2º ENCUENTRO LATINOAMERICANO DE DIRIGENTES

DE CURSILLOS DE CRISTIANDAD

Tlaxcala, Mexico 14 al 17 de Mayo 1970

 

ACUERDOS

 

INTRODUCCIÓN

El segundo Encuentro Latinoamericano de Delegados Nacionales de Cursillos de Cristiandad, en cumplimiento de la recomendación del primer Encuentro realizado en Bogotá en Agosto de 1968, continuó la reflexión iniciada entonces a la luz de las experiencias habidas y del espíritu de las decisiones pastorales tomadas por el Episcopado Latinoamericano.

Los documentos de Medellín, inspirados en el Concilio Vaticano II, son el testimonio de una Iglesia que toma conciencia del mundo en que vive y en el que quiere encarnarse como fuerza transformante y liberadora.

En este espíritu el Encuentro acepta plena y conscientemente, su compromiso en la acción de la Iglesia en el mundo, como agente de la pastoral según su propia esencia y finalidad; preocupado con los obispos de Latinoamérica en su esfuerzo por transformar las comunidades en familia de Dios, se empeña en la promoción de un laicado adulto, plenamente comprometido en la ordenación del mundo con el espíritu del Evangelio.

Frutos de esta reflexión son los siguientes:
 

ACUERDOS:

1.- Creemos que nuestro movimiento logrará su objetivo con mayor eficacia, dentro de su propia esencia, finalidad y método, e insertado en la pastoral de la Iglesia, en la medida en que seleccione, a nivel de Precursillo, a los agentes más responsables del cambio social en todos los niveles.

2.- Dichos agentes, al comprender en el Cursillo que un compromiso con Cristo supone un compromiso con el mundo y con el desarrollo integral de todo el hombre y de todos los hombres, cooperarán en la ordenación de las estructuras según el espíritu Evangélico.

3.- Es ahora más que nunca necesario conocer los elementos claves de cada ambiente, las vértebras. Hay que conocer la posibilidad de nuclear cristianamente con los elementos disponibles, si la vértebra elegida tiene quien le ayude y a quien ayudar. O bien saber si hay problemas de fondo que aconsejen una abstención de la acción momentánea por imposibilidad de esperar un resultado adecuado. Muchos otros aspectos importantes deben ser objeto de estudio profundo en el Precursillo con vista al Postcursillo.

4.- Ya desde el Precursillo debe procurarse la posibilidad de que los candidatos sean apoyados en su peregrinar del Cuarto Día. Por tanto, debe programarse la asistencia al mismo Cursillo, o lo más pronto posible, de otros candidatos del mismo ambiente.

5.- No debe pasarse por alto la importancia de seleccionar también elementos que, aunque no estén comprometidos en el cambio, tengan un potencial que los haga capaces de encontrar su vocación personal de compromiso.

6.- Es finalidad de los Cursillos la cristianización de los ambientes, y como la tendencia del hombre moderno es asociarse en grupos elegidos libremente y no en grupos territoriales, debe darse preferencia a las comunidades ambientales, que en muchos casos pueden coincidir con comunidades parroquiales o territoriales.

7.- Es necesario que en el Cursillo se haga evidente el testimonio individual y colectivo del Equipo comprometido con hechos, actitudes y palabras que susciten sus propios carismas para hacerlos comunitarios.

8.- Para asistir a un Cursillo se requieren la preparación, constantemente renovada, de los dirigentes (sacerdotes y laicos) y su testimonio dentro y fuera del Movimiento, así como mantener viva y actual la dinámica del Cursillo.

9.- Recordamos, en esta ocasión, que en el Encuentro de Bogotá, también se hizo la misma recomendación. Se insiste en ella por considerar que esa tiene que ser la línea de vida que hasta ahora no ha sido cumplida plenamente.

10.- Deben evitarse las desviaciones del método que se traduzcan en una presión moral sobre los cursillistas, porque podría llevarlos a una postura sacramentalista, carente de compromiso o viceversa.

11.- Debería incluirse en los rollos el mayor número posible de testimonios de acción comunitaria, en ambientes típicamente temporales y mundanos y no tan sólo en los eclesiales. Hay que indicar también, con la mayor claridad, que la acción comunitaria y apostólica no se realiza necesariamente en compañía exclusiva de católicos y mucho menos de cursillistas.

