Boletín Mensual

Juan Ruiz
Presidente
jruiz@adelfia.net
 

P. David Smith
Asesor Espiritual
frsmith@vidahumana.org

 

Gail Terrana
Vise Presidente
gater77@verizon.net


Maribel Gómez
Secretaria
jgomez01@earthlink.net

James Wells
Tesorero
Jameswells01@cox.net

 

 

Carta mensual del mes de Marzo'08

Queridos amigos,
¡Que la paz y el amor de Nuestro Señor estén siempre con ustedes!

La información que se transmite a través de este Boletín Mensual del OMCC, no es exclusivamente para los Secretariados, sino que a través de la Estructural Operacional del Movimiento de Cursillos de Cristiandad (OMCC - Secretariados Internacionales – Secretariados Nacionales – Secretariados Diocesanos – Escuelas de Dirigentes) el objetivo es dar un servicio y mantener informados a todos los millones de cursillistas del mundo. Por consiguiente, les volvemos a pedir a todos los diferentes Secretariados que den la mayor difusión posible a estos Boletines para que nos podamos unir en Mentalidad y seamos solo Un Movimiento Universal.

En este boletín de marzo, queremos agradecer a los cientos de amigos de todas partes del mundo que enviaron sus condolencias por el fallecimiento de nuestro amigo Eduardo Bonnin Aguiló.

Este mes tuvimos la oportunidad y el honor de participar en cuatro grandes experiencias conmovedoras para el Movimiento de Cursillos de Cristiandad.

El primero fue en Roma con la participación de Gail Terrana, Maribel Gómez y Maria Teresa Punyed en el Congreso del Vaticano conmemorando el 20 Aniversario de la Carta Apostólica Mulieris Dignitatem. Este Congreso Internacional, patrocinado por el Consejo Pontificio para los Laicos y titulado “Mujer y Varón, la totalidad del ‘Humanum’” incluía 250 participantes de 49 diferentes países, una audiencia con el Papa Benedicto VXI y discusiones sobre la dignidad del hombre y la mujer y la diferencia teológica y antropológica de la relación entre la persona, la naturaleza y la cultura.

El segundo fue la participación de Juan Ruiz y el P. David Smith en el histórico evento de la ida a nuestro Padre Celestial de nuestro querido amigo Eduardo Bonnin Aguiló. En una solemne misa de funeral en la Catedral de Palma de Mallorca presidida por Mons. D. Jesús Murgui, Obispo de Mallorca, 48 sacerdotes y una Catedral llena de amigos de Eduardo Bonnin de todas partes del mundo, se dio homenaje al Fundador del Movimiento de Cursillos de Cristiandad.

Todos los actos de su funeral fueron cubiertos por numerosos medios de comunicación y anunciado en todas partes del mundo.

El tercero fue un Cursillo de Cursillos en Mallorca, inmediatamente después del funeral, organizado previamente por el Secretariado Nacional de Portugal. Durante los tres días sentimos la presencia constante de Eduardo escuchando, viviendo y conviviendo cada uno de los rollos.

Y el cuarto fue en la Diócesis de Watsonville, con la participación de Juan Ruiz en un Cursillo de Cursillos para todos los Secretariados del Estado de California, USA.

En este boletín, en memoria de nuestro querido amigo Eduardo Bonnín Aguiló, queremos incluir una pequeña biografía, así como también la homilía del Obispo Jesús Murgui y el testimonio de Jesús Valls, presidente del Secretariado Diocesano de Mallorca. De una manera u otra, hacen resonancia del sentir de todos los cursillistas del mundo:

Biografía de Eduardo Bonnin Aguiló, Fundador del Movimiento de Cursillos de Cristiandad:

El día 6 de Febrero de este año 2008, a las 16.00 horas, falleció Eduardo, a los 90 años de edad, tras una breve y benigna enfermedad. Resulta como providencial la fecha del 6 de febrero, porque empieza la Cuaresma, que es el camino hacia la verdadera libertad y porque es el 68 aniversario de una coincidencia histórica sustancial en la vida de Eduardo.

