3º ENCUENTRO LATINOAMERICANO DE DIRIGENTES

DE CURSILLOS DE CRISTIANDAD

 Itaici, Brasil 21 al 25 de Mayo 1972

 

CONCLUSIONES, ACUERDOS Y RESOLUCIONES

 

CONCLUSIONES

 

I.-   POSTULADOS ESENCIALES RELATIVOS AL MOVIMIENTO EN   GENERAL.-

1.- Los Cursillos de Cristiandad son un Movimiento de Iglesia.

2.- Los Cursillos de Cristiandad son un Movimiento vivencial.

3.- Los Cursillos de Cristiandad son aptos para hombres y mujeres de todos los países.

4.- Los Cursillos de Cristiandad llevan al Cursillista a un encuentro con Dios vivo y personal.

5.- Los Cursillos de Cristiandad son una escuela de espiritualidad cristiana.

6.- El Movimiento de Cursillos de Cristiandad es un agente con función específica en la  Pastoral.

7.- Los Cursillos de Cristiandad son un Movimiento en orden a fermentar de Evangelio los ambientes.

8.- El Movimiento de Cursillos de Cristiandad es un Movimiento liberador.

9.- El Movimiento de Cursillos de Cristiandad es un Movimiento para crear comunidad.

10.- El Movimiento de Cursillos de Cristiandad está comprometido, y es para comprometer.

 

 

     II.- POSTULADOS ESENCIALES
       EN LOS TRES TIEMPOS DEL MOVIMIENTO

 a) Sobre el Precursillo

1.- Que los candidatos para Cursillos de Cristiandad sean, al menos en potencia, líderes, locomotoras, capaces de ser fermento de Evangelio en sus ambientes.

2.- Que los candidatos para Cursillos de Cristiandad tengan madurez suficiente para captar el mensaje evangélico, y comprometerse.

3.- Que los candidatos para Cursillos de Cristiandad tengan aptitud y actitud para vivir en y para la comunidad.

b) Cursillo

4.- El Cursillo de Cristiandad debe ser la proclamación kerygmática del mensaje de Cristo, con miras a la vivencia del Misterio Pascual.

5.- El Cursillo de Cristiandad debe ayudar a los asistentes a descubrir su vocación personal, para realizarla en y para la comunidad (humana y eclesial).

6.- Los Dirigentes del Cursillo de Cristiandad sacerdotes y laicos deben ser signos auténticos de la  Iglesia-Comunidad.

c) Poscursillo 

7.- El Poscursillo es para mantener vivo en el Cursillista el espíritu de conversión cristiana progresiva.

8.- El Poscursillo debe estar orientado a que los Cursillistas hagan de su vida una convivencia con los hermanos, en la comunidad eclesial propia y en el mundo donde deben realizar su misión específica como laicos.

9.- El Poscursillo tiene que acrecentar en los Cursillistas la conciencia de que deben ser fermento de Evangelio en los ambientes.

10.- Los Cursillos de Cristiandad, aunque no son una Asociación sino un Movimiento, necesitan un mínimun  de organización que los encauce, y sirva a los Cursillistas para insertarse en la comunidad eclesial y para realizar un cristianismo vivo y operante.

  

ACUERDOS

Líneas Generales por las que debe caminar el Movimiento de Cursillos en América Latina

 

I.-  LÍNEAS TEOLÓGICAS

1) DESDE EL ÁNGULO DEL KERYGMA.-

En el II Encuentro Mundial de Tlaxcala se afirmó que los “Cursillos son un elemento y un instrumento de la pastoral profética, y, dentro de la pastoral profética, de la pastoral kerigmática”.  El III Encuentro Latinoamericano, reconociendo que el Movimiento, desde sus principios, está en línea de la pastoral kerygmática, desea que potencien los siguientes elementos kerigmáticos del mismo:

a) En general: El Movimiento  debe:

- pretender en sus tres tiempos la conversión integral y progresiva del hombre, tanto de cara a Dios, como de cara a los demás;

- fundamentar siempre la búsqueda de la conversión en la vivencia y en el testimonio (personal y comunitario), haciendo presente aquello que se proclama.

