7º ENCUENTRO INTERAMERICANO DE DIRIGENTES

DE CURSILLOS DE CRISTIANDAD
Caracas, Venezuela, 24 al 28 de Julio 1988

 

 

 

DECLARACIÓN FINAL

 

 

INTRODUCCIÓN

 

El VII Encuentro Interamericano fue convocado por el G.L.C.C. con el definido objetivo de evaluar y revitalizar el Poscursillo al que consideramos el tiempo fundamental de nuestra metodología en orden a la finalidad.

 

Para que no tuviéramos un tema demasiado amplio,  el G.L.C.C., decidió centrar la reflexión sobre el Poscursillo y su relación con la evangelización de las culturas.

 

La anterior ubicación doctrinal y pastoral del VII Encuentro responde al hecho del nacimiento de una nueva cultura en América Latina, hecho que la Iglesia continental está encarando decididamente en la tarea de evangelizar esa nueva cultura.  A este movimiento continental y eclesial se suma el esfuerzo del Movimiento de Cursillos de Cristiandad en este final del presente siglo.

 

 

1.-  EL MOVIMIENTO DE CURSILLO DE CRISTIANDAD SE INTERROGA

 

El Movimiento de Cursillos de Cristiandad, conciente de la dinámica de la historia y del peligro de detenerse en logros anteriores, se interroga permanentemente.  En esta ocasión lo hizo a través del estudio dirigido por el G.L.C.C. para conocer “el tipo de compromiso temporal del laico que ha hecho Cursillos de Cristiandad en América Latina”.  Invitamos a todos los Secretariados Nacionales a estudiar los resultados de este sondeo realizado en el 40% de los Secretariados Nacionales del Continente. 
 

Sintetizamos brevemente sus conclusiones:

 

1.- El Movimiento sigue produciendo un verdadero cambio personal, familiar y religioso.  Este último se centra, preferentemente, en la línea de la oración personal y el culto.

 

2.- Reconocemos como una bendición de Dios la adhesión de los cursillistas a la Iglesia y el compromiso con su acción pastoral, aunque este compromiso se realiza, con preferencia, dentro de la Iglesia misma.

 

3.- En cuanto al compromiso temporal nos satisface que este compromiso se de preferencialmente en los ambientes laboral, familiar y de amistad.  Lamentamos, sin embargo, la casi total inexistencia de compromiso en áreas temporales tan fundamentales como lo económico, lo específicamente cultural y lo político.

 

4.- Es satisfactorio saber que quienes son asiduos a la Reunión de Grupo y Ultreya, encuentran en ellas apoyo a su conversión progresiva y a su compromiso.  Pero es altamente preocupante que el número de cursillistas asiduos a la Reunión de Grupo es un reducido porcentaje. Este interrogante requiere estudio profundo y urgentes respuestas.

 

5.- El sondeo nos revela una sentida necesidad de asesores y de apoyo decidido por parte de la jerarquía, para el movimiento y para el compromiso de quienes han hecho Cursillos de Cristiandad.

 

 

2.- RETOS QUE PRESENTA LA NUEVA CULTURA
PARA SU EVANGELIZACIÓN

 

El VII Encuentro Interamericano del Movimiento de Cursillos de Cristiandad es conciente de que asistimos en nuestro continente al nacimiento de una nueva cultura cuyos rasgos más predominantes desafían la tarea evangelizadora de la Iglesia y, en consecuencia, la tarea misma del MCC. Sin pretender ser exhaustivo y dentro del contexto cultural de América Latina, este Encuentro quiere llamar la atención sobre los siguientes rasgos predominantes de la nueva cultura:

 

1.- El acelerado y creciente proceso de secularismo que, apoyado en la autosuficiencia científica, pretende excluir a Dios de toda consideración humana e histórica.  Este secularismo ateo contradice frontalmente nuestra cultura esencialmente católica y nos plantea el interrogante de cómo evangelizar la naciente cultura tecnológica.

 

2.- Asimismo, a un cambio tan acelerado de valores, que no somos capaces de asimilarlos suficientemente; y, todavía más grave, asistimos a una verdadera pérdida de valores ético – morales.  En este proceso de cambio y pérdida de valores tienen incidencia decisiva los medios de comunicación social.

