Año II - N° 013
Arequipa, mayo 2006

 

 

LA MADRE
Y EL GUANTE

Somos todo amor el día de la Madre: besos, tarjetas, flores, poesía, regalos... y todas esas cosas que en nuestro lenguaje "no verbal" utilizamos para expresar
lo que llevamos dentro.

No todos los días utilizamos el mismo idioma, ni con la misma intensidad... pero todos los días hay ese mar de fondo que llamamos cariño filial, que brota a la

superficie unos días en beso, otros en flores, otros con la cara monótona de todos los días... y otros en cólera porque hemos sentido el golpe inesperado de un insulto, una burla... que ha ofendido la sensibilidad de la mujer que carga con el dulce nombre y sacrificada labor de MADRE.

Aunque el golpe no haya sido dirigido directamente contra nosotros, nos duele y mucho, porque amamos mucho.

En estos últimos meses hemos sido agredidos con fuertes golpes contra Jesús y la Iglesia por unos papiros que se llaman Judas y por un "best seller"

(¡45 millones de ejemplares vendidos!) que se ha convertido en lo que algunos diarios han llamado "la película del siglo".

 

¿Cómo hemos reaccionado los que nos llamamos "cristianos", es decir, seguidores de Cristo?

¿Hasta dónde ha llegado la sangre del corazón creyente ante tanta falsedad, injuria, burla y odio, que suenan

a lucrativos dividendos en la chequera? Ya lo dice el verso: "poderoso caballero es don Dinero".

Dinero que no es "caballero" porque no respeta los sentimientos y las creencias ajenas; porque ridiculiza e injuria a personas e instituciones respetables,

aunque no sean de su agrado; porque tergiversa la verdad histórica, la belleza artística y la riqueza cultural para dar alas a una imaginación enfermiza y virulenta.

No desenvainemos la espada para cortar la oreja de Malco, no es el estilo de Jesús;

no descendamos a los últimos peldaños del insulto y el desprecio (también ellos son hijos de Dios, aunque renieguen de su filiación o la subordinen a intereses bastardos).

Nosotros dediquémonos a estudiar, reflexionar, meditar para poder dar razones sólidas de nuestra fe;

oremos para no caer en la tentación de la falsedad e ignorancia;

demos firme e inconmovible testimonio de ÉL porque "sabemos de quién nos hemos fiado";

vivamos aquello tan difícil y duro del Evangelio de "amar a los enemigos" y "rezar por ellos", porque desde el momento en que empecemos a hacerlo dejan de ser "enemigos" para seguir siendo "hermanos"; sí, hermanos, aunque nos hagan sufrir.

Un "guante" que nuestro mundo nos lanza para que lo recojamos con bondad y tolerancia y así demostremos que somos "hijos de la LUZ" y no de las "tinieblas".

LUZ, PAZ, AMOR es JESUCRISTO en quien creemos y a quien amamos por encima de todo.

Manolo s.j.

 

Madre óyeme…

 

Se ha escrito tanto sobre la madre…, se han hecho tantas películas, bellísimos poemas, y ha sido, es y será motivo de las más bellas manifestaciones artísticas en todos sus géneros.

 

Es la primera palabra que balbucea el ser humano en su esfuerzo por comunicarse con el mundo.

 

Es el retrato que llevan en su cartera los jóvenes que abandonan el nido…

 

Es la palabra que consuela en los momentos de soledad y dolor; que anima y fortalece, que acaricia y enjuga lágrimas de tristeza y de desesperanza. …

 

¡Cómo quisiéramos que vivieran para siempre …!

 

Algunos tenemos la dicha de tenerlas aún entre nosotros, alegrando nuestros días con sus noventaitantos años a cuestas, inclinadas sus espaldas como reverenciando la tierra por el peso de los años y los no pocos esfuerzos dedicados a nuestra formación y cuidados.

 

Para otros, es esa santa mujer cuya memoria llena los espacios vacíos de un mundo frío y  distante.

 

Es esa voz que nunca deja de oírse, animando, acariciando el alma, regalando seguridad y alegría al niño siempre asustado que todos llevamos dentro.

 

Sabio quien inventó una fecha especial para agradecer su existencia, pero más sabio aún quien hace de toda su vida ese agradecimiento…

 

Que esta fecha, tan significativa para nosotros los católicos, sea motivo de reconocimiento y acción de gracias por el maravilloso don de la MADRE, y que asumamos el compromiso de ser para ellas motivo de felicidad y gratitud a Dios.

