Boletín Mensual

Juan Ruiz
Presidente
jruiz@adelfia.net
 

P. David Smith
Asesor Espiritual
frsmith@vidahumana.org

 

Gail Terrana
Vise Presidente
gater77@verizon.net


Maribel Gómez
Secretaria
jgomez01@earthlink.net

James Wells
Tesorero
Jameswells01@cox.net

 

 

Queridos Amigos,                                                                                 02jul08spa

 

¡Que la paz y el amor de Nuestro Señor estén siempre con ustedes!

 

I.                   Eventos e información actual

 

A finales del mes de mayo, del 30 de mayo al 2 de junio, Juan Ruiz tuvo el gran honor y la dicha de tomar parte en la XXIX Ultreya Nacional en Comayagua Honduras.  Y en el mes de junio, Juan Ruiz y Gail Terrana se reunieron con el P. David Smith y el Secretariado Diocesano de Miami (quienes se han brindado tan gentil y generosamente a ser nuestros anfitriones) para preparar la siguiente “Segunda Reunión de la Comisión de Ideas Fundamentales y la Segunda Reunión Ordinaria del OMCC el próximo mes de Julio, del 21 al 27, en el bello Centro de Cursillos de Miami. Para estas dos reuniones les pedimos muchas oraciones para que podamos discernir la voluntad de Nuestro Señor y el valor de promover su verdad.  También en este mes de junio, Juan Ruiz y su esposa Conchita Ruiz tuvieron la oportunidad de confirmar el gran valor de las oraciones de cursillistas de todo el mundo a causa de tener que pasar varios días en el hospital debido a una cirugía que le hicieron satisfactoriamente a Conchita.

 

“La tarde anterior, y como preparación para la Ultreya Nacional de Comayagua, Honduras, se celebró un acto mariano con un rosario viviente, que involucró a una multitud de personas, cursillistas y no cursillistas, del centro histórico de Comayagua, culminando con una bella Liturgia en la plaza de la Catedral de dicha ciudad, oficiada el Señor Obispo, Monseñor Roberto Camilleri.  Al final de esta bella liturgia, el Alcalde Municipal de Comayagua, el Honorable Sr. Carlos Miranda, me entregó las llaves de la ciudad que yo acepté en nombre de todos los cursillistas del mundo, lo cual supuso un gran honor para el Movimiento de Cursillo de Cristiandad.  El día siguiente se celebró la XXIX Ultreya Nacional, lo que fue un torrente de Gracia que se derramó sobre Comayagua. Después de varios días de una tormenta tropical, que hacia que peligrara la Ultreya en sí, porque se celebraría al airé libre, amanecimos con un día espléndido lleno de sol y calor humano.  Fue increíble la manera que Nuestro Señor respondió a las oraciones de tantas personas que oraban porque no lloviera en ese día. No cabe duda que cuando se trabaja en equipo y por el bien de todos, el Señor siempre nos da lo mejor.  La misa al final de la Ultreya fue oficiada por el O.F.M. Monseñor Roberto Camillery y el Reverendísimo Monseñor Luís Alfonso Santos obispo de la diócesis de Santa Rosa de Copan, Honduras.

 

Me gustaría compartir con ustedes todos los “momentos cerca de Cristo” que tuve durante este viaje a Honduras, pero necesitaría escribir todo un libro en lugar de solo un Boletín. Así que solo quiero decirles que fue increíble la locura de alegría y amor que viví y conviví con todos los amigos de Honduras desde el momento que pisé tierra en el aeropuerto secundario de San Pedro Sula, al que fuimos desviados por el accidente que hubo en el Aeropuerto de Tegucigalpa, donde yo tenia que aterrizar, hasta el momento que finalmente pude tomar otro avión a casa, también desde el aeropuerto de San Pedro Sula, ya que aún seguía cerrado el aeropuerto de Tegucigalpa, de donde tenia que salir.  Pero en fin, el Señor sabe lo que hace y de esta manera pude también tener una bella convivencia con los Cursillistas de San Pedro Sula, quienes me conmovieron por su calidad de seres humanos y cristianos en camino a la santidad”.