b) En el Precursillo: el que hace la labor del Precursillo (persona o grupo) debe:

- vivir el mensaje;

- contagiar el deseo de Dios y aumentarlo;

- propiciar una actitud de conversión.

c) En el Cursillo: el equipo de Dirigentes debe:

- ser testimonio vivo de lo que pretende transmitir;

- cuidar de que la proclamación del mensaje (“lo fundamental cristiano”) se haga con toda la fuerza que contiene, respetando la libertad de los que hacen el Cursillo;

- realizar la liturgia (especialmente la Eucaristía) como verdadero anuncio de la palabra de Dios, que se hace realidad.

d) En el Poscursillo: los elementos del Poscursillo deben llevar a:

- renovar  la vivencia y la convivencia de lo fundamental cristiano;

- comunicar  jubilosamente el SER cristiano;

- perseverar, perfeccionándose de continuo, mediante la renovación de sus encuentros consigo mismo, con Dios y con los demás.

 

2) DESDE EL ÁNGULO DE LA GRACIA.-

Creemos que una de las razones que puede explicar por qué el Movimiento de Cursillos de Cristiandad, no obstante los innegables frutos positivos que todos le reconocen, no ha conseguido encarnarse plenamente en la problemática tecnológica, pastoral y social de América Latina, es que no siempre hemos logrado presentar, con la precisión y vigor necesarios, el mundo de la Gracia, como la apertura de Dios al hombre y la respuesta del hombre a Dios.

Esta es la razón por la que el III Encuentro propone las siguientes líneas sobre esta opción teológica:

1.- LA GRACIA debe presentarse a la luz de la revelación, con un sentido bíblico y patrístico, más que en una forma racional y formalista.

2.- En este sentido, el mundo de la Gracia, que ha tenido siempre una dimensión eclesiológica y comunitaria abarca al hombre integral.  El olvido de esta verdad es la fuente de la acusación, no siempre injustificada de la dicotomía entre la fe y la vida, que tanto escándalo ha producido en América Latina.

3.- Llamamos la atención sobre estos puntos, porque su olvido puede originar, y no pocas veces ha originado una vivencia individualista de la Gracia en el Poscursillo, y el abandono del compromiso de luchar contra toda situación de pecado, que se opone a la realización del Plan de Dios en el hombre y en todo hombre, lo cual implica comprometerse en una liberación personal  y comunitaria.

4.- El plan salvífico, universal y gratuito, de Dios es el plan de la Gracia, que se manifiesta en Cristo.  Esto implica:

a) que la historia (y también mi historia) no tiene sentido sin Dios;

b)  que el Reino de Dios está cerca y en el interior mismo del hombre;     

c) que Dios habla también a través de los acontecimientos (sociales, familiares, etc).

El cristianismo, al reconocer que el destino de la humanidad coincide con la aceptación, por parte de ésta, de la salvación que Dios te ofrece en Cristo, debe afirmar que Cristo es el Señor de la historia, y que la historia es lugar de encuentro del hombre con Dios, que solicita una respuesta personal.

5.- El plan de salvación, a nivel personal, es el plan que Dios tiene para el individuo – porque Él lo amó primero – para que realice su historia personal, por y con Cristo, como parte integrante de la historia de la humanidad.  Esto implica:

a) que la historia de la vida de cada individuo no tiene sentido sin Dios;

b) que cada individuo tiene comunión – participación real de la Vida de  Dios por la Gracia;

c) que toda su vida es un camino de encuentro con el Señor.

6.- El plan de salvación, ofrecido por y en Cristo, interpela al individuo en forma personal, y le exige una libre respuesta:

a) lo compromete con Cristo para realizar el plan de Dios en él;

b) esto exige que se compromete a aceptar como suya la misión de Cristo hoy, o sea, la salvación y liberación;

c) y que se comprometa en una actitud vital nueva y permanente de fe, esperanza y caridad.

7.- El PECADO puede presentarse como “todas aquellas acciones humanas (individuales o colectivas) que, positiva o negativamente, se oponen a la realización  del Plan de Dios”.

