Boletín Mensual

Juan Ruiz
Presidente
jruiz@adelfia.net
 

P. David Smith
Asesor Espiritual
frsmith@vidahumana.org

 

Gail Terrana
Vise Presidente
gater77@verizon.net


Maribel Gómez
Secretaria
jgomez01@earthlink.net

James Wells
Tesorero
Jameswells01@cox.net

 

 

Queridos amigos,                                                                                   01sep07spa


¡Que la paz y el amor de Nuestro Señor estén siempre con ustedes!

En nuestro último envío nos enfocamos en la necesidad del estudio y de tener conocimiento sobre nuestro movimiento.
Nos reunimos en agosto como comité ejecutivo para continuar nuestro estudio y reflexión sobre el Movimiento, para usar este conocimiento en servir las necesidades, seguir aumentando la participación de dirigentes en todos los niveles de nuestro Movimiento. Pero, sobre todo, nos reunimos para continuar conviviendo en esta amistad que ha crecido durante el último año y medio. En realidad es la confianza y respeto que vienen de esta amistad la que motiva nuestro estudio.

Un estudio verdadero promueve y engendra participación. Como sabemos, el estudio verdadero puede ser guía si evitamos saber por la (sencilla) razón de ser el que sabe. Y poder real es para comunicar cuando evitamos la tentación de tener poder por tenerlo y por tener más que los demás.
Gracias a Dios que en Cursillos podemos ser un grupo de personas que buscan conocimiento y aceptamos el poder solo para poder servir. Esto es cuando experimentamos madurez en nuestro movimiento del que hacíamos referencia en el último envío.
Para llegar a esta madurez como Movimiento sabemos que el ‘compartir’ es clave en orden al poder y el conocimiento.

Ahora, tenemos en proceso la revisión del Estatuto y estamos iniciando un estudio para la revisión de Ideas Fundamentales.
La responsabilidad de estos planes de trabajo no es solo de los dirigentes Nacionales y Mundiales sino de todos los cursillistas que están viviendo este carisma.

Si crecemos con madurez cada cursillista debe sentirse invitado a participar en el estudio y compartir de la responsabilidad. El compartir es un elemento esencial de nuestro Movimiento que tiene que ser puesto en práctica no solamente cuando evangelizamos a otros, sino en cada momento de vivir el Evangelio entre nosotros.
Cada diócesis tiene la oportunidad de estar en unión con cada otra diócesis en el mundo a través de estos dos proyectos tan importantes.
¡El acoger esta oportunidad es acoger la unidad!

Tenemos que intentar la participación en todos los aspectos de Cursillos para que podamos todos tener un sentido de responsabilidad propia de la misión que Dios nos encarga a cada uno y todos.
Sentirse dueño es lo que motiva la acción apostólica que hemos escogido libremente en la Iglesia. Debemos tener una mentalidad global. No solo en nuestra diócesis sino en el mundo, porque somos un Movimiento. No podemos decir que no tenemos parte en los proyectos mundiales, porque lo que le pasa a uno afecta a todos.

Así es que, amigos, les invitamos a que participen en el estudio de nuestro Movimiento – “su” Movimiento.
Acompáñanos en un estudio de descubrimiento, acogiendo y viviendo nuestro carisma. Cursillo usa el método kerigmático para vivir el evangelio y nos llama a vivirlo en amistad con nuestras reuniones de grupo, ultreya, secretariado, escuela de dirigente, etc. —en la familia, trabajo, parroquia y con vecinos—y en nuestra diócesis, región, nación y Movimiento Mundial de Cursillos.


De Colores,

Juan Ruiz
Presidente - OMCC



Una nota de nuestro Consejero Espiritual…

Juan Ruiz comenzó las reflexiones de la carta este mes reconociendo que el estudio verdadero de nuestro Movimiento va a promover y fomentar la participación. Todos somos llamados a participar y estudiar y compartir la responsabilidad por el Movimiento de Cursillos. Esta invitación reconoce que todos somos peregrinos en esta jornada, continuamente extrayendo el tesoro de nuestro carisma. Así evitamos imposiciones que pudieran frustrar la participación de los miembros de la comunidad mundial de Cursillos en profundizar nuestro entendimiento y de esa manera impedir el desarrollo de la madurez del Movimiento.