 

La reunión que tuvimos con el Secretariado Diocesano Hispano de Miami para preparar la “Segunda Reunión de la Comisión de Ideas Fundamentales” y la “Segunda Reunión Ordinaria del OMCC” fue otro “Momentazo”, porque nos dieron testimonio de verdaderos cristianos con su gentileza, generosidad y espíritu de servicio.  No sabemos quien esta mas entusiasmado, ellos o nosotros, con esta preparación.  De lo que sí estamos seguros es de que la mano de Nuestro Señor Jesucristo estuvo presente entre nosotros cada segundo de esta reunión de preparación.  ¡Gracias Miami!

 

“Respecto a lo que estoy pasando con mi esposa Conchita, queremos darle gracias a todos los cursillistas y no cursillistas del mundo que han estado en oración por el éxito de la cirugía de Conchita y la paz y fortaleza de los dos.  Yo sufro mucho al ver sufrir a mi bella esposa, pero verla más en paz y aceptando la voluntad de Nuestro Padre me da la fortaleza para acompañarla en cada momento y ahora hasta para convertirme en su enfermero particular.  Solo nos queda esperar los resultados del laboratorio para saber cuanta radiación le tienen que dar y la frecuencia.  Pero hasta hoy, todo ha sido muy positivo para su salud.  ¡Gracias, Señor, que escuchaste a nuestros amigos!”

 

Finalmente, en este Boletín creemos oportuno aclarar brevemente una inquietud expresada por un Secretariado Nacional a su respectivo Grupo Internacional, respecto a los gastos incurridos por los frecuentes viajes del OMCC, en particular Juan Ruiz, quien es el que más ha participado en estos frecuentes viajes a diferentes partes de mundo. Con la excepción de Roma, quien usualmente nos cubre solo el alojamiento, y Perú y Honduras que están muy mal económicamente, todos los viajes han sido patrocinados por el país que extiende la invitación o por donaciones privadas de cursillistas.  Por consiguiente, estos frecuentes viajes no afectan en absoluto el presupuesto de $4,000.00 dólares que tenemos anualmente para la administración y servicio del OMCC.   El la Segunda Reunión Ordinaria del OMCC, como es costumbre, daremos un reporte detallado de todos los gastos.  Esperamos que esto aclare un poco las inquietudes que existen respecto a nuestros viajes para promover el Movimiento de Cursillos de Cristiandad.

 

 

 

II.                Estudio del Carisma:  Parte III 

 

4.- Discernimiento o JERARQUÍA

“Si el Señor nos concede nuevos dones, - indica Benedicto XVI - tenemos que agradecérselo aunque sean incómodos. Es bonito que nazcan sin una iniciativa de la jerarquía. El nacimiento de nuevas formas de vida de la Iglesia es “desde abajo”, y, como ha sucedido en todos los siglos, responde a una iniciativa que viene “de arriba”, es decir, de los dones del Espíritu Santo. La Iglesia, si bien sea un cuerpo, es el cuerpo de Cristo, por lo tanto un cuerpo espiritual, como dice San Pablo. La Iglesia no es una organización internacional, no es un cuerpo administrativo, ni de poder es un cuerpo espiritual”. (Benedicto XVI a los párrocos romanos 22-02-2007)

 

La historia de la Iglesia se nos muestra como una permanente tensión entre carisma e institución. El Espíritu ha suscitado siempre nuevos carismas que la Iglesia ha procurado institucionalizar, con lo que muchos han quedado o integrados o aniquilados o desfasados... Afortunadamente, el Espíritu no se deja controlar, sopla donde quiere y revitaliza continuamente la Iglesia a pesar de que se le quiera enjaular con leyes y dogmas.

 

Sin duda que la misma finalidad de los carismas hace necesaria la existencia de un control, una cierta disciplina, para que quien lo posee no se deje llevar en su uso por los impulsos interiores; también se hace aconsejable el control de los mismos para que contribuyan al bien común.

