6º ENCUENTRO INTERAMERICANO DE DIRIGENTES

DE CURSILLOS DE CRISTIANDAD

San José, Costa Rica, 26 al 30 de Junio 1984

 

 

 

DOCUMENTO FINAL

 

 

INTRODUCCIÓN

 

1.- El laico, según Puebla, es un hombre de Iglesia en el corazón del mundo; y un hombre del mundo en el  corazón de la Iglesia (Cf. LG, 31; P 786)

El VI Encuentro, a la luz de las realidades y experiencias del MCC. en el Continente Americano, constata que las circunstancias vitales, sociales, institucionales, estructurales y de sistemas con muy distintas de las que había en los tiempos de los fundadores del Movimiento. La razón es que hoy se rechaza y antagoniza institucionalmente lo que entonces sólo se evadía a nivel personal: la doctrina y los valores de Cristo, como patrón aceptable de conducta.

 

I.- REALIDAD NUEVA PARA EL MCC.

 

1. Circunstancias nuevas negativas.

 

a) Intramundanas

 

Comprendemos que la realidad nueva de América Latina desafía la manera de ser Iglesia hoy, y la manera de ser del MCC como Movimiento de Iglesia. en la óptica de puebla y a la luz de su espíritu, reconocemos todo el análisis de la realidad que hacen nuestros Pastores; y, con ellos, queremos destacar las angustias de nuestro pueblo; especialmente las que brotan de su pobreza, como signos que son de un escándalo y de una contradicción con el ser cristiano del Continente (P. 27-28)  Entre los signos que más directamente inciden sobre el Movimiento de Cursillos de Cristiandad, queremos destacar algunos, a los cuales trataremos de dar respuesta, dentro de nuestra finalidad y mentalidad propias.

 

1) La injusticia, que es causa estructural de la pobreza, hasta el punto de que puede calificársela de “institucionalizada” (P.30,46); y que condiciona el desarrollo personal y colectivo de los pueblos; y que impide al hombre latinoamericano llegar a ser verdadera imagen del Creador y le niega sus derechos inalienables como hijo de dios (P. 40), porque es víctima de sistemas económicos que no lo consideran como centro de la sociedad (P. 64)

 

2) El deterioro del cuadro político, principalmente con el agravante de que se produce ausencia de participación social en la conducción de los propios destinos (P. 44 a 49), marginando, así, al hombre de la tarea de constructor de la nueva sociedad.

 

3) El gravísimo hecho de la dependencia económica, tecnológica, política y cultural (P. 66, 417, 1069) que imposibilita la identidad y el desarrollo de nuestros pueblos, y que provoca un aumentos alarmante de refugiados y de emigrantes.

 

4) La inversión de valores o la crisis de valores morales (P.52-58), que se manifiesta principalmente en los siguientes fenómenos:

 

a) El placer como filosofía. Pablo VI denunció el hedonismo y el erotismo como los dos males morales más demoledores de la sociedad de nuestros tiempos (19-9-73, Cf. P. 58, 435, 491, 834)

 

b) El secularismo y el ocultismo como religión. La avalancha en América Latina del ateísmo militante está haciendo estragos insospechados, debido a que, en el sistema en que vivimos, la sociedad, frente a las inmensas masas que luchan por sobrevivir, no ofrece ningún sentido para la vida (Cf. P. 434-436, 546, 1106, 1113-1126)  En otros sectores las masas son manipuladas por el ocultismo (Cf. P. 308, 914, 1105 y 1112), y por las sectas, y por los movimientos seudo religiosos o seudo espirituales (Cf. P.80, 342, 419, 628, 1102, 1108-1109, 1112)

 

c) La despersonalización, fruto de la deshumanización. Debido a la masificación, al facilismo reinante, a la inversión de valores (P.69) y a la falta de fe en lo trascendente, están en quiebra el esfuerzo, el dominio de sí mismo, el estímulo...