 

Feliz día a todas las madres ... y 

Feliz día mamá.

 

Carlos E. Gómez de la Torre. R.

 

IFMCC:

42 Está a punto de nacer un milenio; y, con él, un hombre y una sociedad en transición. Una sociedad tecnológica de amplio crecimiento demográfico y de gran movilidad social y geográfica, que origina una profunda transformación y crea una cultura nueva, universal, interdependiente; cultura, que es necesario evangelizar. Este hecho crea retos, es decir, circunstancias ricas en desafíos y en posibilidades nuevas.

43 Pasamos de una sociedad elitista a una sociedad de masas y democrática; de una sociedad cerrada y estática, a una sociedad dinámica y abierta; de una realidad monolí­tica, a una realidad pluralista. Estamos pasando de una concepción abstracta, a una concepción concreta y existencial; desde lo rígidamente institucional, a la libertad-comunión; de la norma, al criterio; de la imposición, a la opción; de la ideología, a los valores; de la seguridad, a la búsqueda; de la observancia, a la crea-tividad; de la sumisión, a la responsabilidad; de la integración, al inconformismo social...

44 Esta cultura universal está marcada por "la poderosa y casi irresistible aspiración de los pueblos a la liberación, fenómeno amplio, pero vivido bajo formas y en grados diferentes, según los pueblos"[1]. Junto con ello hay una "profunda aspiraci6n de los pueblos a la justicia"[2] y una tendencia humanizadora, llena de signos de esperanza.[3]

45 La sociedad actual está enmarcada por una ambivalencia dialéctica, donde coexis-ten el bien y el mal; la opulencia y la miseria, la sociedad post-industrial, que avanza a grandes pasos, y pedazos de humanidad en verdadero atraso tecnoló-gico... La persona es exaltada y humillada a la vez; la paz es más anhelada que nunca; y el mundo está marcado por el más alto grado de conflictividad.[4]

46 Hay un divorcio entre el Evangelio y la cultura de hoy; un divorcio entre la fe y la historia. Ese es el mayor drama de nuestro tiempo[5] 10. Una expresión de este divorcio ético-cultural son la pobreza e injusticia de inmensos sectores de la humanidad, generadas por la interdependencia universal[6], en la que juega un papel definitivo la cultura dominante, ya que el mal del mundo está menos en el acaparamiento de los bienes "que en la falta de fraternidad entre los hombres y los pueblos"[7]. Es más: vivimos una cultura insolidaria, que, además, es una cultura materialista, secularista, agnóstica, economicista y consumista[8], la cultura del tener y del poder. Es éste el subconsciente cultural de pecado, que legítima y mantiene las estructuras y la cultura de pecado.

47 -Situación pastoral. En una Iglesia en proceso de renovación, más misionera y dinámica, donde los laicos, hombres y mujeres, asumen sus propias responsa-bilidades y derechos, y donde los obispos viven la colegialidad y se experimenta a todos los niveles la comunión y participa­ción, se da, sin embargo, el divorcio fe-vida, fe-Iglesia, fe-sacramentos, fe-compromiso liberador. Millones de bautizados no son cristianos efectivos, no "conocen" a Dios, como en el inicio del MCC.

48 Finalmente, se nota una insuficiencia de estructuras pastorales y una inadecuación de formas de evangelización para responder a la compleja realidad religiosa de hoy.
 

3. Una respuesta pastoral

49 Ante el reto de una realidad tan compleja y dinámica se impone, como una exigencia fundamental, la urgencia del discernimiento de los signos de los tiempos, a la luz del Evangelio, para descifrar en ellos las expresiones, teorías y prácticas incluidas en esas aspiraciones de los pueblos[9].

50 La lectura pastoral de la realidad debe apoyarse en el análisis de la realidad, en el que ofrecen importantes servicio a la fe las técnicas modernas. Este discernimiento debe servir permanentemente al MCC para detectar y asumir las "Semillas del Verbo"[10] encerradas en cada circunstancia histórica y en cada grupo cultural[11]; para madurar unas convicciones fundamentales; y para producir una adaptación pedagógica, a fin de que se mantenga como una respuesta siempre actual, y pueda servir eficazmente al hombre y a la sociedad concreta[12].