 

Esta nueva realidad acompaña al nacimiento de una planetarización de la cultura, cuyos rasgos fundamentales son la importación de modelos externos culturales y la tendencia a la creación de una cultura universal.  Como consecuencia, se produce la destrucción de nuestros propios valores culturales autóctonos y la desintegración de nuestros pueblos como unidades culturales.  Destruida la identidad y las nacionalidades, cualquiera puede dominar sobre nosotros.

 

3.- Pareja con la planetarización  de la cultura está el fenómeno de la masificación cuya expresión última se concretiza en la carencia de una jerarquía de valores y en la equiparación de todos los valores y todas las culturas como si fueren igualmente válidas.  Este relativismo en los valores culturales genera la masificación y, como consecuencia, se produce la despersonalización, la incapacidad personal para adquirir responsabilidades éticas, el escudarnos en los comportamientos colectivos y el reducirnos a un fácil individualismo.  Esto constituye el revés de nuestra cultura esencialmente social.

 

4.- La familia es la primera institución y realidad humana afectada por estos cambios.  En efecto, se produce en la familia latinoamericana un proceso de desintegración; se da una brecha ética y cultural creciente entre los padres, herederos de una cultura tradicional, y los hijos, nacidos en la nueva cultura.  Como consecuencia, la familia pasa de ser la primera célula, creadora de hombres y culturas, a ser la primera víctima de esta descomposición cultura.

 

5.- América Latina es un continente mayoritariamente joven, por lo mismo lleno de idealismo y de fuerza capaz de transformar toda la realidad.  Sin embargo, nuestros jóvenes nacen en una cultura de secularismo, enfrentada con su cultura familiar.  Como resultado de este hecho, se frustra el dinamismo de la juventud, los jóvenes se encuentran en un sin sentido de la vida, carentes de trabajo, empujados al ocio obligatorio, destinatarios de campañas internacionales.

 

6.- Un hecho continental masivo, efecto y causa de la situación descrita, es la profunda injusticia que caracteriza a nuestros pueblos, fenómeno tan opuesto al Reino de Dios que nuestros Obispos lo llaman pecado estructural y violencia institucional.  Sus principales características se pueden concretar en tres rasgos sobresalientes:

 

-    La miseria creciente de las grandes masas  y la riqueza creciente de las minoría.

-    La concentración del poder político, en un escaso porcentaje de la población, con su secuela de opresión.

-    El apelo a la violencia política como medio para el mantenimiento del poder o de los privilegios e igualmente como medio para la conquista del poder y del cambio social.

     

Esta situación de injusticia crea un grave interrogante a los cristianos precisamente porque ella se da en un continente que se confiesa mayoritariamente católico.  Indudablemente que esta situación socio – económica y política encarna valores profundamente antihumanos y antievangélicos.

 

7.- Finalmente, este Encuentro nos llama la atención sobre el fenómeno de las sectas religiosas.  No nos mueve un ánimo sectario ni anti – ecuménico.  Sólo constatamos que haría falta, para contrarrestar este fenómeno, una decidida voluntad de la Iglesia de evangelizar más a las clases populares, así como, un más auténtico testimonio.

 

Destacamos, finalmente, que estas sectas son financiadas por organismos e ideologías internacionales y tienen como finalidad minar la unidad de la Iglesia en América Latina y con ella la identidad cultural y la unidad misma del Continente Latinoamericano.

 

 

3.-  EL POSCURSILLO Y LA EVANGELIZACION DE LAS CULTURAS

 

1.- Reconocemos con profundo pesar que nuestro continente, un continente eminentemente católico, y en donde Cursillos se implantó hace tanto tiempo, la realidad revela que no se ha cumplido a cabalidad la finalidad última del Movimiento que es la fermentación cristiana de los ambientes.