 

d) La quiebra de los principios éticos. Juan Pablo II, el 19-11-82, dijo: La cultura moderna, impregnada por corrientes de pensamiento agnóstico y ateo, ha llegado a un ‘pluralismo ideológico’, y, por tanto, a un ‘pluralismo ético’, que frecuentemente es mero relativismo y que puede alcanzar las riberas de la anarquía moral. Aparte de eso, está cundiendo la idea de que lo que ocurre con frecuencia, o lo que hacen muchos, adquiere categoría de “normal” (es norma)  Y, como es normal, se pretende que se legalice, que se considere normal (argumento sociológico)  Así el divorcio, el aborto, las violencias en guerras, guerrillas, atracos a mano armada, etc. (Cf. P. 318, 573, 577, 612, 1261)  

 

e) Lo más grave es que nos amenaza un peligro constante de moral de acomodación o de situación. Peor aún es que, en muchos, se haya perdido la conciencia de pecado; y que, en otros, se rechace la doctrina sobre el pecado (Cf. P.328)

 

Todo esto se manifiesta en realidades como las siguientes:

 

- Se adormecen las conciencias;

- Se deterioran las relaciones padres-hijos;

- Se desprecia la vida;

- Se institucionaliza la corrupción administrativa.

 

5) La cultura universal o super-cultura, creada por los medios de comunicación social, que están al servicio de intereses de grupos de poder político, ideológico y económico, y que, por su gran poder de penetración, inciden en toda la vida del hombre, como vehículo de nuevas pautas y modelos culturales, y que la Iglesia debería usar, para ser “la voz de los que no tienes voz” (P. 62, 419, 1066, 1069, 1094)

 

Esa nueva realidad se opone al reino de Dios, en cuanto dificulta la comunión y la participación.

 

Esa nueva realidad obstaculiza también la acción en los tres tiempos del MCC.

 

 

b) Intraeclesiales

 

También la Iglesia Latinoamericana está viviendo circunstancias intraeclesiales nuevas. De ellas destacamos las siguientes:

 

1) La permanencia de costumbres simplemente ritualista, y de grupos reacios a la renovación (P. 101)

 

2) La crisis de fe. Del pluralismo de modos de explicar y de decir se pasó al pluralismo de modos de pensar y de vivir (P. 376, 80)

 

3) La crisis del concepto y adhesión a la Iglesia. paralelamente al sano concepto de Iglesia, Una, Santa, Católica y Apostólica, surgieron los conceptos de una Iglesia carismática como opuesta a la Iglesia institucional; de una iglesia popular como opuesta a la Iglesia jerárquica (P. 262-265)

 

4) La crisis del concepto de liberación. Frente al concepto, cristiano de liberación, surgieron otros conceptos de liberación ideologizados, que llevaron a posturas radicalizadas (P. 481,485,488)

 

5) Tensiones pastorales. En los últimos años, se han producido dolorosas tensiones pastorales y sicológicas entre agentes de pastoral de distintas tendencias (Cf. P.102,782-785)

 

Esta nueva realidad dentro de la Iglesia ha creado circunstancias nuevas que dificultan la consecución de la Finalidad del MCC en sus tres tiempos.

 

 

c) Dentro del Movimiento

 

Las realidades nuevas, tanto intramundanas como intraeclesiales, han tenido incidencia en el MCC. Incidencia, que se manifiesta en los siguientes aspectos:

 

1) Disminución de la acción fermentante del MCC en los ambientes. El MCC ha logrado con frecuencia transformar la vida personal y familiar, y los ambientes eclesiales. Sin embargo, constatamos que su acción transformante en el ámbito de lo temporal ha disminuido.

 

2) Falta de renovación del MCC. El MCC, aun a nivel mundial, pareciera que ha perdido mordiente. Hay que reconocer que, sobre todo en América, se han realizado grandes esfuerzos para actualizarlo, con motivo del Concilio, de Medellín, de Evangelii Nuntiandi, de Puebla. Pero quizá los dirigentes no han asimilado como debían, ni promovido, los Acuerdos y Resoluciones de los Encuentros anteriores.

