5º ENCUENTRO INTERAMERICANO DE DIRIGENTES

DE CURSILLOS DE CRISTIANDAD 

Santo Domingo, República Dominicana, 26 de Junio 1980

 

 

 

ACUERDOS

 

 

INTRODUCCIÓN

 

1.- El laico, según Puebla, es un hombre de Iglesia en el corazón del mundo; y un hombre del mundo en el  corazón de la Iglesia (Cf. LG, 31; P 786)

 

2. La fidelidad y coherencia con los reclamos de su propio ser hacen que el cristiano sea un hombre comprometido.

 

a) con Cristo Jesús, cuya llamada no admite componendas (Cf. Mt 10, 39);

b) con la Iglesia, que debe construir desde la experiencia de su “mundo secular” (Cf. P. 795);

c) con los hombres, promoviendo su convivencia de modo que refleje el misterio de Dios (Cf. P. 213); y

d) con el mundo, es decir, con las actividades que confrontan la vida secular.

 

3.- La realización del ser y del actuar del Laico cristiano exige una espiritualidad cuyas dimensiones esenciales resume Puebla así:

 

a) “que el laico no huya de las realidades temporales para buscar a Dios, sino persevere, presente y activo, en medio de ellas y allí encuentre el Señor;

b) dé a tal presencia y actividad una inspiración de fe y un sentido de caridad cristiana;

c) por la luz de la fe, descubra en esa realidad la presencia del Señor;

d) en medio de su misión, a menudo conflictiva y llena de tensiones para su fe, busque renovar su identidad cristiana en el contacto con la Palabra de Dios, en la intimidad con el Señor por la Eucaristía, en los sacramentos y en la oración.

 

Tal espiritualidad deberá ser capaz de dar a la Iglesia y al mundo “cristianos con vocación de santidad, sólidos en su fe, seguros en la doctrina propuesta por el Magisterio auténtico, firmes y activos en la Iglesia, cimentados en una densa vida espiritual...,perseverantes en el testimonio y acción evangélica, coherentes y valientes en sus compromisos temporales, constantes promotores de paz y justicia contra violencia u opresión, agudos en el discernimiento crítico de las situaciones e ideologías a la luz de las enseñanzas sociales de la Iglesia, confiados en la esperanza en el Señor” (Juan Pablo II, Alocución a los laicos 6. AAS LXXI, p.216)” (P.797, 799; Cf. LG 31-32,39,41 y 42)

 

4.- El campo propio de la actividad evangelizadora del laico es el que describe Evangelii Nuntiandi en su número 70: “Los seglares, cuya vocación específica los coloca en el corazón del mundo y a la guía de las más variadas tareas temporales, deben ejercer, por lo mismo, una forma singular de evangelización.

 

Su tarea primera e inmediata no es la institución y el desarrollo de la comunidad eclesial – ésa es la función específica de los Pastores –, sino el poner en práctica todas las posibilidades cristianas y evangélicas escondidas, pero a su vez ya presentes y activas en las cosas del mundo. el campo propio de su actividad evangelizadora es el mundo vasto y complejo de la política, de los social, de la economía, y también de la cultura, de las ciencias y de las artes, de la vida internacional, de los medios de comunicación de masas, así como otras realidades abiertas a la evangelización como el amor, la familia, la educación de los niños y jóvenes, el trabajo profesional, el sufrimiento, etc. Cuantos más seglares haya impregnados del Evangelio, responsables de estas realidades y claramente comprometidos en ellas, componentes para promoverlas y conscientes de que es necesario desplegar su plena capacidad cristiana, tantas veces oculta y asfixiada tanto más estas realidades – sin perder o sacrificar nada de su coeficiente humano, al contrario, manifestando una dimensión trascendente frecuentemente desconocida –, estarán al servicio de la edificación del reino de Dios y, por consiguiente, de la salvación en Cristo Jesús” (EN, 70; Cf. P. 789)

 

5.- Puesto que “en nuestros pueblos el Evangelio ha sido anunciado, presentado a la Virgen María como su realización más alta” (Juan Pablo II en Zapopan, México), el V Encuentro cree que el MCC debe fomentar la devoción a María como “un elemento cualificador e intrínseco de la genuina piedad de la Iglesia y del culto cristiano” (P. 283)