Nació en Palma de Mallorca, el 4 de mayo de 1917, en la casa residencia familiar, donde hoy está ubicado el Bar Niza. Era el segundo de los 10 hijos del matrimonio Dn Fernando Bonnín Piña y Dª Mercedes Aguiló Forteza, el Grand” le nombraba su padre. Desde los primeros días su madre y su abuelo Jorge, “una persona que marcó su vida”, cuidaron de infundirle lo fundamental cristiano: el Amor de Dios y la importancia de “hacer el camino” en compañía. Es el hito principal en su vida Eduardo llega a la juventud no solo lleno de “espíritu cristiano” sino con una inquietud inconformista, porque consideraba que “el mensaje de Cristo se presentaba de forma desangelada”. Intentó conocer el pensamiento de todos los escritores que estaban en la “cresta de la ola” de lo espiritual, profundizando en el estudio de la persona y de la amistad.

Por el estallido de la Guerra Civil española se incorpora al servicio militar con 18 años y la coincidencia de dicho evento con el inicio de la II Guerra Mundial le obligan a permanecer en el cuartel durante casi nueve años. En el cuartel se encuentra con jóvenes que alardean de “otros” valores muy diferentes de los que Eduardo había visto entre los amigos de su juventud. Este período marca un segundo hito en la vida y obra de Eduardo.

Providencialmente cae en manos de Eduardo el texto de un discurso que Pió XII había dado a los párrocos y cuaresmeros de Roma. Fue el día 6 de febrero de 1940, hoy hace 68 años. El Santo Padre impulsa a buscar caminos “nuevos”, diferentes a los habituales, para hacer que todos, pero muy especialmente los alejados, conozcan el Amor de Dios.

Tres principios se convierten en las directrices básicas del pensamiento de Eduardo: El Amor de Dios, La amistad y La persona, especialmente los alejados.

Desde entonces ha dedicado toda su vida a desarrollar la conjunción de estos principios, plasmando las conclusiones en un trabajo al que da vida con el título de “El Estudio del Ambiente”.
El “Estudio del Ambiente” se convierte, así, en la “partida de nacimiento” de lo que se conocerá como Movimiento de Cursillos de Cristiandad.

Después de asistir en Lluc, durante la Semana Santa de 1943, al II Cursillo de Adelantados de Peregrinos, que se celebró preparando la Peregrinación a Santiago de 1948, Eduardo considera que la estructura del mismo, si bien con algunos retoques sustanciales, podría ser útil para dar vida real a los principios contemplados en el “Estudio del Ambiente”.

Con estos miembros y con el apoyo mayoritario del centro de A.C. de Felanitx, se organiza y se realiza el PRIMER CURSILLO DE LA HISTORIA el 20 de Agosto de 1944 en un chalet - “Mar i Pins” - de Cala Figuera (Santanyi), con Eduardo como Rector, flanqueado por José Ferragut y Jaime Riutort como dirigentes.

Así nació el Movimiento de Cursillos de Cristiandad por la Gracia del Espíritu Santo.
Con los mismos esquemas de lecciones, o rollos, utilizados en Cala Figuera, salvo mínimos cambios, se dieron 4 cursillos más entre 1945 y 1948, y todos los demás cursillos que se han celebrado hasta el día de hoy. Incluido el cursillo celebrado en San Honorato el 7 de enero de 1949, al que, tras la “euforia” de la Peregrinación a Santiago, se decidió numerarlo oficialmente como el cursillo número 1.
 

Eduardo está ya en el Cielo haciendo Reunión de Grupo con el Padre y enviando alegría de resurrección a todos los cursillistas del mundo, impulsando al apostolado para que todos, especialmente los alejados, sepan que Dios nos ama.
Hay una fundación con el nombre de FEBA (Fundación Eduardo Bonnín Aguiló) que fue creada desde hace unos años para preservar los libros, documentos y escritos de Eduardo Bonnín Aguiló. El domicilio electrónico de su Pagina Web es: www.feba.info
 

Homilía del Obispo Jesús Murgui:
HOMILIA EN LA MISSA EXEQUIAL EN SUFRAGI D’EDUARDO BONNÍN AGUILÓ, INICIADOR DELS CURSETS DE CRISTIANDAT
La Seu, 12 de febrer de 2008
1C 9, 16-19. 22-23 / Sal 22 / Mt 5, 1-12
 