 

3) Falta de crecimiento. En muchos países no existe ni una visión ni un plan de crecimiento, en lo humano y en lo cristiano, para quienes han hecho un Cursillo de Cristiandad (Cf. P. 854), ni un cuerpo colegiado de dirigentes (Escuela), debidamente capacitado para fomentar dicho crecimiento (V Enc. Interam. B,4; C, IV, 5-8; Cf. IFMCC, 92-95; 203-216; IV Enc. Interam, VII, 3; P.1230, 1231)

 

 

II. CIRCUNSTANCIAS NUEVAS POSITIVAS

 

a) Intramundanas

 

1) Demanda de justicia y de liberación, con apoyo en el concepto de la dignidad de la persona humana (P. 87)

 

2) Mayor conciencia de la interdependencia y de la solidaridad entre los hombres y entre los pueblos (P. 1220)

 

3) Participación activa de la juventud en la construcción de la sociedad (P. 1170, 1177, 1186, 1192-1205)

 

4) más sentido dinámico de la historia. Y más sentido de corresponsabilidad en su conducción (P. 274)
 

 

b) Intraeclesiales

 

1) Purificación y vivencia del hecho religioso. Y revalorización de la religiosidad popular (P. 444-469)

 

2) Reconocimiento del puesto y de la misión del seglar dentro dela Iglesia (P. 777, 786-795, 1039)  Y conciencia de su espiritualidad propia (P. 796-799)

 

3) Mayor sentido de integración en la Iglesia, con la rotura de barreras laicales y clericales.

 

4) espiritualidad de encarnación, expresada en un mayor compromiso y en una mayor entrega (P. 213, 797, 799; Cf.LG, 31-32, 39, 41, 42)
 

 

c) Dentro del Movimiento

 

1) Apertura a la integración en la pastoral nacional y diocesana (I. Enc. Lat. Am., II; VI,d; II Enc. Mund., III; III Enc. Lat.Am., II, 1-9; IV Enc. Interam., I,d,VII,2; V Enc. Interam., C,I)

 

2) Mayor toma de conciencia de la misión y responsabilidad del laico en el mundo (II Enc. Lat. Am., II, 1-9; IV Enc. Interam., I,d; VII,2; V Enc. Interam., C,I)

 

3) Más énfasis en la Mentalidad del MCC. Y una más correcta valoración del Método del mismo (III Enc. Latr. Am.,Postulados esenciales; V Enc. Interam., A; IFMCC, 17-32)

4) Colegialidad y corresponsabilidad en el Movimiento, logrado a base de Encuentros Nacionales, Regionales, Continentales y Mundiales, con lo que consiguió “carta de ciudadanía universal”.

 

Todas estas realidades inciden en el MCC de una manera nueva. Y desafían a los dirigentes a:

 

- Un estudio serio y honesto de las mismas;

- Una evaluación de su incidencia positiva y negativa en sus tres tiempos;

- Y una búsqueda de nuevas fórmulas para dar al MCC nuevos niveles de eficacia, ya sea extrayendo de sus raíces potencialidades olvidadas, ya buscando en la Iglesia sabiduría nueva.

 

Como un primer paso para ese estudio, para esa evaluación y para esa búsqueda, el VI Encuentro sugiere:

 

 

III.-  PARA EL PRECURSILLO

 

1) Que la preparación de los candidatos sea hecha preferentemente por una comunidad testimonial. Lo creemos más eficaz (I Enc. Lat. Am., IV, e; II Enc. Mundial,Precursillo; III Enc. Lat. Am., I, 1, b, II, 3, 1-2; IV Enc.Interam., IV, 5)

 

2) Aunque el Precursillo es responsabilidad de todos, el encuentro recomienda, que, donde no se haga, se responsabilice del Precursillo a un grupo de personas (Escuela, Vocalía, Comisión...), en cuanto a selección de ambientes y de candidatos, y en cuanto a normas para la preparación de los mismos (Cf. V Enc. Interam., B, 4)

 

3) Esos responsables del Precursillo pondrán su empeño en:

 

- Mentalizar y responsabilizar a la dirigencia y a la base sobre la importancia del Precursillo para el Cursillo y para el Poscursillo (I. Enc. Am., IV, 6; IFMCC, 107, 117; V Enc. Interam., B) 8,1; V enc. Interam., C, II)