 

6.- El laico cristiano realizará su ser y su actuar en tres planos:

 

a) como hijo de Dios, buscando su meta, la casa del Padre; caminado hacia esa meta, y encontrando los signos de la Providencia para conocer y vivir la hora del padre (Cf. Jn 2,4 y 13,1; P. 277);

 

b) como hermano de los hombres, viviendo la comunión y participación en toda su vida, aun en su dimensión económica, social y política (Cf. P. 215 y 350), y comprometido a nivel personal y de estructuras (Cf. P. 327);

 

c) como el señor del mundo, poniéndolo al servicio del hombre (CF. P. 327) y propiciando la acción del Espíritu santo hasta las mismas leyes y estructuras (Cf. P. 199 y 497)

 

El V Encuentro Interamericano de Dirigentes del MCC, deseando que los que hicieron un cursillo sean hombres comprometidos con Cristo, con la Iglesia, con los hombres y con el mundo y que realicen su ser y su actuar como hijos de Dios, como hermanos de los hombres y como señores del mundo, hace suyas las conclusiones, acuerdos, declaraciones, reconocimientos y compromisos de Bogotá, Tlaxcala, Itaicí y Caracas y recomienda a todos que las vuelvan a estudiar, con miras a poner en práctica muchas líneas teológicas y pastorales que aún no se han asimilado. a la perfección (Cf. IV Enc. Interam. III,c,e,2,4 y 5)

 

El V Encuentro Interamericano, consciente de que el Documento de Puebla ilumina la mentalidad, la esencia, la finalidad y la metodología del MCC y de que condiciona y compromete su acción pastoral, dirige a los que hicieron cursillos en todo el Continente los siguientes

 

 

ACUERDOS

 

A.- La esencia, finalidad y método del MCC a la luz de Puebla.

 

1. “El Movimiento de Cursillos es un movimiento de Iglesia que, mediante un método propio, posibilita la vivencia de lo fundamental cristiano, en orden a crear núcleos de cristianos que vayan fermentando de Evangelio los ambientes, ayudando a descubrir y a realizar la vocación personal, con respeto de la misma” (I Enc. Lat. Am., I; IFMCC, 36-62) Esto es lo que constituye la identidad del Movimiento que no puede alterarse sin dejar de ser lo que es (Cf. IFMCC, 12) Como movimiento de Iglesia, el MCC debe estar atento a todos los acontecimientos de la misma (Cf. IFMCC, 70)

 

2. La III Conferencia Episcopal de Puebla es un acontecimiento eclesial, que marca las líneas pastorales de hoy en Latinoamérica. El V Encuentro, después de estudiar el MCC a la luz de Puebla, reconoce que el Documento e la III Conferencia lo interpela de una manera extraordinaria en sus tres tiempos: PRECURSILLO-CURSILLO-POSCURSILLO.

 

3. Los iniciadores del MCC concretaron su mentalidad (Cf. IFMCC, 26-28) en:

 

a) “un mundo de espaldas a Dios, a Cristo y a su Iglesia” (IFMCC, 19) (Cf. P. 27-71);

b) “una vida, que había dejado de ser cristiana, pro más que existiera un cristianismo cuya influencia era prácticamente nula” (IFMCC, 19), (Cf. P. 76-86);

c) una exigencia que se proyecta: “es todo un mundo lo que hay que rehacer desde sus cimientos (IFMCC, 19-20), (Cf. P. 131-161);

d) “un conocimiento profundo y exacto de los hombres de hoy, de sus problemas y de su angustia; pero un conocimiento experimental, vivo, sacado no de fórmulas estáticas, o tomando de manuales sencillos y prácticos, sino aprendidos en la misma vida, nacido de la convivencia íntima con la masa, que el fermento evangélico debe vivificar” (IFMCC, 27; Cf. P. 85, 397, 398, 457 y 1122)

 

Esas líneas fundamentales se reflejan en el Documento de Puebla. El MCC, urgido por Puebla, acepta el reto de la vigencia y actualidad de esas líneas fundamentales y se compromete a darles respuesta (Cf. IFMCC, 37)

 