Esto implica que pecado no son solamente las transgresiones morales del individuo, sino también las “situaciones” de pecado que se oponen a la realización del Plan de Dios:

- situaciones de violencia;

- situaciones de injusticia;

- situaciones de inconsciencia.......

Estas situaciones de pecado tienen su origen en actitudes personales frente al Plan de Dios:

- de indiferencia y marginalidad (omisión);

- de consciente rechazo y frustración (Cfr. CELAM – Medellín – II, 2,3,4).

8.- LAS DESVIACIONES ante el Plan de Dios provienen del Verticalismo o del Horizontalismo.

 

3) DESDE EL ÁNGULO DE LA IGLESIA: 

Se necesita una sincera actitud de pobreza evangélica, de mucha fe y de gran caridad, para descubrir el verdadero misterio y misión de la Iglesia, y para poder ver la autenticidad de configuración con Cristo, con el fin de ser “signo” y “servicio” a la humanidad.  La Iglesia se expresa bíblicamente más en imágenes que en términos racionales; más como vivencia que como razonamiento.

1.- CRISTO ES EL SACRAMENTO DEL PADRE, en el que se revelan y se encuentran Dios y el hombre.  La Iglesia es el Sacramento de Cristo, a cuya luz hay que interpretar su realidad misteriosa, su misión, su verdadera autenticidad y su expresión en el mundo.  La Iglesia, Cuerpo Místico de Cristo, debe ofrecernos un Cristo no lejano, ni meramente histórico, sino un Cristo Resucitado y actual, vinculado vitalmente con cada uno de los miembros.

2.- ANTE TODO, LA IGLESIA ES SACRAMENTO DE UNIDAD por la que Cristo une en comunión de verdad, de amor y de vida a los hombres con Dios y a los hombres entre sí formando, de esta manera, la gran familia humano-divina.

La caridad es el alma que vivifica la comunidad cristiana; y, a la vez, la hace signo, a través del cual la misma comunidad testimonia a Cristo, que llama, “aquí” y “ahora”, a todos los hombres a la fe.

No se puede hablar de servicio de caridad hacia fuera, cuando este servicio rompe la caridad interna de la comunidad.  Es la caridad la que regula y coordina todos los carismas, y  que les da su sentido.

La jerarquía, como signo visible de Cristo Cabeza, es signo de unidad y de servicio a los miembros del Cuerpo Místico de Cristo.

3.- LA IGLESIA ES SACRAMENTO UNIVERSAL DE SALVACIÓN.  Cristo salvó radicalmente a toda la humanidad.  Esta salvación se actualiza por el anuncio de la palabra, por la administración de los Sacramentos y por el compromiso de la comunidad; para ello, aunque perfecta y peregrina, la Iglesia participa de los poderes sacerdotales, proféticos y diaconales de Cristo.

La Iglesia, como Pueblo de Dios, es la realización histórica de Cristo Liberador y Salvador; y busca la realización integral del hombre.  Por eso, para el proceso de su conversión progresiva, le anuncia el mensaje salvífico, y propicia las circunstancias que posibilitan la realización de su “vocación divina”.

Puesto que la Iglesia es signo salvífico para el hombre concreto, en América Latina la Iglesia ha de manifestar con sencillez a Cristo Salvador, para llevar al hombre a una auténtica realización humana y cristiana.  Esto lo conseguirá manifestando su sensibilidad humana e histórica, a través de su pobreza evangélica y de su espíritu de servicio individual y comunitario.

La Iglesia busca y encuentra de continuo el modo de hacer presente a Cristo en la situación histórica concreta de cada tiempo y lugar, mediante la Palabra viva de Dios y el atento estudio de los signos de los tiempos.  La Iglesia se presentará, así, como una realidad siempre nueva y dinámica.

4.- EL MOVIMIENTO DE CURSILLOS BUSCA que los  cristianos lleguen a ser plenamente Iglesia: por su conversión progresiva, por su crecimiento en la fe y por el dinamismo de su testimonio.

La vivencia de la Iglesia, como Cuerpo Místico de Cristo y como Pueblo de Dios – “idea fuerza” de los Cursillos – devuelve al cristiano la verdadera dimensión de un Cristo personal, de una relaciones personales con Él, y de unas relaciones interpersonales fraternas, en la comunidad y para la comunidad.