Pero se ha de tener en cuenta que la disciplina no es oponerse al Dios que “inspira”, sino adaptarse a la finalidad de la inspiración. Teniendo presente que la finalidad de la inspiración es para la utilidad de la comunidad.

 

El seglar es el descubridor de los temas candentes, el que alza el presente ante los ojos, el que revela los problemas que necesitan ser especialmente ahondados, esclarecidos y puestos en su punto. El seglar es el que tiene la primera palabra. La palabra trémula, descubridora, palpitando con la sorpresa de lo recién encontrado. Palabra sugerente, no matemática, ni irrevocable.

 

El seglar puede descubrir y “empezar” un tema. El teólogo reflexiona y organiza los datos de lo que los bautizados experimentan, y el magisterio confirma lo reflexionado y organizado por el teólogo.  Así la iglesia avanza en la verdad.

La iglesia tiene igual necesidad de laicos y clérigos – comparten la misma dignidad de bautizados.

 

Carisma e institución son como los dos brazos de la cruz. Son coesenciales, ninguno de los dos puede estar sin el otro. Los carismas sin la institución están abocados al caos; la institución sin los carismas está abocada al inmovilismo.

La institución es lo establecido. El carisma, lo inesperado. Son dos realidades eclesiológicas distintas, pero no en oposición.

 

La Jerarquía de la Iglesia no pretende tener el monopolio de los dones del Espíritu, sino que reconoce con gozo que todos los fieles reciben dones de gracia, cuya diversidad es un gran bien para la Iglesia y para el mundo. (LG 12.)

 

De todos modos, la última palabra, en lo que se refiere a la posible autenticidad de los carismas y su uso, corresponde al obispo, es decir, a la Jerarquía de la Iglesia

Tanto Pablo(Rom 12,3) como Pedro (1Pe 4,10s) dan instrucciones a propósito de los carismas. De aquí resulta evidente que los carismas individuales no pueden ser motivo para sustraerse de la obediencia a los dirigentes de la Iglesia.

 

Pablo insiste siempre en la inserción necesaria de los carismas en el cuerpo eclesial y su forma de hablar con autoridad a los carismáticos demuestra claramente que él no considera los carismas como dones que den derecho a un ministerio autónomo en la Iglesia.

 

"El juicio sobre la autenticidad de los carismas y sobre su ordenado ejercicio pertenece aquellos que presiden en la Iglesia, a quienes especialmente corresponde no extinguir el Espíritu, si no examinarlo todo y retener lo que es bueno (1Ts 5, 12.19-22)". (Lumen Gentium, 12)

 

5.- Problemas en los Carismas

El Señor nos da maravillas para contemplar y nosotros las transformamos en problemas para discutir. Hacemos problemas con las manifestaciones del Espíritu.

Como cualquier forma viva, los carismas tienen ante todo un aspecto positivo, pero pueden también crear problemas.

 

Los corintios habían tomado a moda la palabra carisma y la empleaban solo para designar a los dones más llamativos, como la Glosolalia (“Don de lenguas”), en perjuicio de los dones de sabiduría, ciencia, fe.

 

Pablo que la había acuñado, por temor a no ser bien entendido, procuró lentamente eliminarla de su vocabulario para evitar las falsas interpretaciones a que podría dar lugar

 

Es evidente, y casi inevitable, que los carismas vistosos suscitan fácilmente un entusiasmo desmesurado, que puede llevar a graves ilusiones.

“No profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos prodigios? Jamás os conocí” (Mt 7, 22-23) es un pasaje sumamente severo que pone en guardia contra estas ilusiones.

 

6.- Uso de los Carismas

Es necesario cuidar el uso de los carismas tanto para desarrollarlos como para encaminarlos en forma equilibrada hacia el propósito querido por Dios. 

Pablo interviene con autoridad para imponer reglas concretas sobre el uso de los carismas en las reuniones de la comunidad cristiana y advierte a los hombres y mujeres de hoy, a través de lo que escribió a los Corintios, sobre el peligro del mal uso de los carismas.