- Crear conciencia de que el Precursillo tiene una metodología que hay que ir mejorando (IFMCC, 108, 110-116; I Enc. Lat. Am., IV; V Enc. Interam., C), II ,B)

- Hacer el Precursillo en función de la finalidad próxima del MCC (Conversión personal) y de la última (fermentar de evangelio los ambientes) (III Enc. Lat. Am., I, 1 a y b; III, 3, 1-2; I Enc. Lat. Am., IV, f,g)

- Enfocar el Precursillo dentro y de acuerdo a la pastoral de la Iglesia Nacional y Local (V Enc. Interam., C) II, A)

- Despertar el espíritu misionero en el MCC, para que los que hacen Cursillos pasen con naturalidad de la pastoral de conservación a la pastoral de evangelización o misión; y, así, se entusiasmen más con el trabajo de Precursillo.

- Aclara a la dirigencia y a la base que la finalidad última del MCC está en proporción directa de su modo de actuar en el Precursillo.

 

 

IV.- PARA EL CURSILLO.

 

Puesto que las circunstancias nuevas influyen también en el Cursillo, el VI Encuentro considera que en él:

 

1) Debemos estar abiertos a revisiones y cambios. Pero las experiencias deben realizarse sólo en el campo de lo importante o de lo accidental. A las experiencias debe preceder un serio estudio que determine el porqué y el para qué de la experiencia. Después del experimento, conviene que haya una seria evaluación de los resultados para que se vea si deben adoptarse dichas experiencias (I Enc. Lat. Am., V; II Enc.Mundial, IV; III Enc. Lat. Am., II, 3, a, b, c; II enc. Lat. Am.,12, 13; V Enc. Interam., A) 9; C, III, B)

 

2) Los elementos esenciales del Cursillo son inmutables, y se encuentran recogidos en el libro que nos identifica, “Ideas Fundamentales del MCC”. Las experiencias, por tanto, deben planificarse y evaluarse dentro de este marco de referencia.

 

3) El Secretariado Diocesano, iluminando sus criterios a la luz del IFMCC, cuidará que no se realicen experiencias en los tres días del Cursillo que afecten la esencia del MCC. Asimismo, el Secretariado Nacional, en función de iluminar, coordinar y unificar, velará porque tales experiencias respeten la esencia, finalidad y núcleo metodológico del Movimiento. Aparte de eso, los Secretariados deben vigilar para que las experiencias que se hagan en el Cursillo se mantengan dentro de la austeridad, simplicidad y normalidad.

 

4) Creemos que todas las experiencias deben ir orientadas a lograr mejor, en los tres días del Cursillo, al menos uno de los siguientes propósitos:

 

- El inicio de la conversión integral de la persona (III Enc.Lat. Am., I, a; IV Enc. Interam., VI, 1, 3; V Enc. Interam.,C, III, A);

- El conocimiento de su realidad interna y externa;

- Su compromiso en la transformación de ambas (V Enc.Interam., B) 8,2),

- Su inserción en una circunstancia comunitaria santificante,que posibilite su progresiva conversión integral y el descubrimiento de su vocación personal (II Enc. Mundial,III Cursillo, V Enc. Interam., B, 8,3);

 

5) El Encuentro recomienda que, en el Cursillo se ponga más énfasis en lo que se elige, lo positivo (la autenticidad humana; un hermano, Cristo y unos hermanos, los hombres) (Opción por la casa del Padre – Lc 15, 17), que en lo que se deja o a lo que se renuncia, lo negativo (los cerdos de la parábola – Lc 15,16)  En este proceso el equipo de dirigentes debe respetar la libertad de opción de los cursillistas (II Enc. Lat. Am., 10; III Enc. Lat. Am., I, 1, c; IV Enc. Interam., III, 9; VI, 3)

 

6) La conversión en el Cursillo supone que, después que el cursillista descubra que fue infiel a sí mismo, a Dios y a los demás, se le propicie una triple reconciliación: consigo mismo, con Dios y con los demás; y un triple retorno o conversión: a su autenticidad; a su Padre, Hermano y Amigo; a sus prójimos, los hombres, y al mundo en que vive.