51 Ante un mundo descristianizado o por cristianizar, se hace urgente una opción por la evangelización; por lo que se impone, prioritariamente, una Pastoral Kerygmática -vivencial- de conversión, que cambie la mente y reforme la vida[13].

52 Ante una nueva realidad cultural se impone la tarea de evangelizar la cultura y las culturas del hombre, no a manera de barniz, sino en profundidad[14], en los puntos focales donde se encuentran el mundo y la fe, y donde se rompe o se reconstruye su comunión. A esto lo llamamos Pastoral Ambiental.

53 El agente evangelizador es siempre, en última instancia, el hombre. Sin embargo, no todos los hombres tienen igual capacidad de influir sobre la naciente cultura. De ahí que, de cara a una mayor eficacia, el agente evangelizador debe ser aquella persona que, madurando en su propia vocación personal, tenga mayor influencia en su propio ambiente.

54 La complejidad de la tarea la hace imposible para hombres aislados. De ahí que haya que vivificarlos y vincularlos en "núcleos de cristianos que vayan fermentando de Evangelio sus ambientes".

55 Ante el reto de evangelizar la cultura y las culturas del hombre, urge un esfuerzo por una planificación pastoral, que optimice los recursos y que sea la respuesta consciente y programada a la multiplicidad de exigencias pastorales.

56 Con igual urgencia se impone una mayor flexibilidad de formas y estructuras, con una gran capacidad de encarnación y de adaptación a las realidades cambiantes, en que se debe trabajar.

57 Surge así la convicción de que el MCC debe mantenerse como una respuesta original, actual, en el "cada hoy" de la historia, gracias a su fidelidad al Señor, al conocimiento profundo del hombre y de la sociedad a la que sirve, y a la inteligente planificación y adaptación pastoral.

[1] L.N. 1,1; Cf. EN, 30.  /  [2] LN, 2,4.   /  [3] RH, 13-17.

[4] ChL, 6.  /  [5] EN, 20.  /  [6] SRS, 39; Puebla 427.

[7] PP, 66; Puebla, 421-428. /  [8] LE, 7.

[9] GS, 4 y 11; LN, 2,4.  /  [10] LG, 17; EN, 53.

[11] EN, 21 y 51.  /  [12] GS, 3 y 4.  /  [13] EN, 2 y 52.

[14] EN, 18,19 y 20; Puebla, 394-396.

COMUNICADO DE LA
CONFERENCIA EPISCOPAL PERUANA.

“La Iglesia ante el Código da Vinci”

Habiéndose suscitado opiniones controvertidas sobre el libro de Dan Brown “El Código da Vinci” y la reciente aparición de una versión cinematográfica, la Conferencia Episcopal Peruana, de acuerdo con su misión orientadora, desea emitir la siguiente reflexión para los católicos, cristianos, musulmanes y judíos, así como para los intelectuales no creyentes que se sienten ofendidos por los numerosos errores históricos y artístico-culturales, creados con la única finalidad de originar grandes ingresos lucrativos.

La novela “El Código da Vinci” presenta grandes falsedades, entre las que enumeramos sólo algunas, que respondemos a continuación:

1. Jesús no es Dios, fue el Emperador Constantino quien lo deificó en el Concilio de Nicea (Año 325).

Mucho antes de la celebración del Concilio de Nicea, la Comunidad Cristiana de los primeros tiempos se basaba en el testimonio de los cuatro evangelistas, los hechos de los Apóstoles y las cartas de Pablo, Pedro, Santiago, Judas y Juan revelando inequívocamente que Jesús era verdaderamente el Hijo de Dios.

2. Jesús se casó con María Magdalena y tuvo varios hijos. Su descendencia es el verdadero San Grial (sangre de rey=sang real=Santo Grial).

La novela “El Código da Vinci” es una obra de ficción en la que todos los personajes de la Iglesia son retratados de manera tendenciosa y odiosa.

3. Cristo confió la Iglesia a María Magdalena. Los Apóstoles confabularon contra ella y tuvo que escapar a Francia. Desde entonces el “Priorato de Sión” protege a los descendientes de Cristo y trasmite sus secretos en códigos ocultos. Entre ellos se encuentra la última cena de Leonardo Da Vinci  donde la figura, junto a Cristo, no es la de Juan sino la de María Magdalena.

La novela desvirtúa la obra de Jesucristo y la Iglesia; ofende a los católicos bien formados y practicantes; siembra dudas sobre Cristo y la propia Iglesia; suscita la curiosidad y la duda sobre los misterios más sagrados de nuestra fe.