 

Se hace un mal uso de los carismas:

Cuando los carismas pretenden remplazar el esfuerzo y la responsabilidad de la vida cotidiana.

Cuando la atención se centra en los carismas haciendo de ellos un espectáculo, creando desorden y distrayendo de la disponibilidad al sacrificio. 

Cuando se toma posesión de los carismas, buscando ávidamente poseerlos por interés egoísta (orgullo, competencia, fama, etc.). 

En cambio, el ejercicio o la práctica de algunas actitudes o virtudes, la obediencia, la humildad, la caridad, contribuye de manera más directa a mantener sano el carisma y hacer que sirva al bien de todos.

 

7.- Los nuevos Movimientos

Juan Pablo II, siguiendo de cerca los lineamientos de la Christifidelis Laici, como aproximación a una definición de Movimientos eclesiales, indica que son “una realidad eclesial concreta en la que participan principalmente laicos, un itinerario de fe y de testimonio cristiano que basa su método pedagógico en un carisma preciso otorgado a la persona del fundador en circunstancias y modos determinados” (Juan Pablo II C.M. de Movimientos Eclesiales 27-30 Mayo 1998)

“Los movimientos eclesiales son la respuesta del espíritu a los desafíos de nuestro tiempo, contribuyen significativamente a la tarea de hacer presente el misterio de Cristo y su obra de salvación en el mundo”

Se caracterizan por un carisma original que “es la fuente de la fuerza espiritual y de la novedad propia de todo movimiento”

(Rylko 30-5-1998).

 

El despertar de los carismas es un retorno a los orígenes, la continuación de un fenómeno que nunca ha cesado, sean cuales fueren las opiniones de los teólogos al respecto.

La historia está llena de numerosos “despertares” carismáticos. Manifestaciones intensas de dones del Espíritu que aparecen cuando es “su” momento y “su” época: la sangre de los mártires de la Iglesia primitiva, la explosión del monacato, la primera evangelización de Europa, el movimiento franciscano, Teresa de Jesús, etc. Y cada uno de esos “despertares” se remite al “carisma” de su fundador

El Señor, en épocas de particulares dificultades, no ha dejado de suscitar en la Iglesia personas dotadas de los más variados carismas para ayudarla a salir de situaciones problemáticas y reanudar su vida en la historia.

“Es el soplo oxigenante del Espíritu… capaz de suscitar carismas dormidos, de infundir ese sentido de vitalidad y gozo que, en todas las épocas de la historia, hace que su Iglesia sea joven y actual, que esté dispuesta a anunciar con alegría a los tiempos nuevos su eterno mensaje…” (Pablo VI. Insegnamenti – “Enseñanzas”)

 

Se ha dicho que los nuevos Movimientos no son sensibles a la teología, pero sí lo pueden ser a ciertas fórmulas ideológicas o doctrinales que dan por supuesto lo que no debe darse. Los movimientos son afines a una teología práctica, que es aquella que no halla incompatibilidad alguna, sino más bien, a un asombroso abrazo armónico entre las verdades fundamentales de la fe y la vida. 

 

¡Cuántos creyentes han abandonado la Iglesia o se han alejado de ella porque la entendieron o se la explicaron como un corsé que los reprimía, un concentrado de ideas frías y abstractas que para nada gratificaba su existencia!

 

La Iglesia sigue necesitando hombres carismáticos que prediquen la palabra de Dios en el poder del Espíritu Santo, como lo hizo San Pablo, pero hay más necesidad aún de personas que encarnen la palabra de Dios, que se conviertan en “Buenas Nuevas” para el bien de la comunidad.

 

Si hay un tiempo que necesita carismas, ese tiempo es el nuestro, este nuestro siglo XXI.

Y… nada, ni nadie, está facultado para distorsionar un carisma.

 

Envía, Señor, tu Espíritu y renovarás la faz de la tierra.