Los Cursillos han de ser la vivencia profunda, personal y comunitaria de la Iglesia Sacramento de Salvación.  Siendo el Movimiento de Cursillos un Movimiento de Iglesia, es imprescindible evitar las tensiones inútiles y esterilizantes entre sus distintas funciones y carismas (V. Clericarismo – Seglarismo), asumiendo cada uno conciencia de su verdadera misión, que es el servicio, según su función en la comunidad.

5.- EL MOVIMIENTO DE CURSILLOS DEBE MENTALIZAR y concienciar a los cristianos en que el hecho de ser Iglesia hoy en América Latina se manifiesta mediante un compromiso serio en el proceso evolutivo y de cambio, que caracteriza la historia latinoamericana, y que se orienta hacia la liberación total del hombre.  Este compromiso de los cristianos, más conciente, más encarnado, más liberador, y más personalizante, exige y hace posible:

- una Iglesia más consciente de su papel de fermento en el desarrollo histórico del mundo latinoamericano;

- una Iglesia más encarnada en la situación real de pobreza y subdesarrollo, caracterizada por diversas formas de marginalidad, desigualdades excesivas entre las clases sociales, frustraciones crecientes, formas de opresión de grupos y sectores dominantes, poder ejercido injustamente, creciente toma de conciencia de los sectores oprimidos (CELAM, Medellín, II, 2, ss), que reclaman de la Iglesia una actitud más concreta y más realista;

- una Iglesia más liberadora, que supere el concepto seudo – espiritualista de Redención, y tienda a liberar al pueblo de toda forma de esclavitud y alineación (miseria, ignorancia, ansia de poder, afán desmedido de riquezas, hedonismo.) (Cf. GS., 19);

- una Iglesia personalizante, que respete y promueva la persona.  Es un signo de los tiempos actuales la mayor conciencia de los valores de la persona, hundidos por el liberalismo individualista y por el comunismo masificante. Toca a la Iglesia reivindicar esos valores.

 

4)  DESDE EL ÁNGULO DEL LAICADO CATÓLICO:

 El Encuentro, consciente de la importancia y responsabilidad de los laicos en la Iglesia de hoy, concluye que el Movimiento debe profundizar en las siguientes líneas sobre ellos:

1.- Los Cursillos de Cristiandad, como Movimiento de la Iglesia, han de proyectar, a través de su mensaje, la IMAGEN CONCILIAR DEL LAICO COMPROMETIDO integralmente, como Iglesia, en las realidades del mundo en que vive.

“Lo típicamente laical está constituido por el compromiso en el mundo, entendiendo éste como marco de solidaridades humanas, como trama de acontecimientos y hechos significativos, en una palabra, como historia” (CELAM, Medellín, X, 9).

En cuanto “laico”, el bautizado tiene, por consiguiente unos DERECHOS y unas RESPONSABILIDADES, que no radican en su bautismo, sino en su estado secular de vida.

2.- LOS LAICOS SON RESPONSABLES DE LA MISIÓN DE LA IGLESIA, y partícipes, a su manera, de la función sacerdotal, profética y real de Cristo.

La responsabilidad eclesial de laicos estriba en un derecho y en un deber, nacidos de la entraña misma del ser laical.  Por eso, no necesitan ningún mandato especial de la jerarquía para su tarea en la Iglesia, ya que están capacitados para ella a partir de su misma promoción bautismal.

3.- Para el laico el EQUILIBRIO ENTRE LIBERTAD Y OBEDIENCIA es esencial.  Si existiese alguna tensión entre ambas, deberá resolverse en un diálogo animador y animado por la caridad.

Si esta tensión se resolviera por la anulación de uno de los contrarios, se disgregaría el sentido evangélico del destino humano.

4.- A los laicos pertenece como MISIÓN PROPIA Y PECULIAR el animar de espíritu evangélico todas las realidades temporales.  Esa misión la realizan:

- cumpliendo sus deberes de estado.

- con el apostolado individual.

