988), Cardenal Ratzinger dio el tema principal sobre “Movimientos Eclesiales: Una meditación Teológica sobre su Lugar en la Iglesia.” Sus comentarios sorprendieron a muchos: “La Iglesia local, hasta los obispos, tienen que ser recordados que tienen que evitar cualquier uniformidad de organizaciones pastorales y programas. Sus propios planes pastorales no deben ser vistos como el criterio bajo el cual el Espíritu Santo esta permitido hacer.” El don de Sabiduría, uno de los 7 dones mencionados en Isaías 11, es conferido a todos los que son bautizados y se profundiza en ella al recibir la Confirmación. “Concede que por este mismo Espíritu seamos verdaderamente sabios...” ¡Todos deben buscar la sabiduría, clero y seglar, de igual manera! “Supliqué, y me fue concedida la prudencia,” (Sabiduría 7:7) “Y a nosotros nos lo manifestó Dios por medio de su Espíritu, pues el Espíritu lo penetra todo..” (I Cor 2:10).

 

¿Tenemos sed por la sabiduría de Dios a través del Espíritu Santo? ¿O nos hacemos que nuestras opiniones son un suplente adecuado? Si caemos en el segundo, seríamos culpables de idolatría. “No te tengas por sabio...” (Proverbios 3, 7).  “¡Ay de los sabios a sus propios ojos, y en su estima prudentes!” (Isaías 5:21) “...No os consideréis os sabios.”(Romanos 12ª;16). La sabiduría de Dios está al alcance de todos en la Iglesia, aunque de diferentes maneras de acuerdo al estado de vida.

 

En lugar de imponer nuestra manera de entender el Carisma del Cursillo, debemos buscar la sabiduría de Dios.  Por varios años he estudiado diligentemente, buscando una definición adecuado del Carisma, para entenderlo mejor. Y llegue a la conclusión que no es cuestión de palabras, sino de vida. Lo que define el Carisma es el vivir el mensaje fundamental que Dios me ama y nos ama a todos, en la vida individual y comunitaria. Personas que se realizan completamente en Cristo Jesús, son la definición del Carisma. Es la encarnación del mensaje que Dios en Cristo nos ama, traducida a la vida diaria de forma natural que es espontánea y alegre.  ¡San Pablo, el patrón de nuestro movimiento nos adelantó a todos—por 1900 años! “Nuestra carta de recomendación son ustedes, una carta que llevamos escrita en el corazón, y que es conocida y leída por todos los hombres. A la vista está que ustedes son una carta de Cristo redactada por ministerio nuestro y escrita no con tinta, sino con el Espíritu de Dios vivo y no en tablas de piedra, sino en tablas de carne, es decir, en el corazón” (II Cor 3:2-3). En Cristo somos sacramentos de la gracia que esta creando una nueva humanidad.

 

La inhabilidad de apreciar la naturaleza relacional del Carisma es un obstáculo a nuestra comprensión. Mary Ann Glendon, presidente de la Academia Pontificio de Ciencia Social, cita Juez Learned Hand en su discurso en Central Park, Nueva York en 1944 (la cita viene de su libro, Traditions in Turmoil), “Muy seguido me pregunto que si no descansamos nuestra esperanza demasiado en nuestra constitución, leyes y tribunales. Estas son falsas esperanzas. La libertad descansa en el corazón de hombres y mujeres.” ¿Le damos preferencia a “soluciones legales” en vez de la “labor alargado” de construir relaciones, de “hacer un amigo, ser un amigo, y llevar ese amigo a Cristo”?

 

Juan Ruiz, sugirió en lo anterior que debemos asegurar que no vayamos a establecer este libro, Ideas Fundamentales, como un intento de promover el movimiento a través de autoridad. ¿Seremos más fieles a un libro que a la encarnación del Carisma en el encuentro personal?

 

“Ven Espíritu Santo...enciende en nosotros el fuego de tu amor...Fuego...el fuego del entusiasmo, el fuego que es el amor ardiendo por el Señor y por cada persona. David Giblis en “Fighting for Dear Life” hace la observación que “el mundo no va estar mas emocionado con Jesús que lo que lo estamos nosotros”.  Debemos perseguir Jesús con la misma pasión, la misma energía, y la misma entrega que tenemos para cualquier otra cosa que nos emociona el alma en esta vida. ¿Es Cristo Jesús nuestro Ideal? ¿El ir haciéndonos completamente vivos en Él, es contagioso? ¿Estamos encendidos?

 

Juan Ruiz nos recuerda en el boletín de este mes de nuestra Petición Permanente de Oración por todos nuestros proyectos y para fomentar la unidad mundial del Movimiento. Tomamos a la ligera nuestra palanca como “cualquier otra actividad” que hacemos ya que se da el tiempo o más bien, ¿la hacemos un modo de vivir, un componente integral del Carisma? ¿Permitimos que el Espíritu Santo nos “llene los corazones de sus fieles” con sabiduría humilde, en nuestro entender del Carisma, en encender el fuego para “hacerse la Buena Nueva”?  San Pablo se comprometió a la palanca (aunque estoy seguro que no conocía la terminología de Cursillo), “No cesamos de orar y pedir por ustedes, para que logren un pleno conocimiento de su voluntad, colmados de la sabiduría y la comprensión que da el Espíritu” (Colosenses 1:9).

 

“¿Cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a quienes se lo piden?”

 

De Colores,

 

 

P. David Smith

Asesor Espiritual - OMCC

 

 

 

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