Boletín Mensual

Juan Ruiz
Presidente
jruiz@adelfia.net
 

P. David Smith
Asesor Espiritual
frsmith@vidahumana.org

 

Gail Terrana
Vise Presidente
gater77@verizon.net


Maribel Gómez
Secretaria
jgomez01@earthlink.net

James Wells
Tesorero
Jameswells01@cox.net

 

 

Queridos amigos,

¡Que la paz y el amor de Nuestro Señor estén siempre con ustedes!

Antes de empezar este boletín quisiéramos pedirles que nos uniéramos en oración por la salud de nuestro amigo Eduardo Bonnin.

En este boletín quisiéramos empezar a profundizar un poco en el Carisma del Movimiento de Cursillos de Cristiandad.

Desde un principio, queremos aclarar que con éste y siguientes próximos boletines pretendemos simplemente abrir la puerta y el hambre de seguir estudiándolo, profundizándolo y viviéndolo.
Nos dice la Teología que un carisma es “un don que da Dios a quien quiere, pero no para el mismo destinatario que lo recibe, sino para que de él se beneficie toda la comunidad y la Iglesia”.
En el carisma podemos distinguir cuatro elementos:

1. Un don gratuito de Dios
2. Otorgado a una o varias personas
3. Para beneficio de la comunidad de la Iglesia
4. Reconocido por la Jerarquía

Siendo un Carisma del Espíritu Santo y, en línea con la doctrina y el magisterio de la Iglesia Católica (I.F. p.37 Pri. Ver., #s 86-103 Seg. Ver.), necesitamos también saber que hay unos elementos que caracterizan y nos sitúan en pista de despegue de una definición exacta de su Carisma Fundacional.

En el Estatuto del OMCC se califica el Carisma como “original”. Así mismo, en el VI Encuentro Mundial de Brasil se optó por definir este Carisma como “original”, porque así esta estipulado en el Estatuto. Pero no podemos olvidar, por un lado, que el Estatuto está bajo “Ad Experimentum” y se puede cambiar. Por otro lado, se ha de tener en cuenta también, que la terminología “Carisma Fundacional” fue aceptada en el V Encuentro Mundial de Corea, lo que tampoco podemos ignorar.

Veamos algunos de los elementos que caracterizan el Carisma del Movimiento de Cursillos de Cristiandad:

Primeramente está la Persona. Todo el Carisma del Movimiento de Cursillos está  enfocado y basado en la persona, su ser de persona, su relación con Cristo y su relación con los hermanos.

Segundo tenemos la Libertad. El Carisma respeta totalmente la libertad, que viene precisamente de Dios, de cada persona antes, durante y después de su cursillo porque solo en la libertad el hombre refleja su calidad de persona. Y la vocación personal de cada persona realmente nace cuando su libertad se une con el amor y la amistad de Dios, en Cristo Jesús.

Tercero tenemos el Amor. Todo mundo busca, de una manera u otra, el amor. Y el Amor más real y permanente es el Amor de Dios en Cristo Jesús. Este amor es lo principal que caracteriza a cualquier cristiano porque puede ver a las personas, los acontecimientos y las cosas desde la perspectiva de Dios. Este amor de Cristo es el elemento principal que persigue la metodología del cursillo.

Cuarto tenemos la Amistad. La forma más profunda de convivencia es la amistad. Cristo mismo les dijo a los apóstoles “no os llamo ya siervos… os he llamado amigos…”. (Jn 15.15). El mensaje de cursillo es que Dios en Cristo Jesús nos ama y ese mensaje es trasmitido a través de la amistad hacia lo más profundo y real de cada ser humano, su persona. Esta amistad existe antes durante y especialmente después del cursillo.

Después tenemos la Convicción. Todos somos llamados a tareas que reclaman convicción. Y las personas que saben creer buscan lo fundamental para sostener e impulsar las metas del vivir diario, desde una firme convicción enraizada en lo real y verdadero. Esto da la a persona una convicción auténtica, que da nuevo sentido a todo lo que es y hace en la normalidad de la realidad de su vida.

También tenemos un elemento muy importante que se llama Sinceridad. Para tener un verdadero encuentro con Dios, tal como es, es necesario tener un encuentro con nosotros mismos y presentarnos tal y como somos. No podemos dar lo que no tenemos, ser lo que no somos, ni hablar de lo que no vivimos. Para transmitir el mensaje de Cristo se necesita “hacer” desde la sinceridad de lo que se “es” y se está viviendo.

Otro elemento es el Criterio. El Criterio consiste en tratar de tener la intención y la reacción cristiana ante todas las situaciones que se nos presenten. Cuando hay estudio, vivencia y convivencia del Evangelio, podemos pasar de la norma al criterio. El criterio es lo que muestra la finalidad y da la medida de los medios para que la técnica no ahogue el espíritu.