Queridos hermanos:
A nuestro Dios, que es compasivo y misericordioso, acudimos en esta celebración eucarística que ofrecemos por el eterno descanso y la salvación de nuestro hermano Eduardo. Y lo hacemos en este tiempo de gracia, camino hacia la Pascua, que es la Cuaresma, en el que la Iglesia nos anima a volver al Señor, a convertirnos, desde la decisiva contemplación del Amor de Dios plenamente manifestado en la Pasión del Señor, en su Muerte y Resurrección por nosotros. En esa cruz, en ese amor, confía nuestra plegaria por él. Y lo hacemos con la esperanza avivada por su larga existencia consagrada toda ella, como fiel cristiano laico, a anunciar el mensaje del Evangelio a los hombres y mujeres de nuestro tiempo.
Creo que podemos pensar que las palabras que San Pablo dirigía a los cristianos de Corinto y hoy a nosotros, cristianos del siglo XXI, resonaron como un eco a lo largo de la vida de Eduardo. “!Ay de mí si no anuncio el Evangelio!” fue el grito existencial del que se calificó a sí mismo con frecuencia de “aprendiz de cristiano”. Precisamente por ello no fue, no pudo ser, para él “motivo de soberbia” ni lo hizo por “propio gusto”, sino con conciencia clarísima de haber recibido una misión. Misión que es esencialmente para los demás, “todo a todos para ganar, sea como sea, a algunos”, y eso, “para participar”, él mismo, “de los bienes del Evangelio”.
Son bienaventurados, nos ha dicho la lectura evangélica, “los pobres en el espíritu”, es decir, los que se hacen pobres para esperarlo todo del Señor, para confiar únicamente en Él, los que viven desprendidos de los bienes materiales e incluso de bienes y afectos espirituales para poner sólo en Dios su corazón. Lo son también los “mansos y sufridos”, los que eligen otras vías que las de la fuerza y el protagonismo para hacerse presentes y hacer presente su mensaje en la sociedad, porque saben que el mensaje del Evangelio no es algo que surja de sus ideas o elucubraciones, que predican algo mucho más grande que ellos mismos, de lo que son mensajeros, simples comunicadores. Algo tan grande que pueden pasar una vida humana larga en años y pródiga en acontecimientos como simples “aprendices”.
Eso debemos ser todos, hermanos, en la docilidad plena y constante al Espíritu Santo, a lo que El nos pida, a sus luces y a sus gracias. ¿Y cómo negar algo a Dios cuando nos lo pide por su mismo Hijo hecho hombre, que ha experimentado nuestra debilidad y tentaciones, el sufrimiento y la muerte, cuando lo hemos encontrado en la resurrección y nos envía su Espíritu para hacer posible cualquier acosa, aunque experimentemos que nos supere con creces?
Porque Eduardo, y cuantos con él compartieron aquellos comienzos, lo entendieron así, quisieron comunicarlo a los demás e iniciaron el movimiento de Cursillos de Cristiandad llamado a expandirse por el mundo entero, a atravesar la catolicidad de la Iglesia, a influir en otras confesiones cristianas.
Como todos los iniciadores debieron superar dificultades e incomprensiones. Y ello nos recuerda la última de las bienaventuranzas proclamadas hoy. La de los perseguidos por causa del Evangelio. Ante todo los mártires. Pero también los que sufren incomprensión por causa del celo del Señor, por querer extender su Palabra en formas o maneras que chocan con el ambiente o con costumbres establecidas que parecen inmutables. Sobre todo cuando hay que acercarse a los alejados, extender o hacer presente en ambientes que parecen impermeables, y humanamente los son, “lo fundamental cristiano”, como le gustaba decir a Eduardo, esto es, que “Dios nos ha amado primero y nos ha enviado a su Hijo como propiciación”, rescate, salvación gratuita ofrecida a la humanidad sin distinción. Amarle a Él brotará después, pero siempre como consecuencia del estupor causado por un descubrimiento de tan inmensa grandeza.
Pido a Dios que el fuego entonces encendido en aquellos primeros Cursillos de Cristiandad, y que han hecho arder de fe en Cristo a tantos hombres y mujeres, sacerdotes, religiosos y laicos de todo el mundo, siga iluminando el camino de tantos fieles cristianos que, en Movimiento, en familia, dentro de la Iglesia, han de seguir contagiando la fe, la ilusión, los colores de un cristianismo vivo, comprometido y transformador de vidas, llenas de la experiencia de lo que es ser hijo de Dios. Que por gracia del Espíritu Santo, siempre dentro de la comunión de fe y de misión que es la Iglesia, este fuego no se apague y que su herencia sea fecunda.
Fuego y herencia en la que, por gracia de Dios, él tanto se comprometió, junto a otros desde los inicios, él, que, posiblemente, sea el cristiano laico más universal de la Iglesia de Mallorca en todo el siglo XX, y que ha culminado su peregrinaje por esta vida y este mundo, y al que ponemos piadosamente en manos de Dios, nuestro Padre.
Y ahora, hermanos, no quiero dejar de hacer una referencia al ambiente propio, eclesial y humano, en el que nació y creció Eduardo, y ello en su propia lengua:
 