4. El MCC tiene una urgente e inaplazable misión e retomar vigorosamente su identidad profética (Cf. II Enc. Mund., Pastoral y Cursillos y IFMCC, 76-82), para que, mediante el anuncio y la denuncia (Cf. IV Enc. Interam. V, 4), iniciada en lo que Puebla llama “Centros de decisión” (Cf. P. 345, 367,823)  Atento a su finalidad debe hacer propias las líneas pastorales y las opciones preferenciales de Puebla (P. 1134-1293) para realizarlas en los ambientes, mediante sus propios y peculiares modos de actuar (Cf. IV Enc. Interam. V, 1-3)

 

5. El Precursillo, para cumplir con su finalidad, tiene una estrategia propia: buscar y seleccionar los ambientes que deben vertebrarse en cristiano y las personas que deben hacerlo (Cf. I, Enc. Lat. Am., II, 3; II, Enc. Lat. Am., 3; IFMCC, 101-114)  Puebla ratifica aquellos campos donde el Movimiento debe actuar de una manera preferencial: “las situaciones más necesitadas” (P. 364), que son “permanentes” (P. 365), “nuevas” (P. 366), y “particularmente difíciles” (P.367)

 

6. El candidato que se seleccione, además de tener las cualidades que se han exigido siempre en el MCC, debe ser capaz de buscar la liberación integral y promoción humana (Cf. III Enc.Lat. Am., A, II, 1-3), y de actuar e influir, de acuerdo a sus posibilidades, sobre las ideologías y política (Cf. IV Enc.Interam., V), de tal manera que sea “fermento en su ambiente y circunstancia” (Cf. IV. Enc. Interam., VII)  Puebla insiste en que esas personas de influencia, agentes de cambio, deben buscarse entre los constructores de la sociedad pluralista (Cf. P. 630, 1039-1062 y 1237; IFMCC, 63)

 

7. El MCC debe lograr una atinada y constante adecuación del mensaje, de tal manera que, estando en línea con la pastoral actual de la Iglesia, corresponda a las necesidades locales y a la idiosincrasia de quien lo recibe (Cf. I Enc. Lat. Am., III, 3 y 6; IFMCC, 76-82)  Durante los tres días del Cursillo se tiene la mejor oportunidad de difundir ese mensaje y de lograr que cale a fondo y haga tomar a los cursillistas plena conciencia de la magnitud del ser y del actuar cristiano (Cf. IV Enc. Interam., VI, 3)

 

8. El Cursillo debe concienciar al cristiano de su papel en la Iglesia y de su responsabilidad como constructor de la sociedad pluralista (Cf. P. 1220), de acuerdo a las exigencias de Puebla, teniendo en cuanta la opción por los pobres y los jóvenes (Cf. P. 1134-1205)

 

9. Los Secretariados Nacionales de cada país son los responsables de detectar aquellos puntos de incidencia del Documento de Puebla; y de hacerlos realidad, encarnándolos en sus necesidades particulares, mediante las adaptaciones que se requieran. Ellos son también los que han de velar porque tales adaptaciones se lleven a cabo pensadamente y sin detrimento de la Mentalidad, Esencia, Finalidad y Metodología del MCC, es decir, cuidando de que conserve su identidad (Cf. II Enc. Mund. IV; IFMCC, 205-206)

 

B.- El Poscursillo a la luz de Puebla

 

1. El V Encuentro reconoce una relativa ineficiencia en el Poscursillo; y se compromete a una búsqueda de medios y remedios eficaces, en orden a darle, o devolverte, su operatividad (Cf. IV Enc. Interam., I, 1, 3; IV, 1 ,3; VI, 4)

 

2. Estos medios y remedies deben ser adoptados teniendo presente la finalidad del MCC: es decir, la evangelización es una línea de acción pastoral específica, vivida en comunión y participación con toda la Iglesia latinoamericana (Cf. I Enc.Lat. Am., I)  Estos medios y remedios culminarán en una espiritualidad laical, que no huya de las realidades temporales, sino que persevere activa en medio de ellas (IV Enc. Interam. II, 1-3; III, 2-4; VII 1; P. 797-799)

 