La Vida es otro elemento. Para un verdadero cristiano no puede haber divorcio entre su fe y su vida. La persona necesita no solo estudiar y hablar del Evangelio, sino ser él mismo el Evangelio en cualquier ambiente donde se mueve las 24 horas del día (su metro cuadrado móvil) (I.F. #87 Seg. Ver.).

La Normalidad también necesita ser un elemento esencial en la vida de cualquier cristiano. Para transmitir efectivamente el amor de Cristo en la vida real, ordinaria y cotidiana de todos los días, se necesita “hacer” en una forma totalmente normal y ordinaria.

Y, finalmente, aunque no únicamente, necesitamos estar conscientes del elemento característico de la Alegría. Al encontrarnos con el amor y amistad de Dios en Cristo Jesús, nos damos cuenta que la fuente de la alegría está en uno mismo. La alegría es la expresión sincera, normal y natural que una persona proyecta al saber y estar convencido del amor y amistad que Dios en Cristo Jesús nos ofrece gratuitamente.

La persona necesita tener el conocimiento (Criterio) y convencimiento (Convicción) del valor que tiene como Persona, hijo de Dios (Amor) y templo vivo del Espíritu Santo para que, a través de la Amistad, Libremente y con gran gozo (Alegría) transmita con su propia Vida el mensaje de Cristo en sus ambiente con toda Sinceridad en la Normalidad de la realidad en que vive.

Como Carisma de la Iglesia Católica y siguiendo la doctrina y magisterio de la Iglesia católica, estos son algunos de los elementos que caracterizan el Carisma de los Cursillos de Cristiandad.

Podemos profundizar un poco más en estos elementos estudiando, por ejemplo, “Ideas Fundamentales, “I Conversaciones Cala Figuera”, II Conversaciones de Cala Figuera, “Carisma E ideas fundacionales del MCC”, la Santa Biblia, la Doctrina de la Iglesia Católica, los documentos del Vaticano II, las encíclicas y, en fin, todo lo que a todo dirigente cristiano del MCC le puede ayudar a tener, actuar y reaccionar con un criterio cristiano.
Como mencionamos en el Boletín de Enero, a través de los siguientes boletines mensuales, trataremos de hablar un poco sobre el Carisma, la Historia, Mentalidad, Esencia, Finalidad y Metodología del Movimiento de Cursillos de Cristiandad para invitarles a unirnos en estudio y reflexionemos sobre nuestra labor evangelizadora a través de este bello Movimiento.

Nos despedimos rogándole a Nuestro Señor nos mantenga unidos en su amor y amistad.
De Colores,

Juan Ruiz
Presidente - OMCC
 

 


Una nota de nuestro Consejero Espiritual…

Para comprender el carisma fundacional/original del Movimiento de Cursillos es necesario profundizar en nuestra comprensión de la palabra carisma. Esta relacionada a la palabra griega del nuevo testamento para gracia—“Charis”. “Charis” es “el bien que Dios da gratuitamente”. “Carisma” es “el favor que se ha dado”. Un carisma es el regalo libre de Dios—Dios no está bajo ninguna compulsión, no nos “debe” nada. Esto queda mostrado en Romanos 9,15-16—“Tendré misericordia de quien quiera y tendré compasión de quien quiera...no es obra del que quiere ni del que se esfuerza, sino de Dios, que tiene misericordia”.

El Catecismo (#799) define carismas como “gracias del Espíritu Santo, que tienen directa o indirectamente, una utilidad eclesial; los carismas están ordenados a la edificación de la Iglesia, al bien de los hombres y a las necesidades del mundo.” Cursillo edifica la Iglesia, no por actividades “intra-eclesiales”, creando nuevos ministerios o proveyendo trabajadores para ministerios ya existentes, más bien por medio de una manera indirecta. Ambos, la Iglesia, la cual su identidad es evangelización y Cursillo están orientados y proyectados hacia “el mundo”. Como dijo Juan Ruiz anteriormente, “el enfoque y la base del Cursillo es la persona, realizando el “bien de cada hombre” (incluyendo mujeres). “Carismas” son gracias del Espíritu Santo...para las necesidades del mundo”. La estrategia del Cursillo es de modo que, edificando las relaciones de amistad con Dios, los demás y con uno mismo, cambiará el sentido y la dirección de la historia. Gradualmente veremos el “Yo hago nuevo todas las cosas” (Ap 21,5) hacerse una realidad y veremos cumplirse “cielos nuevos y una tierra nueva en los que reinará la justicia” (II Pedro 3,13). Obviamente, esta es tarea para todos los Cristianos, pero es un enfoque específico del Cursillo—impregnar toda la realidad con el Evangelio.