Juan dijo que esta madurez del Movimiento procede de compartir el conocimiento y el poder. Participación fomenta sentirse en ‘casa propia’ que a su vez engendra la responsabilidad. Cursillos nunca fue intencionado para ser una sociedad de los “escogidos ilustres”, quienes tendrían dominio sobre las masas de “no-ilustres”.
El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia declara “La información se encuentra entre las principales instrumentos de la participación”(#414). Dice además que el ser “pobre de información” es una pobreza verdadera (#416). Trasladado al idioma de Cursillos podríamos decir que el “trípode” del Movimiento de Cursillos mundial se derrumbaría sin el componente esencial que es el estudio del Movimiento y su carisma. El Compendio mencionado afirma que “Es impensable la participación sin el conocimiento” (#414). La participación sin el conocimiento que sale del estudio tiene el potencial de ser un instrumento en manos de quienes harían manipulación y dejarían a otros vulnerables a ser manipulados. Se dice que los peores enemigos de un movimiento son aquellos que lo promueven sin entenderlo. Nuestra esperanza es que, con respeto al conocimiento y entendimiento del Movimiento, no vayamos a degenerarnos en partidos de los “que tienen” y los “que no tienen”.

“Christifidelis Laici”(C.L.), escrito por Juan Pablo II, dice que “la dignidad personal es la fundación de la participación (C.L. 37.7). La misma grandeza de ser persona nos llama a la responsabilidad. El “Compendio” (#160) elabora este punto—“La dignidad de la persona humana es el principio en que cualquier otro principio y contenido de la doctrina social encuentra fundamento del bien común, de la subsidiaridad y de la solidaridad. Todos estos tres componentes están entrelazados con la participación. Proceden desde la participación y vuelven a la misma.”

“Participación

La Iglesia reconoce que “todos tienen el derecho de participar y el deber de contribuir” (Comp. 333) y que “La superación de las barreras a la participación requiere una obra informativa y educativa” (Comp. 191). Jesús se dirigió a esto con claridad—“La verdad os hará libres” (Jn 8:32). “Es debido que los que ejercen la autoridad fortalezcan los valores que inspiran la confianza en los miembros del grupo y los motive a que se pongan ellos mismos al servicio de los demás. La participación comienza con educación” (CCC 1917). No fue la intención que el OMCC fuera un ser autoritario imponiendo su voluntad y, de esa manera, ir suprimiendo toda clase de iniciativa—“Desde la dignidad de la persona procede el hecho que el individuo nunca puede ser reducido por todo lo que viene de la colectividad, instituciones, estructuras y sistemas y que busca aplastar y aniquilar la persona” (CL 37.8). La participación es dirigida al “bien común”, definido por el Vaticano II (Gaudium Et Spes 26.1) como “esa suma de condiciones que propicia a los individuos y a las colectividades alcanzar su propia perfección más plena y rápidamente” La participación depende de otras dos características que forman una parte integral de la doctrina de la Iglesia: “la subsidiaridad” y “la solidaridad”.

“Subsidiaridad”

El Papa Juan Pablo II (CA 48.4), citando al Papa Paulo VI, explica este fundamento—“Una comunidad de orden superior no debe interferir con la vida interna de una comunidad de orden inferior, sino debe apoyarla en caso de necesidad y ayudar coordinar su actividad con las actividades del resto de la sociedad con vistas al bien común.” Dicho en palabras más sencillas, significa que lo que sí se puede hacerse al nivel local debe hacerse, a menos que haya razones serias al contrario o, como se dice con mucha frecuencia en Cursillos, “no hay puesto para lo impuesto”.
El OMCC es sobre todo, un instrumento de servicio del Movimiento de Cursillos.

“Como no se puede quitar a los individuos y darlo a la comunidad lo que ellos pueden realizar con su propio esfuerzo e industria, constituye un grave perjuicio y perturbación del recto orden, quitar a las comunidades menores e inferiores lo que ellas puedan hacer y proporcionar y dárselo a una sociedad mayor o más elevada, ya que toda acción de la sociedad debe prestar ayuda a los miembros del cuerpo social, pero no destruirlos y absorberlos” (Comp. 186). En Cursillos notamos con mucha frecuencia que debemos evitar “las imposiciones apostólicas”. En verdad, se debe rechazar toda clase de imposición. “Negar la subsidiaridad...limita y a veces puede destruir el espíritu de libertad e iniciativa” (Comp. 188). La libertad, la iniciativa y la creatividad son elementales para la dignidad de la persona. Parafraseando el Compendio (Comp. 351), podemos decir que la “solidaridad sin la subsidiaridad puede degenerarse fácilmente al paternalismo, mientras que la subsidiaridad sin la solidaridad corre el riesgo de motivar formas de “auto-absorción”. ¿Qué es esta solidaridad que tiene que acompañar la “subsidiaridad?"