 

2.- Esto ocurre porque:

 

a) No logramos satisfactoriamente la conversión integral y permanente, ni en los cursillistas, ni en los dirigentes mismos;

 

b) Las estructuras del poscursillo – grupo, ultreya, escuela – no son cauce normal de vivencia de la fe para grandes mayorías de cursillistas y a aquellos que las practican les sirva para la conversión persnal y el compromiso temporal, Las estructuras del poscursillo , grupo, escuela, ultreya, no son cauce normal de vivencia de la fe para grandes mayorías de cursillistas y a aquellos que las practican les sirven para conversión personal y el compromiso temporal, pero no prioritariamente para la evangelización de las culturas mediante la fermentación de los ambientes.

 

c) Esta insuficiencia en el compromiso temporal se debe, en gran parte, a una deficiencia del MCC. en la profundización de la teología del laicado, las realidades temporales y la doctrina social de la Iglesia.

 

 

4.- CAMINOS NUEVOS

 

Para responder a estos retos y, convencidos de que el Movimiento de Cursillos de Cristiandad es un instrumento válido para la evangelización de las culturas, afirmamos que, en la búsqueda de caminos nuevos para el poscursillo, éste debe orientarse a  lanzar y asumir el compromiso temporal.

 

Para ello debe trabajar concretamente en este cuatrienio en:

 

1.- Favorecer la conversión:       

 

Esta conversión debe ser progresiva e integral, personal y comunitaria ya que sólo cristianos radicalmente centrados en Jesucristo y comprometidos con sus hermanos, pueden ser auténtico fermento de la sociedad.  Los graves males sociales que proceden en última instancia del corazón del hombre, reclaman una nueva evangelización que se constituye, por tanto, en el más auténtico servicio al hombre.

 

2.- Mentalizar:

- Es urgente estudiar las realidades temporales y profundizar en el tema de la evangelización de la cultura y de la misión específica e imprescindible de los laicos como constructores de la sociedad.

- En la Escuelas y Secretariados se debe dar una formación integral a los dirigentes para posibilitar en ellos mismos y en los cursillistas, a través de la actualización de los rollos, los grupos y las ultreyas, el compromiso en la transformación de los ambientes y la evangelización de la cultura.

 

3.- Impulsar la inserción real en una comunidad de fe:

+ Trabajar para que en este cuatrienio:

+ Se posibilite la inserción de todos los cursillistas en grupos o núcleos de cristianos.

+ Se haga todo el esfuerzo para que los grupos tengan condiciones efectivas de inserción en los ambientes y de evangelización de la cultura.

+ Se concreticen en verdaderas comunidades cristianas que transciendan la simple reunión o el agruparse, para la consecución de fines concretos.

 

4.- Ubicar al Movimiento dentro de la pastoral diocesana:

Siendo la tarea de la evangelización de la cultura, un reto a toda la Iglesia, es importante la inserción del Movimiento de Cursillos de Cristiandad en la pastoral orgánica (o de conjunto) en unión con otros movimientos.  Con ello se expresa la unidad de la Iglesia como ámbito de comunión y participación y conseguimos ser más eficaces agentes de evangelización de la cultura.

 

5.-  Evaluar:

A fin de no perder de vista el objetivo del cuatrienio , evaluar periódicamente este esfuerzo de evangelización de la cultura y particularmente la marcha de la inserción de los grupos en los ambientes.  Ojala ésta evaluación se haga en Encuentros Regionales, dentro de dos años.

 

 

5.-  LA CELEBRACIÓN DEL V CENTENARIO DEL INICIO DE LA EVANGELIZACIÓN DE AMÉRICA LATINA

 

En este momento que la América Latina se prepara para la celebración del V Centenario del inicio de su evangelización, el Movimiento de Cursillos de Cristiandad se propone un esfuerzo continental de  re-evangelización, comprometiéndose concretamente a :

 

1.- Acoger los programas concretos de evangelización de nivel continental , nacional y diocesano.

 

2.- Preferenciar, en la re-evangelización, los ambientes más postergados y buscar caminos nuevos para lograrlo.

 

3.- Al G.L.C.C. le competerá recoger sugerencias y experiencias de los diversos países, estudiarlas e intercomunicarlas.  Deseamos que la programación del próximo Encuentro Interamericano esté estrechamente relacionado con el tema del V Centenario de la Evangelización de América.