El Carisma del Cursillo es comunicado de manera personal, por el mejor medio posible—la amistad. El Obispo Robert Carlson, de Saginaw, Estados Unidos, en su carta pastoral sobre la evangelización publicada en la solemnidad de la Epifanía este año, declaro que “cuando encontramos un buen restaurante...escuchamos una buena canción...vemos una buena película...leemos un buen libro o encontramos una buena receta, la queremos compartir con nuestros amigos, a así hacemos...existe una cosa buena que renuentemente compartimos—la buna nueva de fe en Cristo Jesús”. El problema consiste en que preferimos hablar acerca de la Buena Nueva, en lugar de “ser” la Buena Nueva. Juan Ruiz nos dice que “no podemos dar lo que no tenemos; no podemos ser lo que no somos, no podemos hablar de lo que no estamos viviendo (Sinceridad). En la “Vida”, sigue Juan, la persona “no tiene que estudiar o hablar del Evangelio tanto como tiene que ser el o ella misma la Buena Nueva en cualquier ambiente donde se encuentre durante el transcurso del día”. Esto nos recuerda de la exhortación de San Francisco de Asís: “Hermanos, hoy vamos a evangelizar; cuando sea necesario usen palabras.” Yo hago notar que hablamos de “ser humanos” y no de “hacer humano”.

Para ser la Buena Nueva, tenemos que ser sinceros, es decir, auténticos. Actuar de modo diferente a nuestra identidad sería mentir. Jesús (la Buena Nueva en Persona) encontró su identidad fundamental en ser el Hijo Amado del Padre. Nunca actuó distinto a esta identidad. “El Hijo no puede hacer nada de por sí que no vea hacerlo al Padre, y lo que éste hace lo hace igualmente el hijo” (Juan 5, 19). “Solo enseño lo que aprendí del Padre” (Juan 8, 28). “No he venido por mi propia cuenta, sino que Dios me envió” (Juan 8, 42). (Otras referencias de la coherencia entre las acciones de Jesús con su identidad se encuentran en los siguientes pasajes del Evangelio de Juan—5, 30; 7, 16; 8, 38; 12, 49; 14, 10; 12, 24; 15, 15; 17, 8.
La identidad fundamental de todos los bautizados es que somos los hijos e hijas amadas de Dios. Viviendo esta identidad, somos llamados a ser “buena nueva”, conscientes del hecho de que “podríamos ser el único Evangelio que otra persona jamás lea”. Nuestra convicción es una parte integral de esta comunicación entre amigos. La convicción fluye de un ser convencido. Nos convencemos a través de la amistad con personas que están viviendo esta identidad fundamental, quienes son auténticos, sinceros y por lo tanto convincentes. Nos “contagian” los encuentros con Cristo y las personas que son “buena nueva”.

La segunda edición de Ideas Fundamentales refuerza esta orientación. “El MCC...se ha esforzado por educar a los cursillistas para que no se contenten solamente con oírlo, sino que lo practiquen en la normalidad de la vida” (#95). “En el MCC siempre se ha insistido en la presencia cristiana del laico en su propio ambiente; allí es donde debe dar fruto permanente, creciendo él en Cristo; y donde debe trabajar para que los hombres sean más cristianos” (103). Yo cambiaría un poco la parte final de texto: “...en donde, la persona debe contagiarlos a los demás el deseo de ser más cristiano”.

Termino estas meditaciones con un par de cifras de la jerarquía de la Iglesia. “Nuestro trabajo es dejar que la invitación del Señor de ‘vengan y vean’ fluya por nosotros en todo lo que decimos y hagamos” (Obispo Robert Carlson). Es decir, vivir el Evangelio desde nuestra identidad fundamental (auténticamente), es contagioso. “¿Es para nosotros la fé cristiana ‘preformativa’...o es ya solo ‘información?” (Papa Benedicto XVI, “Spe Salvi” #10). El Santo Padre nos recuerda que el Evangelio tiene que ser vida en la persona—la persona debe ser y hacerse la “buena nueva”.

Finalmente, les comparto un pequeño comentario para pensarse: el termino carisma fundacional no solo se usó en el Encuentro Mundial de Seoul, Corea en 1977. Dirigiéndose al Primer Congreso Mundial de Movimientos Eclesiales en Roma en 1998, en su discurso, “La Realidad de los Movimientos en la Iglesia Universal y en la Iglesia Local”, Obispo (ahora Cardenal) Ángelo Scola declaró “los movimientos eclesiales tienen que considerarse, en general, como el desarrollo histórico y providencial, elaborado por el Espíritu, venidero del carisma fundación dado a la persona.”

De Colores,

P. David Smith
Asesor Espiritual – OMCC

 

 

 

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