 

7) Para enfocar el Poscursillo, en el tercer día conviene proyectar a los cursillistas hacia el trabajo con y por los demás en el mundo y en la Iglesia, y hacia la santificación en común (II Enc. Lat. Am., 11-13; II Enc. Mundial, III, Cursillo; III Enc. Lat. Am., II, 3, 3 b; IV Enc. Interam., I, 1, 2, IV, 1-6; V Enc.Interma., B, 8, 2, C, III, A y C)

 

8) El Encuentro reconoce que el MCC no cuenta con una estrategia propia para cambiar las estructuras y los sistemas (II Enc. Mundial, III, Poscursillo)  Cuenta solamente con una metodología y una estrategia aptas para la cristianización progresiva de las personas y para la fermentación cristiana de los ambientes, que sucesivamente deben apuntar hacia la “civilización del amor” (IFMCC, 89-91)

 

9) Los rollistas, asimilando vitalmente la doctrina y el espíritu del Vaticano II, de Medellín, de Puebla y del Magisterio, de que hablan las Conclusiones 12 y 23 del II Encuentro Latinoamericano de Tlaxcala, lo transmitirán testimonialmente (como quien lo ha hecho vida), más que con citas de los documentos, que inflarían los rollos. Se recuerda y enfatiza también lo que el Encuentro de Santo Domingo aconsejó al MCC y las opciones de Puebla (Acuerdos A, 8 y 9)

 

V.- PARA EL POSCURSILLO

 

Puesto que las circunstancias negativas influyen, sobre todo, en el Poscursillo, el VI Encuentro, además de lo que se pueda hacer en el Cursillo para superarlas, llama la atención sobre los siguientes puntos:

 

1) Consideramos que la amistad a que debe tender el grupo (humana, cristiana y apostólica) es la amistad llevada al plano sobrenatural (IFMCC, 126-130), en la que no sólo se ponen en común vivencias de tipo cristiano, sino que se tiende hacia el compromiso de compartir todo lo que se es y se posee con los hermanos, amándolos con el mismo amor con que Dios nos ama. Esta amistad sobrenatural emana de nuestro bautismo, que nos hace hijos del Padre, hermanos de Cristo y hermanos de los demás bautizados (IFMCC, 129)

 

2) El VI Encuentro, para lograr la finalidad del Poscursillo en un mundo radicalmente distinto, opina que debemos insistir en que:

 

- El concilio recuerda a los laicos que deben ser fermento en el mundo (LG, 31, 38; II Enc. Lat. Am., 18; IV Enc.Interam., IV, 1, 3-6); y que

- Puebla pide agentes de cambio; constructores de la sociedad pluralista; constructores de la civilización del amor; ser modelos de convivencia (P. 1237; V Enc.Interam., Poscursillo, 4, Introd.); ser y hacer en la Iglesia comunidad eclesial que se esfuerce por constituir ejemplo de un modo de convivencia, capaz de abrir brecha y camino hacia un tipo más humano de sociedad (P. 273 y 567)

 

3) Con nuestro testimonio de cambio (conversión personal) podremos inspirar en muchos un cambio similar; pero queremos inspirar también un cambio social; y, para ello, es necesario que experimentemos nosotros y ofrezcamos a los demás un modelo alternativo de convivencia humana, en donde inequívocamente se manifieste que, sin una radical comunión con Dios en Jesucristo, toda otra forma de comunión, puramente humana, resulta incapaz de sustentarse y termina fatalmente volviéndose contra el hombre mismo (P. 273; II Enc. Lat. Am., 16; II Enc. Mund.,IV; III Enc. Lat. Am., II, 3, 6-7)

 

4) La finalidad específica del MCC es la fermentación de los ambientes, que empiezan por la persona y se continúa por los ambientes mismo (I Enc. Lat. Am., I; II Enc. Mundial, III,Poscursillo; IV Enc. Interam., VII)

 

Los Cursillos contribuyen a la evangelización de la cultura en la medida en que logran una evangelización integral de los ambientes, porque con ello desatan un proceso que debe alcanzar las estructuras y los sistemas: lo que importa es evangelizar la cultura y las culturas, tomando siempre como punto de partida la persona (En, 20)