“Solidaridad”

Juan Ruiz nos invita a que pensemos de manera “global”, para reconocer que lo que le pasa a una parte del mundo en Cursillos nos afecta a todos. “La solidaridad es una determinación firme y perseverante a comprometerse al bien común, al bien de todos y a cada uno porque en verdad somos responsables por todos los demás” (SRS 38.6).
“El termino “solidaridad” expresa en síntesis la exigencia de reconocer en el conjunto de los vínculos, que unen a las personas y a los grupos sociales entre sí, el espacio ofrecido a la libertad humana para ocuparse del conocimiento común, compartido por todos” (Comp. 194). “La solidaridad aparece como una consecuencia de una información verdadera y justa y de la libre circulación de las ideas que favorecen el conocimiento y el respeto del prójimo” (Comp. 561). Mons. Diarmuid Martín, dirigiéndose a una comisión preparatoria de las Naciones Unidas en 1994, anotó que “la solidaridad significa no solo reconocer las necesidades de los demás, sino también reconocer la interdependencia y debe resultar en una participación compartida.”

El concepto de participación implica la buena voluntad de considerar que debe ser de suma importancia construir las relaciones dentro del Movimiento. Ojala que nos comprometiéramos, en cada nivel de nuestro Movimiento (la reunión de grupo, la ultreya, la escuela de dirigentes, y los grupos regionales, nacionales e internacionales), a vivir nuestro método de “Hacer un amigo, Ser amigo...” Es interesante notar que, de acuerdo con el Papa Juan Pablo II (CA 10.3), lo que hoy llamamos “la solidaridad”, el Papa Leo XIII, al final del siglo XIX, le llamó “la Amistad.”

“Las relaciones que se instaran en un clima de cooperación y solidaridad superan las divisiones ideológicas impulsando a la búsqueda de lo que une más allá de lo que los divide” (Comp. 420). “La solidaridad nunca debe significar estar cerrados al diálogo y a la cooperación con los demás” (L.E. 8.5). Los miembros de la comisión para la revisión de Ideas Fundamentales, que se reunió en Gibraltar en junio de este año, mostraron que el método es exitoso.

“El principio de la solidaridad debe inspirar la búsqueda de mecanismos efectivos” (R.P. 16.6). Creemos firmemente que los procesos para revisar el Estatuto e Ideas Fundamentales constituyen un “mecanismo efectivo” para lograr las metas de nuestro Movimiento—la madurez en unidad de criterio, entendimiento, y sobre todo de corazón.

Resumiendo las palabras finales de Juan Ruiz, diría que el conocimiento, sin ponerlo en práctica, es inútil. Vivir el carisma y reflexionar juntos sobre quienes somos juntos es la base para el conocimiento y entendimiento auténtico de nuestro Movimiento y de nuestro carisma.

En el segundo párrafo de estas reflexiones opiné que el “trípode” del Movimiento mundial se derrumbaría sin un estudio igualmente mundial del Movimiento y carisma. El trabajo que está por delante también nos llama a una “piedad” global en forma de palanca y “una acción” invitando a todos los cursillistas para que se unan a esta piedad y estudio. Que este trípode facilite que nuestro Movimiento se mantenga firme y con mucho amor, llamando a todos a vivir una amistad con Dios en Cristo, con los demás y con ellos mismos. El “bien común” de Cursillos nos llama a esta participación en un espíritu de solidaridad y subsidiaridad.
De Colores,

P. David Smith
Asesor Espiritual – OMCC


Los documentos de la Iglesia son una fuente increíblemente rica para nuestra reflexión. Para nuestros propósitos en las reflexiones de este mes son:

Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz: “El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia” (Comp), “El Catecismo de la Iglesia Católica” (CIC)
Papa Juan Pablo II:
Encíclica: “Laborem Exercens” 14 de Septiembre 1981 (L.E.)
Encíclica: “Sollitudo Rei Socialis” 30 de Diciembre 1987 (S.R.S.)
Encíclica: “Centisimus Annus” 1 de Mayo 1991 (C.A.)
Exhortación Apostólica: “Reconciliatio Et Paenitentia” 2 de Diciembre 1984 (R.P.)
Exhortación Apostólica: “Christifidelis Laici” 30 de Diciembre 1988 (C.L.).
 

 

 

 

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