12.- El cursillista debe ser concientizado en la proyección social a través de la actualización de los esquemas, en sus aspectos bíblico, doctrinal y social, y a través de su adecuación a las realidades locales en la línea del Vaticano II y de Medellín, efectuada por una comisión de sacerdotes y laicos.

13.- Esta actualización y adecuación contribuirá más eficazmente a resolver la problemática latinoamericana con la mentalización y concientización de los dirigentes, en un Evangelio encarnado en la realidad de l hombre de hoy.

14.- El esfuerzo de la pastoral en Latino América, según la decisión del Episcopado en Medellín, debe estar orientada a la transformación de las comunidades de base en familia de Dios. Por tanto el Movimiento de Cursillos, dentro de su propia finalidad, debe participar en este esfuerzo común.

15.- En la Reunión de Grupo debe encontrar el cursillista la vivencia de la comunión cristiana a que ha sido llamado.

16.- La Reunión de Grupo, en consecuencia, debe ser no sólo un núcleo de comunidad, sino más aún, una verdadera comunidad cristiana.

17.- Así mismo, como comunidad, está abierta a la realidad de la iglesia y del mundo y ha de ser, a su vez, núcleo comunitario de verdadera influencia en el mundo y en las comunidades eclesiales de base.

18.- Su fin, por consiguiente, es ser fermento comunitario del evangelio en las comunidades humanas y en las estructuras temporales.

19.- Debe revisar el dinamismo y la estructura de la  Reunión de Grupo y hacer las adaptaciones necesarias para lograr que alcance plenamente su finalidad, teniendo en cuenta su nacimiento, crecimiento y desarrollo así como las condiciones y circunstancias de las personas que la componen.

20.- En esta línea de pensamiento, creemos que la dinámica comunitaria de la Reunión de Grupo permite la posible participación de cristianos que no hayan hecho un cursillo, pero, que comparten la vivencia del cristianismo y su compromiso, sobre la base de la amistad.

21.- Lo que se ha dicho de la finalidad dinámica de la Reunión de Grupo, salvadas las diferencias, deberá aplicarse también a la Ultreya.

22.- Para lograr esta apertura se necesita una mentalización y concientización previas en cada lugar, comenzando esta labor en la Escuela de Dirigentes.

23.- Se recomienda y URGE a los Secretariados Nacionales y Diocesanos que en la Escuela y en los demás medios de que dispongan se mentalice a los dirigentes, estudiando los documentos papales, los del Vaticano II, los de Medellín, Episcopales de cada país, y las conclusiones de Bogotá y de Tlaxcala.

24.- El Movimiento de Cursillos debe, donde no se haga, dar mayor atención a la promoción de la mujer, reconociendo su papel en la Iglesia y en el mundo y su lugar en las estructuras del mismo Movimiento.

25.- Conviene que las Escuelas inviten técnicos especializados en los problemas específicos de la Pastoral.

26.- Dado que la gran mayoría de nuestro hermanos de América Latina viven en una situación injusta de miseria, se recomienda a los miembros del Movimiento y especialmente a los dirigentes, orientar su acción apostólica hacia la promoción integral de ellos, respaldándola con la vivencia de una auténtica pobreza evangélica, en línea con los Documentos de Medellín que dice: son responsables de la injusticia todos los que no actúan en función de la justicia en la plena medida de sus posibilidades y permanecen pasivos por temor a los sacrificios.

27.- Que se celebren Encuentros Latinoamericanos de Delegados Nacionales de Cursillos de Cristiandad cada dos años. La sede del III Encuentro, se propone sea Brasil en 1972 y, en caso de que acepte, se encomiende su organización al Secretariado Nacional de ese País, que contará para ello con la ayuda de todos los Secretariados Nacionales de los países Latinoamericanos.

28.- Se aprueba la creación de una Oficina Latinoamericana de Cursillos de Cristiandad que funcionará como órgano de servicio de información y de comunicación y que tendrá su sede en el país donde se celebre el siguiente Encuentro de Delegados Nacionales. Terminado un Encuentro, la Oficina cambiará su sede al país donde se celebrará el próximo Encuentro.

 

Tlaxcala, México, 17 de mayo de 1970