3. Una acción pastoral planificada tiene más garantía de eficacia. Por ello hay que aceptar que el MCC, sin perder su carácter eminentemente profético-kerigmático-vivencial, debe crear una estructura y metodología para el Poscursillo, que le permita obtener su revitalización y alcanzar su finalidad última (Cf. IFMCC, 102-104; 120-123, P. 800-802)

 

4. Como punto de partida, el V Encuentro cree que es fundamental la creación, o fortalecimiento donde ya exista, de un núcleo base coordinador, formado por los dirigentes del MCC local (Secretariado, Escuela...), por animadores de núcleos de comunidad y por otros dirigentes de los más comprometidos y más próximos a las exigencias del MCC, como animadores de una acción planificada en el Poscursillo (Cf. IFMCC, 92-95; 203-216; II Enc. Mund. Poscursillo; IV Enc. Interam., VII, 3; P. 1230-1231)

 

5. Para el desarrollo integral y el compromiso cristiano de los participantes del núcleo base y de los grupos ligados a él, es necesario establecer una programación pastoral, que se preocupe de su seguimiento en estos tres aspectos fundamentales:

 

a) la formación de una conciencia crítica y profunda de las situaciones (Cf. II enc. Mund., Poscursillo; P. 799);

b) con un adecuado énfasis en una pedagogía activa a partir de la vida (Cf. IV Enc. Interam. VII, 7; P. 832); y

c) completada con una formación sistemática en los fundamentos de la fe y en la enseñanza social de la Iglesia (Cf. IV Enc. Interam., I, 2; V, 1; IFMCC, 37; P. 832)

 

6. Como método de trabajo, el V Encuentro propone centralizar, en el núcleo base coordinador, todas las actividades de planificación, acompañamiento y evaluación, a través de animadores de otros grupos y comunidades (integrantes del núcleo base) y organizar un servicio de orientación y profundización en el compromiso (Cf. IV Enc. Interam., V, c,d.e y 1 y 3)

 

7. Para la obtención de los tres aspectos fundamentales, se propone:

 

a) la búsqueda programada y comprometida de la realidad, hecha por los grupos comunitarios o en asamblea (Ultreyas), como instrumento de formación integral de los laicos (I Enc. Lat. Am. II, 6; IFMCC, 110; IV Enc.Interam., VII, c y 2);

b) la revisión de vida y de acción apostólica del grupo y de los núcleos de comunidad y sus participantes (Cf. II Enc.Mund., Poscursillo; IFMCC, 128; IV Enc. Interam., VII,7);

c) los cursos, seminarios, etc., sólo en la cantidad que sea necesaria, para atender a las necesidades de formación sistemática de la comunidad (Cf. IFMCC, 137; IV enc.Interam., VII, 3)

 

8. Este enfoque del Poscursillo genera los siguientes reajustes:

 

a) en el Poscursillo: una estrecha interrelación entre el Precursillo y el Poscursillo que conduzca a una mayor eficacia (Cf. IFMCC, 107-108; IV Enc. Interam., VII, c); y un compromiso de realizar cursillos solamente cuando haya capacidad de seguimiento de los cursillistas, y número suficiente de candidatos aptos, y equipo dirigente completo (Cf. III Enc. Lat. Am., Líneas Pastorales, 3, 1-2; IFMCC, 107-108)

 

b) en el Cursillo: un esfuerzo para enfocar al cursillista hacia el futuro, facilitándole que:

+ se ubique, a través del estudio del ambiente (III Enc.Lat. Am., Líneas Pastorales, 3, 5);

+ se identifique con su medio social, dentro del ambiente y de la comunidad donde debe actuar (III Enc. Lat.Am., Líneas Pastorales, 3,3);

+  se sienta llamado por cristo a ser testigo en los grupos humanos que le son naturales (Cf. IV Enc. Interam.,IV, 2), y a realizarse en estos grupos, y, realizándose, construir el reino;

+ descubre que los dirigentes del Cursillo, a través de la palabra y del testimonio (Cf. IFMCC, 142-144), le abren pistas para evangelizar el ambiente en la línea de la pastoral de conjunto. Esto supone que en el tercer día se dé (Cf. II Enc. Lat. Am., 11 y 12; III Enc. Lat.Am., Líneas Pastorales, 3):

 