- en el apostolado asociado y

- en la colaboración con todos los hombres de buena voluntad.  Con ello y al mismo tiempo logran la construcción del Reino.

5.- Las ACTITUDES FUNDAMENTALES que deben informar la misión de los laicos y las modalidades de su expresión, son:

a) Estar abiertos al mundo e inmersos en las realidades temporales.  El Dios de la Creación y el Dios de la Revelación no tienen palabras divergentes y contradictorias, sino convergentes a un mismo fin: el bien del hombre y el bien de la humanidad.

No hay dos historias, una secular y otra sagrada; sólo hay una historia, y esta historia lleva a la salvación o al desastre.

b) Ser digno de liberación salvadora, haciendo patente el mensaje liberador del Evangelio por la transparencia de su vida.

Este compromiso abarca tres aspectos:

- la afirmación de la dignidad de la persona humana;

- la aceptación de un mundo creado por Dios y en continua evolución   hacia la plenitud,

- la apertura y colaboración a una liberación total de todo el hombre y de todos los hombres.

c) Renunciar al espíritu de suficiencia del hombre, que cree tener ya todas las respuestas para todos los problemas, tomando conciencia de que a Dios aún le queda mucho por decir.

d) Tener espíritu de pobreza, suficiente para comprender que toda la PALABRA no la tienen ellos, sino que todos los hombres de buena voluntad también están abiertos  a la Palabra con que Dios les habla en sus corazones y en sus conciencias.

e) Tender una mano fraterna a todos los que intentan realizar un mundo más humano, y por eso mismo, más divino.

f) Estar, como nos decía Juan XXIII, “más dispuestos a escuchar lo que  nos une, que lo que no separa”

6.- Partiendo de la realidad de la vida en el siglo, que les es propia, es urgente que sean los mismos laicos los que VAYAN DESCUBRIENDO LAS IDEAS FUERZAS de la teología y de la espiritualidad laical, conforme a la Sagrada Escritura y a la mente de la Iglesia.

7.- El Papa Pablo VI en la I Ultreya Mundial afirmó: Sabemos que en vuestra palestra de espiritualidad y apostolado, en el Movimiento de Cursillos, el “Sensus Ecclesiae” es norte que orienta, palanca que mueve, luz y manantial que inspira y vitaliza”.  Debe enfatizarse ese “SENTIDO DE IGLESIA” como mística del Movimiento.  Y, para que la vivencia de ese sentido de Iglesia sea cada vez más conciente y más profunda, es necesario que se estimule o propicie la formación integral de los Cursillistas en su doble vertiente Iglesia-Mundo.

8.- Creemos que la repercusión de esta visión laical en la temática y metodología del Movimiento no sólo abarca a cada una de sus partes, sino a toda la mentalidad de sus dirigentes, a cuyo efecto recomendamos que EL PRESENTE TEMA SEA MOTIVO DE ESTUDIO PROFUNDO en los Secretariados y Escuelas de Dirigentes, tomando como base la síntesis expuesta en este III Encuentro y los trabajos originales de México y Argentina.

                    

II.-  LÍNEAS PASTORALES

1.- INTEGRACIÓN EN LA PASTORAL DIOCESANA Y NACIONAL

1.- La Iglesia como Pueblo de Dios, en el cumplimiento de su misión salvífica, actúa mediante una pastoral orgánica.  Los Cursillos de Cristiandad, obra de la Iglesia y para la Iglesia, forman parte de ese todo orgánico; dependen del Pastor Diocesano, y no pueden ni deben ser considerados como exentos de compromiso en la acción pastoral de la Iglesia.

2.- El Movimiento, como agente de la Pastoral en general, y especialmente de la pastoral ambiental y de “elites” (como lo entiende el CELAM en Medellín), concretamente realiza en los tres días la pastoral de evangelización (kerygma) en los individuos.  Esto se inicia en el Precursillo y se continúa en el Poscursillo, supliendo o complementando las estructuras pastorales.

3.- Para que el Movimiento sea agente eficaz de evangelización, debe participar, juntamente con los demás movimientos apostólicos, en la planificación y ejecución de la acción pastoral de conjunto, tanto a nivel nacional como diocesano.