Testimonio de Jesús Valls en nombre de todos los cursillistas del mundo:

Gracias, gracias a todos por estar aquí presentes y por concurrir a la pretensión en torno a la persona de Eduardo Bonnín
Gracias a las autoridades cursillistas de todo el mundo aquí presentes, tan destacadas como la del presidente del O.M.C.C. D. Juan Ruiz y de la presidenta del Secretariado Nacional de España, Dña. Maria Dolores Negrillo. Así como de los asesores espirituales de estos organismos y de tantos otros en representación de todos los cursillistas del mundo. Pues ello resume y simboliza la unidad universal del movimiento de cursillos de cristiandad, el reconocimiento a Eduardo Bonnín y el apoyo al carisma fundacional.
También gracias a la diócesis, presidida por monseñor d. Jesús Murgui, que tantas muestras de apoyo nos ha procurado a la familia y a los cursillistas de Mallorca en estas horas tan difíciles y por este oficio en reconocimiento de este insigne seglar, fundador de los cursillos, como movimiento espiritual activo desde hace décadas en los 5 continentes.
Quiero ser portavoz de la gratitud a los cientos de mensajes de condolencia y apoyo llegados desde los más variados lugares de todo el mundo, de los que no podemos dejar de destacar, los del Cardenal Rilko, presidente del Consejo Pontifício de Laicos del estado vaticano y la del también Cardenal Josef Cordes, amigo personal de Eduardo Bonnín y autor del libro “Signos de Esperanza”.....
Gracias, a todos los amigos de Eduardo:
quisiera en este momento, en nombre de todos los que nos hemos sentido acompañados en esta vida con su amistad, siempre disponible para ilustrar con su especial carácter, la solución a nuestros principales problemas, en complicidad con su cristo vivo, siendo, además, quien nos lo ha dado a conocer como normal y cercano.
Deciros, que más allá del duelo por su indescriptible perdida y del vacío que hoy sufrimos por el ayuno de su presencia, debemos empezar a alimentar con renovada mentalidad la invocación de su intercesión para el logro de nuestros ideales.
¡Queridos amigos!: Eduardo también ha resucitado!!! Y seguro que en súbito porque después de esta vida en la que ha alcanzado su propio ideal, no podemos decir que llega solamente a dormir el sueño de los “justos” aunque él siempre repetía la sentencia “decidle al justo que bien”. sino que debemos que acogernos a la expresión de ¡bien por Eduardo! por haber conseguido que los más posibles vivan alegres, sabiendo que dios les ama.
Ahora que seguiremos, con su apoyo, el viaje desde la piel del hombre al corazón del hombre, para ir compartiendo en amistad la aventura de ir siendo persona, iremos escuchando a su vez, los ecos de lo cierto, la voz de guía a una santidad normalizada en nuestra vida cotidiana.
Contentos pero no satisfechos, para dar al mundo un escándalo de esperanza, en procesión microscópica del gran amor de cristo, invocando a la virgen del detalle, para seguir fieles al evangelio que ni pasa, ni pesa ni pisa, abiertos y atentos para llevarlo al corazón de los más posibles, cual encarnación de lo pretendido, por la vía de la normalidad y siempre mediante la amistad, hasta la culminación de lo posible.
Ya hay rector para el cursillo del cielo en el que se cantarán las mañanitas con su canción..... ¡Que detalle señor has tenido conmigo, cuando me llamaste, cuando me elegiste, cuando me dijiste que tú eras mi amigo! ¡Que detalle señor has tenido conmigo!
Aplaudiendo al sagrario en el que ya estás presente, así te despedimos, tal cual seguiremos en este tiempo.
Tiempo hábil, tiempo feliz, gran Eduardo, Cristiano Bonnín, hinche nuestra alma de pleno sentido la amistad de un aprendiz.
Hasta todos los días y siempre
¡Adiós Jefe!, ¡Adeu Amic!
¡De Colores!

Nuestro amigo se fue al cielo con una multitud de oraciones y recuerdos de amigos, seglares, sacerdotes, obispos y cardenales, de todas partes del mundo. Que Dios lo reciba con los brazos abiertos.

Nos despedimos nuevamente rogándole a Nuestro Señor nos mantenga unidos en su amor y amistad.
De Colores,

Juan Ruiz
Presidente - OMCC

 

 

 

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