4. La Iglesia se basa sobre una gran mentira: Cristo era un hombre normal y corriente. Para ocultar la verdad, la Iglesia ha destruido documentos, ha asesinado a millones de brujas y herejes, ha manipulado las Escrituras

Todo esto es parte de una novela basada en in tenciones tendenciosas de atacar al cristianismo y lograr grandes ganancias económicas con la venta de novelas y filmación de películas, que es lo que en el fondo les interesa, como tantas otras novelas anteriores que han aparecido en el pasado.

¿Qué debemos hacer como católicos?

1. Revalorizar la figura de Jesucristo y de la Iglesia. Cristo, resucitado de entre los muertos, es la razón suprema de nuestra fe y es, a su vez, causa de nuestra propia resurrección.

2. Debemos intensificar nuestra catequesis sobre nuestra fe, la verdadera historia de Jesús de Nazareth y la profundidad del misterio pascual.

3. Frente a los embates que pueden provenir de la cinta cinematográfica sobre el “Código da Vinci” debemos fortalecer nuestra fe en Cristo, Único Salvador y Redentor del Mundo y nuestras convicciones en la Iglesia Católica que fundó Jesús, el Cristo y que lleva dos mil años de vigencia espiritual ininterrumpida.

4. La Conferencia Episcopal sitúa este filme como un ataque sistemático a la Iglesia Católica que incluye una serie de mentiras y distorsiones sobre la figura de Cristo y su Iglesia. Asimismo, invita a los católicos a un juicio crítico en orden a preservar la verdad histórica y evangélica que está siendo tan maltratada.

Lima, 05 de Mayo de 2006.

+Héctor Miguel Cabrejos Vidarte OFM.
Arzobispo Metropolitano de Trujillo
Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana.

+Juan José Larrañeta Olleta O.P.
Obispo Vicario Apostólico de Puerto Maldonado
Secretario General de la Conferencia Episcopal

2197 El cuarto mandamiento encabeza la segunda tabla. Indica el orden de la caridad. Dios quiso que, después de El, honrásemos a nuestros padres, a los que debemos la vida y que nos han trasmitido el conocimiento de Dios. Estamos obligados a honrar y respetar a todos los que Dios, para nuestro bien, ha investido de su autoridad.

 

2215 El respeto a los padres (piedad filial) está hecho de gratitud para quienes, mediante el don de la vida, su amor y su trabajo, han traído sus hijos al mundo y los han ayudado a crecer en estatura, en sabiduría y en gracia. “Con todo tu corazón honra a tu padre, y no olvides los dolores de tu madre. Recuerda que por ellos has nacido, ¿cómo les pagarás lo que contigo han hecho?” (Si 7,27-28).

 

2218 El cuarto mandamiento recuerda a los hijos mayores de edad sus responsabilidades para con los padres. En la medida en que puedan, deben prestarles ayuda material y moral en los años de vejez y durante sus enfermedades, y en momentos de soledad o de abatimiento. Jesús recuerda este deber de gratitud (Cf. Mc 7, 10-12).

 

Catecismo de la Iglesia Católica.

 

El cursillista
y la política

(Tomado de un artículo del P. Agustín Augustinovich, O.F.M. Escriturista de Venezuela, Párroco de Carrizal.)

Digo "cursillista", no "Cursillo". Ya Mons. Hervás quiso marcar bien la diferencia, cuando se habla de la actuación política (2). El Cursillo como Movimiento es uno solo, los cursillistas muchos. El Movimiento como tal está por encima de la política, entendida como ideología, o sistema, o partido, o una determinada praxis; pero educa a los cursillistas para todas las esferas de la fe, incluida la política. A la interpelación política cada cursillista responderá personalmente, según su propia situación y conciencia: el Movimiento no le dará recetas concretas.

Ahora bien, el cursillista es un seglar cristiano común, consciente de serio. Por esto, no se pueden establecer para él unas normas peculiares de actuación política, distintas de las que valen para otros seglares cristianos. Del apostolado seglar se ha ocupado ya el Concilio en la constitución Gaudium et spes y más especialmente en el decreto Apostolicam Actuositatem Luego se han escrito montañas de libros y estudios (incluidos los del Magisterio), así que parece imposible añadir algo más. Sin embargo, siempre es útil recordar algunas cosas fundamentales.