1) una visión clara y de la realidad mundo (línea intramundana);

2) una visión clara de la realidad Iglesia local (línea intraeclesial); y

3) una visión clara del grupo (línea comunitaria) (Cf.III Enc. Lat. Am., Líneas Pastorales, 3, 5 y 6);

 

+ salga seguro de que en el Poscursillo se le va a facilitar su vida cristiana mediante:

 

1) mecanismos que el ayudarán a su identificación personal en un grupo natural, en el que el será viable su acción comunitaria (Cf. I Enc. Lat. Am.,Precursillo, 5; II Enc. Lat. Am., 3; IFMCC, 116);

2)  mecanismos para lograr su meta concebida en el cursillo: la evangelización de su ambiente (Cf. II Enc. Mund., Poscursillo, III Enc. Lat. Am.,Precursillo, 5; II Enc. Lat. Am., 3; IFMCC, 116)

 

 

C.- El MCC y la Pastoral

 

I.- Integración del MCC a la Pastoral de Conjunto.-

 

Desde el Encuentro de Bogotá (1968), el MCC de América se ha abierto mucho a al a realidad ambiental del continente y a la Pastoral de Conjunto (Cf. I Enc. Lat. Am., I)  Fruto de aquella actitud, confirmada en el II Encuentro Latinoamericano (1970) (Cf. II Enc. Lat. Am., Introducción), fue la apertura en dos líneas simultáneas, hacia dentro y hacia fuera, de la que habla el II Encuentro Mundial (1970) (Cf. II Enc. Mun., Pastoral)

 

En la línea “hacia dentro”, el MCC se ha revisado, y ha fijado sus líneas doctrinales y pastorales (Cf. IV Enc. Lat. Am.), y sus compromisos concretos (Cf. IV. Enc. Interam.) en la líena “hacia fuera”, son muchas y variadas las realizaciones apostólicas que han nacido en y desde el MCC; y son muchos los proyectos a los que ha prestado colaboración en la Pastoral de Conjunto.

 

Puebla llama, ahora, a todos los Movimientos a insertarse en la Pastoral de Conjunto (Cf. P. 650,703,806-809,1222), para responder al reto que significa la evangelización en el presente y en el futuro de América Latina (Cf. P. 864)

 

Por eso los Secretariado Nacionales y Diocesanos, deben esforzase por una integración más plena, en la doble línea: hacia dentro y hacia fuera, a la Pastoral de Conjunto, dentro de los límites de la esencia, finalidad, método y estrategia del MCC (Cf.I Enc. Lat. Am., IV, 3,1,c)

 

En esta integración

 

a) El MCC seguirá aportando a la Pastoral de Conjunto:

 

1. la identidad de su propio ser adentro de la Iglesia: un grupo, cada vez más denso, de cristianos que, siguiendo un método propio, buscan cada día estar más centrados en lo esencial del cristianismo, más comprometidos en y por Cristo y más conjuntados en su labor apostólica, intraeclesial e intramundana (Cf. I Enc. Lat. Am., I; IFMCC, 36-64; 211-215);

 

2. un instrumento de evangelización profética de los ambientes y su acción de dictar cursillos para crear pequeños grupos eclesiales, de hombres y de mujeres, que quieren vivir, en su circunstancia concreta y existencial, la comunión con Dios y con los hermanos (Cf. I Enc. Lat. I; II Enc. Mund., Pastoral y Cursillos; IFMCC, 79-82);

 

3. muchos cristianos que, habiendo renovado su vida cristiana en un Cursillo de Cristiandad, lleguen a ser fermento de Evangelio en sus ambientes (Cf. I Enc. Lat. Am., II,1,6; II Enc. Lat. Am., 3; III Enc. Lat. Am., B, II, 3,2; IFMCC, 22-85, 89-104; IV Enc. Interam., VII; P. 1216 y 1234);

 

4. cristianos que lleguen a ser fermento en otros movimientos y asociaciones, en obras educacionales, de promoción y desarrollo social, etc. (II Enc. Lat. Am., 26; II Enc. Mund., Poscursillo; III Enc. Lat. Am., A. II,3,5-6)