 

5) Reafirmamos que el Movimiento de Cursillos debe prepara al laico no sólo para el apostolado religioso, sino principalmente para que sea agente de evangelización en los ambientes temporales (I Enc. Lat. Am., VI, d; II Enc. Mund., IV, Poscursillo; III Enc. Lat. Am., I, 4, 1, 4-6; IV Enc. Interam., II,3, 5; V Enc. Interam., Introducción, 3-6-; B, 8, c; C, IV, 3, d,4-6, II Enc. Lat. Am., 18)

 

6) Puesto que fermentar evangélicamente los ambientes se logra, de ordinario, como consecuencia y en la medida en que se vive lo fundamental cristiano (IFMCC, 65), el Poscursillo propiciará:

 

- Vivir con coherencia la propia fe, individualmente o como comunidades (Juan Pablo II a los cursillistas el 30-4-80: Cf. EN, 21; III Enc. Lat. AM., I, 1,d)

- Dar razón de la propia vida (Medellín), con anuncio explícito... (EN, 22)

- Asumir con competencia actividades y responsabilidades múltiples en todos los sectores de la existencia humana, sea familiar, o profesional, o social, o cultural, o política.

- Crear hombres líderes con una auténtica espiritualidad laical, cuya esencia es el compromiso cristiano con las realidades temporales (P. 797-798; IV Enc. Interam., II, 3-5; V Enc. Interam., Introducción, 3, 6)

 

7) Para penetrar los ambientes necesitamos: “cristianos con vocación de santidad; sólidos en su fe; seguros en la doctrina propuesta por el Magisterio auténtico; firmes y activos en la Iglesia; cimentados en una densa vida espiritual; perseverantes en el testimonio y acción evangélica; coherentes y valientes en su compromiso; constantes promotores de paz y justicia contra toda violencia y opresión; agudos en el discernimiento crítico de las situaciones e ideologías, a la luz d las enseñanzas de la Iglesia; confiados en la esperanza del Señor” (Juan Pablo II; P. 799)

 

8) Algunos dirigentes se dedican con preferencia al Cursillo, porque es más gratificante. El VI Encuentro reafirma que lo que importa es el poscursillo, con el que se logra la finalidad última del MCC, la fermentación cristiana de los ambientes.

 

Por eso les recuerda que deben:

 

- Dar un seguimiento a los cursillistas, a base de testimonio comprometido, de contacto y de oración (II Enc. Mundial, III, Poscursillo; IFMCC, 115);

- Sentirse los responsables natos de la Ultreya y de la Escuela;

- Tener como prioridad formar, comprometer y abrir pistas para el compromiso de los cursillistas, principalmente en el mundo;

- Orientar hacia el trabajo comunitario, cumpliendo las Recomendaciones de Tlaxcala, núms.. 16 al 18;

- Concientizar de que el propósito de las estructuras del Poscursillo (Grupo, Ultreya, Escuela, Secretariado, etc.) es posibilitar un auténtico crecimiento humano y cristiano (IFMCC, 137-138)

- Continuar realizando y evaluando experiencias de rodaje, cuidando que éstas no sustituyan sus funciones indelegables como dirigentes en orden al contacto personal.

 

RESOLUCIONES

 

El VI Encuentro Interamericano tomó, además, unas resoluciones. Extractamos del Acta Final:

 

- Que la Oficina Latinoamericana tenga su sede en Colombia el período 1984-1988. Y que en Colombia se celebre en 1988 el VII Encuentro Interamericano del MCC.

- Que, en vez de los cuatro grupos que creó el V Encuentro, funcionen dos: el Grupo SUR y el Grupo CENTRO NORTE, formados por los Secretariados nacionales respectivos.

- Que la Oficina Latinoamericana vote en nombre de los Secretariados nacionales de Latinoamérica por el ingreso del MCC en las OIC, si es posible que se llenen los requisitos para ingresar.

- Que la Oficina apoye la celebración de un IV Encuentro Mundial del MCC en 1986.

- Que, si en medio de este período regresara el Organismo Mundial a América, la Oficina organice la elección de la sede por carta.