- Empezando por lo que dice Mons. Hervás, que "el preocuparse de la política no sólo es un derecho del ciudadano y del cristiano, sino que este derecho incluye un deber de interesarse activamente por el bien común que se obtiene por la política" (3). Es un deber. Hay que ir desterrando esa visión estrecha de la fe, heredada desde siglos, como algo individual y privado. La fe tiene una necesaria implicación social e histórica: vivir cristianamente las realidades temporales no es algo añadido a la fe, sino una forma de fe.

- El cursillista debe recordar que debe transformar el mundo, pero "desde el mundo", es decir, desde su propia situación vital (profesión, trabajo, etc.). En este campo, él esta "especializado", y el mundo de hoy necesita "especialistas" en todos los campos. De la pluralidad de los mismos resulta la inmensa riqueza de la acción seglar. Todos servimos para algo.

Ahora bien, el "mundo" que el cursillista está llamado a transformar es el pequeño mundo de su ambiente. Es inútil ilusionarte con salvar el mundo entero cuando te ves clavado en un solo sitio. Dirán que esto es minimalismo; pero es realismo puro. Cada quien debe medir sus propias fuerzas. Es verdad que un individuo no puede cambiar todo un sistema inhumano, pero puede hacer que sea más humano en el lugar y la situación donde él vive. Si todos pensaran y actuaran así, el mundo seria distinto.

- El objetivo principal de la acción política es el inmenso campo de los derechos de la persona humana y la búsqueda y la promoción de la justicia en el mundo. En los últimos tiempos, tanto se ha declamado sobre el derecho del hombre de ser hombre, que ya casi nadie cree en ello, por cuanto este derecho nunca fue tan pisoteado como ahora. Lo mismo sucede con la justicia social que nunca como ahora fue tan ausente de nues­tro mundo, en todos los niveles (individual, nacional, interna­cional) (4)

Ahora bien, el que más sufre de esta situación es el "pobre", y últimamente se nos ha repetido hasta el cansancio que el pobre debe ser el objeto prioritario de nuestro amor. Su dignidad humana pisoteada clama a ello. El ejemplo de Jesús es motivación suficiente. Nos obliga igualmente el mandamiento del amor al prójimo, que no se puede reducir a la simple asistencia o beneficencia (aunque no las excluye), sino que debe ser entendida como lucha por un orden social más justo.

En este trabajo hay que tener presente algunas cosas.

Jesús dijo que siempre tendremos pobres con nosotros (Jn. 12, 8). Es utópico pensar que la pobreza pueda ser algún día totalmente erradicada; ella desaparecerá, cuando desaparezca el pecado en el mundo. Pero todos podemos contribuir para que haya menos pobres y menos pobreza de los pobres.

Hay que cuidarse de no identificar, de por sí, nuestra lucha contra la pobreza con los movimientos políticos que dicen tener la misma finalidad. Algunos de estos movimientos usan teoría y métodos de acción contrarios al Evangelio, y es necesario denunciarlos como lo que son (5).

El cristiano en la política debe siempre mirar al hombre en su integridad antropológica. El hombre no es sólo materia, sino también espíritu: la promoción debe marchar en ambas direcciones. El hombre no es sólo un ser histórico, que tiene necesidades de hoy, sino también un ser destinado para Dios: la promoción histórica debe servir para preparar su destino escatológico.

En la acción social y política, unos serán más radicales que otros. Hay que respetar la pluralidad de opciones. Sería un totalitarismo imperdonable el querer encajonar a todo el mundo en el mismo cajón: cada uno tiene su propio carisma y vive su propia situación. Lo importante es no considerar nuestra propia opción como opción exclusiva de la Iglesia o del Evangelio (6).

A veces, se encontrará el cursillista compartiendo con los demás una situación de franca rebeldía y de lucha activa contra la injusticia. Debe recordar que su lucha no puede ser "lucha de clase", que supone el odio al adversario: el mandamiento del amor al enemigo nos lo prohíbe. Su esfuerzo debe ser dirigido principalmente hacia la reconciliación, sin renunciar a los justos derechos por los cuales lucha. Mucho más debe esforzarse para que no se llegue al último recurso de la confrontación ar­mada (7).