 

Como siempre, nos despedimos rogándole a Nuestro Señor nos mantenga unidos en su amor y amistad y les pedimos que oren por el éxito apostólico de la “Segunda Reunión de la Comision de Ideas Fundamentales” y la Segunda Reunión Ordinaria del OMCC” del 22 al 27 de julio, 2008 en Miami, USA. 

 

De Colores,

Juan Ruiz

Presidente - OMCC

 

 

III.             Una nota de nuestro Asesor Espiritual

 

Este 29 de junio se celebra la solemnidad de San Pedro y San Pablo y la Iglesia inaugura el “Año Paulino” conmemorando el 2000 aniversario de su nacimiento. Este año es de interés particular para el Movimiento de Cursillos porque reconocemos el ministerio de San Pablo, patrón del Movimiento como el “Apóstol de los gentiles” (Rom 11, 13), los primeros “alejados”. Los ministerios de Pedro y Pablo se complementan—Pedro, el Vicario de Cristo, representa mas el aspecto institucional de la Iglesia, mientras Pablo esta mas identificado con lo carismático. Ambos fueron de valor incalculable para la Iglesia primitiva.

 

San Pablo enumera tres listas diferentes de carismas (Rom 12, 6-8; Cor 12, 8-10; Ef 4, 11)—algunos dones pudieran haber sido mas necesarios para alguna Iglesia local en particular, por lo tanto existen las diferentes listas. Lo que los diferentes dones tenían en común fue que eran manifestaciones para el servicio. Hablando en general, fueron agrupados como dones para enseñar, para misión y para amor fraternal. Era necesario que los dones carismáticos fueran recibidos en el contexto de la unidad del cuerpo, la Iglesia. La diversidad de estos dones era para ejercer la edificación del cuerpo para el bien común. Era necesario ejercerlos con humildad (Rom12, 3—Les digo, además, a todos y cada uno de ustedes que no se consideren más de lo debido, sino que procure pensar siempre de sí con sencillez...”) que todo se haga en forma digna y ordenada” (I Cor 14, 40).

 

Pablo es muy bien reconocido por haber dicho en I Corintios 9,16, “pobre de mí si no anunciara el evangelio”. Sentía angustia profunda por causa de la falta de unidad de algunos en las comunidades a quienes el predicaba. Jesús también vio la falta de unidad como obstáculo para su ministerio—“Te pido que todos sean uno, lo mismo que lo somos tú y yo, Padre. Y que también ellos vivan unidos a nosotros para que el mundo crea que tú me has enviado” (Jn 17, 21). Pablo lamentaba la falta de unidad que los incapacitaba, en Romanos 16, 17 y en I Corintios 1, 10-16 y 11, 17-19.

 

Una de las causas principales de la falta de unidad fue el abuso de los dones carismáticos como dijo Juan Ruiz, por razones egoístas. Hace casi 25 años yo vi esto en persona. Una persona reconocida por su don de sanación vino a una diócesis del sur de los Estado Unidos. Antes del acto principal vi la sanación de una persona incapacitada a quien yo conocía desde hace varios años. El Obispo venía con el Santísimo Sacramento para que la sanación se diera delante de El. Por razón de tráfico inesperado, el Obispo llegó una hora tarde. El sanador ya irritado por la tardanza, había comenzado el acto. Cuando fue avisado que el Obispo ya estaba presente con la Eucaristía, contesto con coraje en el micrófono, “¡El se puede esperar! Ya que ustedes han venido a verme a .” El Obispo se postró humildemente ante el Santísimo Sacramento por 45 minutos hasta que el sanador le “permitió” acercarse al escenario. No hubo ninguna sanación más ese día. El sanador se creyó ser más importante que la Eucaristía. El carisma legitimo fue frustrado porque no se ejerció con humildad, sino que se dirigió a un sacrilegio.

 

Juan nos recordó la necesidad de tener precaución en el uso del carisma para que se desarrolle de acuerdo a la voluntad que tenga Dios para el. El desarrollo del carisma debe ser completamente fiel a sus orígenes. El carisma, como don para la edificación de la Iglesia tiene que someterse al juicio de las autoridades apropiadas eclesiales. En esto ejerce el Obispo su oficio como “episkopos” (“vigilante” en español).