 

b) La Pastoral de Conjunto, a su vez, al facilitar la coordinación del MCC con otros movimientos y asociaciones, debe respetar, acoger, fomentar, promover e integrar al MCC (Cf. P.249, 615, 703, 808-809)

 

c) El MCC debe estar integrado a la Pastoral de Conjunto como un elemento (apertura hacia dentro) y como un instrumento (apertura hacia fuera) de la misma; el MCC trabajará, según su propia metodología, en tres tiempos: Precursillo, Cursillo y Poscursillo (Cf. IFMCC, 38, 97-104)

 

 

II.- Precursillo

 

Frente al desafío de construir una sociedad nueva para el pueblo y con el pueblo, la Iglesia no se contentará con buscar aquellas personas que den su contribución personal con honestidad y competencia, sino que debe, principalmente, buscar a las que pueden ser agentes de concientización general de la responsabilidad común (Cf. P. 1220)  Por eso, en la línea de las opciones y acciones señaladas por Puebla, el MCC, movimiento de Iglesia,

 

a) debe seguir seleccionado como candidatos a Cursillo, preferentemente, a los constructores de la sociedad según las prioridades pastorales de las diócesis (Cf. I Enc. Lat. Am., II, 2-2; II Enc. Lat. Am., 1-5, II Enc.Mund., Precursillo; III Enc.Lat. Am., A, II, 1-3; B, II, 3,2; IFMCC, 108-114; IV enc.Interam., I, g; VI, 2; VII, c; P. 630, 1039, 1072, 1125 y 1237-1244)

 

b) Al vivir el hombre latinoamericano en una sociedad pluralista y diversificada, la preparación de los candidatos a Cursillo debe hacerse (Cf. I Enc. Lat. Am., II,4; II Enc. Lat. Am., 8-9; II Enc. Mund., Precursillo; III Enc. Lat. Am., II, 3, 2; IFMCC, 114):

 

1. De un modo profundamente humano:

 

a) respetando la identidad y libertad de la persona (Cf. III Enc. Lat. Am., B, I, 1, c; IFMCC, 146-147; IV Enc.Interam, III,9; VI,3; P. 1114 y 1117); y

 

b) promoviendo en los diversos niveles y sectores en que el diálogo se establece un compromiso común decidido en la defensa y promoción de los derechos fundamentales de todo el hombre y de todos los hombres, especialmente de los más necesitados, colaborando en la edificación de una nueva sociedad más justa y más libre (Cf. III Enc. Lat.Am., A, I, 10; P. 1119);

 

2. De un modo profundamente cristiano:

 

a) presentando el cristianismo como una respuesta válida a los planteamientos concretos, provenientes de su situación social (Cf. IFMCC, 37; P. 1120); y

 

b) mostrando, sobre todo, el “nuevo modo de vivir” (Cf. Hechos 5,20)

 

III. Cursillo

 

El hombre latinoamericano aspira a mejorar la “calidad de vida” (P. 132), realizando su irrenunciable dimensión religiosa (Cf. P.132), en una convivencia social fraterna, donde haya una distribución más justa de bienes y oportunidades (Cf. P. 133,134), y siendo reconocido como persona responsable y sujeto de la historia (Cf. P. 135)

 

Para responder a estas aspiraciones:

 

a) en el Cursillo se debe seguir haciendo énfasis en la conversión interior, raíz profunda de toda renovación personal, social estructural y se debe, además, iniciar al cursillista en el compromiso social (Cf. I Enc. Lat. Am., III,5; II Enc. Lat.Am., 12; II Enc. Mund., Cursillo; III Enc. Lat. Am. A,II,4-5; IV Enc. Interam., VI, 3; VII,c; P. 1221,199,485)

 

b) los Secretariados Nacionales deben adaptar los Rollos del cursillo a la luz del espíritu de puebla (Cf. P. 170-219; 220-303; 304-339), presentando la verdad sin desfigurarla, sin parcializarla y sin ideologizarla (Cf. I enc. Lat. Am., III, 1-7; II Enc. Lat. Am., 12; II Enc. Mund., Cursillo; III Enc. Lat. Am., B,II; P. 178);

 

c) se debe seguir ayudando en el Cursillo a que cada uno descubra su propia vocación humana, cristiana y apostólica, posibilitando los tres encuentros (Cf. I Enc. Lat. Am., I; III enc. Lat. Am., A,II,5; IV Enc. Interam., VI,3; P. 854 y 322)

 

IV. Poscursillo

 

En la Pastoral Urbana, Popular y Rural.