- El cursillista profesionalmente preparado puede ser lla­mado a ocupar un cargo público. No sólo puede aceptarlo, sino que es aconsejable que lo haga, por el bien que de esto puede resultar para la sociedad, especialmente en materia de leyes y de la orientación general del gobierno (8). Esto mismo vale con respecto a la incorporación a un partido político. Hoy, la imagen de los partidos políticos está sumamente deteriorada (con razón), y por esto muchos cristianos se abstienen de militar en ellos. Pero precisamente por esta desmoralización es que el cristiano debería estar dentro. Un partido político representa una teoría y una metodología de lucha por el bien común en un momento dado. Si el cristiano se afilia a un partido no por intereses personales (como generalmente sucede), sino para contribuir con su grano del Evangelio al adecentamiento y a la eficacia del mismo, su contribución tiene un gran valor. Pero esto significa que uno está en el partido con los ojos bien abiertos y con una actitud constantemente critica. Mucho menos puede pensar que su partido es el único camino para solucionar los problemas de la sociedad: una vez más, hay que respetar la pluralidad de opciones, con la convicción de que otros también pueden tener su palabra de salvación.

- Finalmente, una palabra sobre la eficacia. Muchos cristianos se desmoralizan ante la inmensidad de la tarea y la falta de resultados positivos; les parece que todo esfuerzo es inútil, y dejan el campo de batalla. Aquí hay que cuidarse de un equívoco en el cual caemos todos con facilidad. Naturalmente, aspiramos y hacemos todo lo posible para que la acción cristiana sea eficaz. Por esto se estudian y tratan de aplicarse todos los medios más aptos al respecto, tanto los racionales como los sobrenaturales (9). Pero esto no significa que la eficacia se deba convertir en supremo criterio de la acción; ni mucho menos, que la eficacia históricamente comprobable sea el único móvil de la acción: el cristiano debe estar siempre preparado para no ver el resultado de su brega, pero debe estar igualmente persuadido de que la palabra de Dios nunca queda estéril (ls 55, 10-11; Mc 4, 26-28)

Hay que luchar contra el embrujo de la eficacia inmediata. El éxito inmediato no siempre es el más sólido, sino que puede ser todo lo contrario.
La muerte de Cristo no lo tuvo.

Notas:

(2) Ver interrogantes y problemas, 3ra. Edición, Madrid 1968, pág. 322-325.

(3) O.C., pág. 324.

(4) De este divorcio entre la proclamación del ideal y las realizaciones concretas habla largamente la Instrucción sobre la libertad cristiana y la liberación de la Congregación para la Doctrina de la Fe (1986), nn. 5-19.

(5) Cf. La citada Instrucción, n. 65.

(6) De hecho existen entre los crist8ianos opciones sociales y políticas antagónicas. Aquí hay que recordar lo que dice Gaudium et spes: “En estos casos de soluciones divergentes, aún al margen de la intención de ambas partes, muchos tienden fácilmente a vincular su solución con el mensaje evangélico. Entiendan todos que en tales casos a nadie le está permitido reivindicar en exclusiva a favor de su parecer la autoridad de la Iglesia. Procuren siempre hacerse luz mutuamente con un diálogo sincero, guardando la mutua caridad y la solicitud por el bien común” (n. 43).

(7) Cf. La citada Instrucción, n. 79.

(8) “Los católicos preparados en los asuntos públicos, y firmes como es debido en la fe y en la doctrina católica, no rehúsen desempeñar cargos públicos, ya que por ellos, bien administrados, pueden procurar el bien común y preparar a un tiempo el camino al Evangelio”: Apostolicam Actuositatem, n. 14.

(9) La Evangelio Nuntiandi dedica al tema todo un capítulo (nn. 40-48).

 

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INTENDENCIAS:

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            mccneuquen@yahoo.com.ar

2. Cursillo de mujeres N° 343 de la Diócesis de Mendoza, Argentina, del11 al 14 de mayo del 2006

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3. Cursillo de mujeres N° 38 de la Diócesis de Luque, Paraguay, del 11 al 14 de mayo del 2006

            hsanabria@sce.cnc.una.py

4. Cursillo de varones N° 121 de la Diócesis de Nova Iguacu Brasil, del11 al14 mayo del 2006
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LUNES Y MIÉRCOLES 7,30 PM.

VIERNES 7,00 PM.
 

Ultreyas:

 

15 de Mayo “Ultreya Día de la Madre”

22 de Mayo “Voto responsable: Conversatorio sobre las elecciones”

29 de Mayo: Ultreya Selección de candidatos para cursillos.

05 de Junio: Hora Santa.

 

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