4.- El Movimiento de Cursillos, al suscitar miembros vivos y responsables de la Iglesia, a través de ellos posibilita una proyección apostólica en todos los ámbitos de la Pastoral.

5.- Es de la esencia de Cursillos que sea Movimiento y no Asociación.  Debe evitarse que estén al servicio de alguna asociación, congregación o entidad religiosa. Son una obra “para hacer Iglesia (Pablo VI); pertenecen a la Iglesia, y dependen del Pastor Diocesano, en cooperación, diálogo y unidad con toda la Iglesia.

6.- El Movimiento de Cursillos, sin perder lo esencial de su finalidad y método propios, tiene toda la flexibilidad suficiente y necesaria para integrarse en la Pastoral de conjunto.

7.- Consideramos de gran importancia que quienes pasan por un Cursillo sean concientizados de la necesidad de unir esfuerzos en la Iglesia particular, para que haya unidad de acción en las metas comunes.

8.- La Reunión de Grupo y la Ultreya no son vivir “al estilo cursillista”, sino instrumentos de perseverancia en el ser cristiano, y medios eficaces para iniciar y proyectar la vida comunitaria en la Iglesia.

9.- Las Reuniones de Grupo y  Ultreyas son supletorias y complementarias de la comunidad eclesial, como instrumentos de perseverancia y crecimiento en la vida cristiana.  Por lo tanto, no deben desaparecer sino que, gradualmente, pueden y deben dejar de ser exclusivamente para cursillistas.

 

2.- APERTURA HACIA LA PASTORAL DE JUVENTUDES.

1.- El Cursillo es apto para jóvenes, si en ellos se cumplen los requisitos del Precursillo, especialmente la madurez, y siempre que en el Poscursillo haya una comunidad que los acoja y los respalde.

2.- Siendo América Latina un continente eminentemente joven, creemos que el Movimiento de Cursillos de Cristiandad debe preocuparse muy seriamente por este vigoroso potencial:

a) fomentando, impulsando y colaborando con todos los esfuerzos e iniciativas de la pastoral juvenil;

b) dando prioridad, en la selección de ambientes, a aquellos que afectan más directamente a la juventud siempre de acuerdo con la Pastoral Diocesana.

c) propiciando en los adultos un mayor acercamiento que, partiendo del diálogo, redunde en la mutua apreciación crítica de las actitudes y valores que son causa de tensiones, distanciamientos y escisiones entre ambas generaciones;

d) despertando en los padres la responsabilidad, primaria e intransferible, de estructurar en cristiano su propia familia de forma, que llegue a ser una Iglesia doméstica, forjadora de personas, educadora de la fe y promotora del desarrollo.

3.- El Movimiento, sin alterar su esencia, ni su finalidad, ni su método, deberá estar atento, a fin de dar una respuesta, cada vez más eficaz, a las exigencias y necesidades de las nuevas generaciones.

 

3.- ENFOQUE COMUNITARIO     

PRECURSILLO:

1.- El Precursillo debe ser comunitario (por n Grupo, en Grupo y para un Grupo), aunque por excepción algunas veces puede ser individual.

2.- El Precursillo requiere:

- Estudiar, seleccionar y preparar los ambientes o comunidades humanas (Precursillo ambiental);

- Elegir de entre ellos los individuos vértebras, capaces de crear núcleos de cristianos que fermenten de Evangelio los ambientes (selección personal);

- Y darles un tratamiento comunitario (Precursillo en, por y para la comunidad), con el fin de despertar en ellos el deseo de ser mejores como hombres y como cristianos (actitud frente al Evangelio)
 

CURSILLO:

3.- Con vistas a la línea de actuación comunitaria se debe impulsar a los dirigentes en todo el trabajo del Cursillo a:

a) Revisar los rollos, para que den una visión más clara de la dimensión comunitaria de la salvación.  Se busca “la proclamación de la comunión humana y cristiana como plenitud de ser y de actuar” y no un curso sobre comunidades.

“La salvación” equivale a la realización del plan comunitario de Dios.