 

El Poscursillo debe facilitar a los que han hecho el Cursillo el progreso en la conversión integral con miras a la reforma social y estructural (Cf. I Enc. Lat. Am., III, 6; II enc. Lat. Am., 12; II enc.Mund., Cursillos; III Enc. Lat. Am., B,I,2; IV Enc. Interam., Vi,3)

 

Esa conversión se reflejará en la Pastoral.

 

Dado que en América se desarrolla una sociedad cada vez más desequilibrada en su convivencia (Cf. P. 1264), y dada la necesidad de ofrecer modos concretos de convivencia humana y cristiana, hay que reformar o revitalizar y enriquecer el Poscursillo,

 

1) impulsando el grupo a que sea cada vez más comunidad (I Enc. Lat. Am., IV, 3; II Enc. Lat. Am., 15-17; III Enc. Lat.Am., A, II,8; B,3,5,6; IV Enc. Interam., IV) y buscando nuevas y diversas formas de pequeños grupos eclesiales, integrados en la Pastoral de Conjunto (Cf. P. 99,640),

 

2) haciendo de estos grupos

 

a) un ejemplo de modo de convivencia, donde logren aunarse la libertad y la solidaridad, y donde arraigue la vivencia del misterio de la Iglesia-comunión (Cf. P.273 y 567);

 

b) una comunidad fraterna, que se comprometa a desarrollar su dinamismo transformador de la vida en sus componentes, tanto en el aspecto personal como en la social participación (Cf. I Enc. Lat. Am., IV,4; III Enc. Lat. Am., B,I,1,d; IFMCC, 128; IV Enc. Interam.,VI,4; P. 567);

 

3) fomentando la integración de estos grupos a organizaciones parroquiales o diocesanas (I Enc. Lat. Am.,II,1), para que

 

a) logren un horizonte más abierto de comunión y participación;

 

b) se realicen como comunidad eclesial;

 

c) contribuyan desde dentro y a modo de fermento, a su renovación y animación (Cf. P. 644,649,650,829); y d) que esto sirva como pista de lanzamiento para su actividad apostólica en el mundo (Cf. IV Enc. Interam.,VII, 1-7);

 

4) contribuyendo, donde sea necesario y posible, a la creación de estructuras (escuelas, asambleas, etc.) de instrucción religiosa, preferentemente para los que hicieron el Cursillo, pero abiertas, si lo solicitan, a los que no lo hayan hecho. En ellas, los cristianos profundizarán, en forma sistemática con la palabra de Dios; aprenderán a vivirla y a testimoniarla en la vida; y a compartirla en el diálogo (Cf.II Enc. Mund., Poscursillo; IFMCC, 210-211; 215-216; IV Enc. Interam., I,3; II,5; V,1; VII,2; P. 566,832,371-377);

 

5) orientando la Escuela de Dirigentes para que éstos sean animadores y evangelizadores de los grupos y núcleos que del Movimiento se originan (Cf. II Enc. Mund., III; IFMCC, 211-216), y sean, además, un centro evangelizador hacia fuera de él, creando en los dirigente mística de servicio al pueblo (Cf. P. 462); preparándolos para que puedan ejercer su liderazgo como fermento evangelizador en los distintos sectores pastorales (Cf. P.1229); presentando alternativas para la acción evangelizadora (Cf. P. 1232); y elaborando una ética que responda a las necesidades de hoy (Cf. P. 1227), para que los constructores de la sociedad busquen, desde sus puestos, las auténticas reformas estructurales (Cf. P. 1232) a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia (Cf. P.794,832,473);

 

6) prestando atención especial a las personas que difunden ideas, valores y decisiones y que suelen vivir en medios urbanos, sugiriéndoles que:

 

a) estudien alternativas viables para la acción evangelizadora, tendientes a la renovación cristiana de las estructuras sociales (Cf. P. 1232);

 

b) luchen contra la injusticia, la opresión humana y la corrupción económica y moral en todos los niveles (Cf.P. 1227);