 

En varias ocasiones, ambos, el Papa Juan Pablo II y el entonces Cardenal Ratzinger, al dirigirse al 1er Congreso Mundial de Movimientos Eclesiales en 1998, insistieron que las dimensiones de la Iglesia, “institucional” y “carismático”, son co-esenciales. Por lo tanto, dicen que “Los carismas necesitan la jerarquía para que no se desencadenen y la jerarquía necesita los carismas para no volverse anticuado”. En 1990 la Congregación de la Doctrina de la Fe publicó “Instrucción sobre la Vocación Eclesial del Teólogo”. El párrafo 39 de esta instrucción demuestra esta “co-esencia”. “La Iglesia es un misterio de comunión. De acuerdo a la voluntad del fundador, ella esta organizada alrededor de una jerarquía establecida para estar al servicio del Evangelio y el pueblo de Dios que vive de acuerdo a ella. Siguiendo el patrón de la primera comunidad, todos los bautizados, teniendo sus propios carismas, deben luchar con sinceridad en sus corazones para la unidad harmoniosa en la doctrina, la vida y la caridad.

 

En el boletín de Junio 2008, se dijo que el carisma fundadora se extiende a y inspira otras personas, resultando a veces en la evolución de un “movimiento”. Estos movimientos son “despertares carismáticos” que renuevan, rejuvenecen y actualizan la Iglesia. El Papa Pablo VI dijo que los carismas son recibidos para que la Iglesia sea siempre “joven” y “actual”.

 

El Papa Benedicto XVI, entonces Cardenal Ratzinger, en “Pilgrim Fellowship of Faith” observó que “el papado no crea los movimientos, pero que si se convierte en su sostén mas importante de la Iglesia, su fuente principal de sostén eclesiástico...el Obispo de Roma no es solo obispo de una iglesia local—su ministerio siempre se refiere a la Iglesia universal”. El reconoce tensiones en la iglesia local (diócesis). “La Iglesia local...el obispo...no debe perseguir ninguna meta de uniformidad en sus planes pastorales. No deben aplicar sus propios planes pastorales como la medida de lo que el Espíritu Santo es permitido hacer; las iglesias podrían resultar siendo impermeables al Espíritu de Dios al limitarse exclusivamente a los planes, impermeable al poder de la cual las sostiene vivos. No debe resultar que todo se tiene que conformar a un solo sistema de organización; es mucho mejor menos organización y mas Espíritu”. En el mismo trabajo afirmó que “los movimientos no pueden ser introducidos de acuerdo a la organización planeado por las autoridades. Tienen que ser dados a nosotros y lo son dados. Solo tenemos que ponerles atención y aprender superar lo que no es de utilidad”.

 

En su entrevista hecha libro con Antonio Messori, “The Ratzinger Report”, Ratzinger adhiere “...Se me hace maravilloso que el Espíritu es una vez mas fuerte que nuestros programas y se trae el mismo en una manera totalmente diferente a la que nos imaginábamos...Nuestra tarea, la tarea del que ocupa un puesto en la Iglesia y de los teólogos, es mantener la puerta abierta hacia ellos, prepararles un lugar”.

 

Finalmente, Juan dijo que nadie es permitido distorsionar un carisma. Se puede observar que existen carismas que han surgido del alma de otros carismas. ¿Será posible que ciertas “desviaciones” del carisma original, fundacional, del Cursillo, sean indicadores de la necesidad de reconocer y desarrollar otros carismas que podrían dar a luz otros movimientos nuevos?   

 

Que el Señor continué suscitando nuevos carismas para mantener la Iglesia siempre joven y para “¡renovar la faz de la tierra!” ¡Que Dios sea glorificado en todo y a todo tiempo!

 

 

De Colores,

 

P. David Smith

Asesor Espiritual – OMCC

 

 

 

 

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