La Comunidad no es una plataforma de lanzamiento, sino condición indispensable para ser cristiano. Por consiguiente, la mayor eficacia no se mide tanto por el hacer, cuanto por el ser más cristiano  cada día.

Debe quedar clara la dimensión social de la Gracia, y su fuerza de fermento individual y comunitario. 

b) Revalorar todo el montaje comunitario del Cursillo:

- el testimonio del equipo es esencial, y no nos referimos tanto al testimonio de “dar buen ejemplo”, cuando al testimonio de “ser” comunidad.

- es indispensable una relativa heterogeneidad lo mismo en el Grupo que en los asistentes al Cursillo;

- la “decuria” debe ser Grupo de servicio; para eso en ella debe crearse la inquietud no de resumen de los Rollos, sino de una conversión cada vez más madura; y en ella debe lograrse un diálogo que permita compartir en profundidad la vivencia del ser cristiano, como ha de hacerse en el Poscursillo.  Los dos primeros días las decurias pueden ser más heterogéneas y en el tercer día quizá por ambientes o pueblos de procedencia, para iniciar y facilitar así el Poscursillo.

- la Clausura debe ser una convivencia de la comunidad local o diocesana.  Los testimonio de los del “cuarto día” deben ser testimonios de vivencia y acción comunitaria, preferentemente en las estructuras temporales.

c) Revitalizar la liturgia:

Debe ponerse especial énfasis en la celebración de la Eucaristía.  Se recomienda la celebración comunitaria de la penitencia, dejando absoluta libertad para la confesión individual, a fin de que cada uno la haga cuando y donde quiera.
 

POSCURSILLO

4.- Solamente la comunidad es el cauce válido para quien pretende vivir lo fundamental cristiano seriamente.

5.- Las estructuras del Poscursillo no son un fin en si mismas, pero sí, medios de extraordinario valor, ya que o le sirven al cursillista de paso a la ubicación en su comunidad, o en dichas estructuras debe encontrar el cursillista su comunidad y la vivencia comunitaria a que ha sido llamado.

6.- Teniendo en cuenta la gran variedad que puede haber de comunidades, y sosteniendo como objetivo primario la conquista de los ambientes, el Movimiento debe esforzarse por lograr cuanto antes que las Ultreyas y las Reuniones de Grupo sean verdaderas comunidades cristianas, porque sólo la comunidad cristiana es el clima donde un cristiano puede pasar de una fe infantil a una fe adulta, de una fe individual a la fe comunitaria.  Y esto que implica liberación interior y compromiso de luchar por la liberación de todo hombre, es el fin de las Ultreyas y de los Grupos.

7.- El Poscursillo, a pesar de su estructura comunitaria, y quizá precisamente por ella, será un montaje vacío si en él no hay mentalidad comunitaria; esto es, si en él no se siente la necesidad existencial de convivencia.  No se trata solamente de reunirnos.  El “Seguro” no es la Reunión.  El “Seguro” es el GRUPO, LA NECESIDAD DE CONVIVENCIA LA RELACION INTERPERSONAL, que lleva a reunirse con espíritu comunitario, para alcanzar a la persona en toda su dimensión humana y cristiana y, así, conseguir que el Grupo se convierta en un signo de unidad.

 

RESOLUCIONES

- Constatando que en un bienio apenas se pueden experimentar las Conclusiones de cada Encuentro, los Delegados Nacionales del Tercero determinaron que el Cuarto sea dentro de cuatro años, en 1976.

- Considerando que, en lo apostólico, la problemática de Centro y Suramérica o coincide o tiene grandes interferencias con la de los países de Norteamérica, los Delegados Nacionales resolvieron que en adelante los Encuentros sean Interamericanos, pero que la lengua oficial de ellos siga siendo la. Española

- Los Delegados Nacionales eligieron para el próximo período como sede de la Oficina y del IV Encuentro a Venezuela y, según, se determinó en Tlaxcala, encargaron al Secretariado Nacional de Cursillos de Venezuela del funcionamiento. de la Oficina y de la organización del Encuentro.

Itaici, Sao Paulo, Brasil, 25 de Mayo de 1972.