 

c) elaboren, con personas de cada sector, normas de conducta cristiana que constituyan objeto de reflexión y aplicación y que sean sometidas a una permanente revisión (Cf. P. 1230);

 

7) potenciado en los medios urbano, popular y rural los pequeños grupos eclesiales, propios de su metodología, el MCC, fiel a su carisma eclesial, fijado por su esencia, finalidad y método, estudiará las raíces de sus males para atacarlos con decisiones tendientes a eliminarlos;

 

8) motivando a los que han hecho el Cursillo a que cumplan su compromiso de evangelizadores (Cf. I Enc. Lat. Am., I; III Enc. Lat. Am., A,I,8; A,II,1; IV Enc. Interam. I, 1-3;IV,3; V,3; VII) de acuerdo con su respectiva vocación humana y cristiana (Cf. P. 854), sin desarraigarlos de su propio ambiente intraeclesial e intramundano tomando en cuenta las orientaciones pastorales sugeridas por Puebla en los números 477, 582-589, 601-616, 804, 805, 833, 845,886, 887, 1010, 1078, 1080.

 

 

RESOLUCIONES

 

1) El V Encuentro resuelve que el Secretariado Nacional del país que resulte segundo en votaciones en la elección de la sede de la Oficina y del próximo Encuentro quede elegido como país alterno, en caso de que por cualquier circunstancia el país electo sede de la Oficina no pueda serlo.

 

2) El V Encuentro resuelve suprimir la celebración de Pre-Encuentros y recomienda la celebración de reuniones regionales previas al próximo Encuentro, en las que se compartirán experiencias e inquietudes y se estudiarán posibles temas del próximo Encuentro. De la programación de estas reuniones y de lo tratado en la misma se informará cuanto antes a la Oficina Latinoamericana, la cual con la anticipación debida hará las correspondientes consultas a todos los Secretariados Nacionales miembros, en orden a programar y organizar el próximo Encuentro.

 

3) El V Encuentro determinó que sólo puedan votar en los Encuentros, los delegados de los Secretariados Nacionales presentes. No se aceptarán votos por telegramas, o por poder, o autorizaciones a otros delegados.

 

4) El Secretariado Nacional de Costa Rica resultó electo para ser la sede de la oficina latinoamericana del movimiento de Cursillos de Cristiandad para el período 1980-1984 y del VI Encuentro. El Secretariado Nacional de México resultó electo país alterno.

 

5) El V Encuentro recomienda al Secretariado Nacional de Costa Rica electo como oficina Latinoamericana hacer las consultas necesarias para que un grupo de secretariados Nacionales se constituyan como Comité de Finanzas de la Oficina y promuevan incrementar los ingresos de la misma, para que no opere deficitariamente, se le recomienda además consultar a los distintos secretariado Nacionales la posibilidad de prorratear por igual el costo de los pasajes de los delegados de los distintos países a los Encuentros.

 

6) El V Encuentro ratificó por unanimidad el acuerdo realizado entre los representantes del grupo Europeo de Trabajo (Monseñor José Capmany y Miguel Costales), el representante del Grupo de Habla Inglesa (Gerald Huhges) y el Directos de la Oficina Latinoamericana (Andrés Dauhajre), mediante el cual definitivamente se constituye y se inicia un ORGANISMO MUNDIAL DEL MOVIMIENTO DE CURSILLOS DE CRISTIANDAD (OCM), el cual será un organismo de servicio, comunicación e información, sin pretensiones de dirección, orientación, autoridad o control. La sede del OCM funcionará durante los próximos seis años de la siguiente manera:

 

a) los primeros dos años en un país miembro de la oficina Latinoamericana y elegido por los miembros de está;

 

b) los siguientes dos años en un país del Grupo de habla Inglesa, elegido por los miembros de éste, y

 

c) los últimos dos años en un país del Grupo Europeo de Trabajo, elegido por los miembros de éste.

 

Hecha la elección entre los miembros del Oficina Latinoamericana para ser la sede del OCM durante los primeros dos años resultó electo el Secretariado Nacional de Cursillos de Cristiandad de la República Dominicana.

 

Santo Domingo, 27 de junio de 1980.