4º ENCUENTRO LATINOAMERICANO DE DIRIGENTES

DE CURSILLOS DE CRISTIANDAD
Caracas, Venezuela 28 de Junio al 3 de Julio de 1976

 

RECONOCIMIENTOS Y COMPROMISOS

  

“El hombre contemporáneo
 escucha más gustosamente
a los testigos que a los maestros”

Pablo VI, Discurso a los miembros
del ‘Consilium de Laicis’, 20-10-78

 

INTRODUCCIÓN

Los Delegados de los Secretariados Nacionales de América, reunidos en Caracas (Venezuela) del 28 de junio al 3 de julio de 1976, en el IV Encuentro Interamericano de Dirigentes del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, para revisar el Movimiento, no desde el punto de vista doctrinal, sino desde la vivencia cristiana de la doctrina claramente establecida, y evaluarlo, estimularlo y relanzarlo hacia la santidad, la justicia y el Reino que nos haga a todos, no sólo maestros, sino testigos inconfundibles de Cristo, estudiaron con profundidad, humildad y entrega “El Movimiento de Cursillos de Cristiandad, como agente de evangelización y transformación cristiana de los ambientes en los países americanos”.

Los Delegados, urgidos por la responsabilidad de sus respectivos Secretariados y conscientes de su propio compromiso personal, apoyándose en las pistas amplias y enriquecedoras de las Ponencias y aportaciones, presentadas en el Encuentro, y en los Informes traídos de sus propios países, confrontaron, con seriedad, valor y libertad, los Informes y las Ponencias y concretaron no meras declaraciones, sino compromisos efectivos del Movimiento de Cursillos en América.

En efecto: las motivaciones teológicas y los temas, iluminados por la providencial Exhortación Apostólica de Pablo VI, EVANGELII NUNTIANDI, del 8-12-75, hicieron que los Delegados, a nivel de Movimiento, llegaran a estos.

 

1.- SOBRE EVANGELIZACIÓN (Proclamación del Mensaje)

Los Delegados reconocen:

a) que “evangelizar significa para la Iglesia llevar la Buena Nueva a todos los ambientes de la humanidad y, con su influjo transformar desde dentro, renovar a la misma humanidad. ‘He aquí que hago nuevas todas las cosas (Apoc 21,5) Pero la verdad es que no hay humanidad nueva si no hay en primer lugar hombres nuevos, con la novedad del bautismo (Cf. Rom 6,4) y de la vida según el Evangelio (Cf. Ef. 4,23-24)(EN 18);

b) que “los Cursillos de Cristiandad son un movimiento de Iglesia que, mediante un método propio, posibilitan la vivencia de los fundamental cristiano, en orden a crear núcleos de cristianos que vayan fermentando de Evangelio los ambientes, ayudando a descubrir y realizar la vocación personal, con respeto de la misma” (I Enc. Lat. Am., I);

c) que “los Cursillos de Cristiandad son un movimiento vivencial” (III Enc. Lat. Am., CR, 17-18);

d) que el Movimiento de Cursillos de Cristiandad debe insertarse en la Pastoral de Conjunto de cada país y diócesis, “como un elemento y un instrumento de la Pastoral profética” (II Enc. Mund., Pastoral y Cursillos; IFMCC, 77);

e) que aún no se han puesto en práctica, hasta sus últimos alcances, los principios enunciados en los Encuentro Nacionales e internacionales anteriores y confirmados en IFMCC;

f) que no se ha promovido suficientemente al laico cursillista como agente de evangelización dentro del mundo, sino que se la orientado más hacia la evangelización en las estructuras eclesiales; y g) que generalmente se ha pensado más en el individuo que en la comunidad (Cf. II Enc. Mund., III, Cursillo).

 

Por eso, LOS DELEGADOS COMPROMETEN AL MOVIMIENTO EN AMÉRICA

1.- A crear conciencia en las personas que pasaron por cursillos, especialmente en sus dirigentes de las exigencias del bautismo y de la confirmación, por cuanto estos sacramentos los capacitan y los comprometen para la realización de su misión propia como evangelizadores (Cf. CPSNE, 57-72; AA 3; EN 14-16,70-73);

2.- A asimilar el contenido y el espíritu de la Exhortación Apostólica Evangeli Nuntiandi, para iluminar lo que IFMCC dice sobre “función propia del MCC en la acción pastoral de la Iglesia” (Cf. IFMCC, 76-82), y para hacer, así, del Movimiento un instrumento más eficaz de evangelización; 3. a esforzarse por hacer de la reunión de Grupo, de la Ultreya y de la Escuela medios eficaces de evangelización, para sus componentes, siendo evangelizados “sin reducciones ni ambigüedades” (EN 32), se conviertan en apasionados evangelizadores (Cf. III Enc. Lat. Am., CR 360; EN 13, 58, 70-73)

 

2.- SOBRE ESPIRITUALIDAD LAICAL.

Los Delegados reconocen:

a) que “los Cursillos de Cristiandad llevan al cursillista a un encuentro con Dios vivo y personal” y que “son una escuela de espiritualidad cristiana” (Cf. CR, 22-24 y 348; CCIRC, 443; CPSNE, 57-72; Vertebración, 36; IFMCC, 63);

b) que en el Evangeli Nuntiandi el Papa orienta la espiritualidad del Laico, señalando que su “su tarea primera e inmediata no es la institución y el desarrollo de la comunidad eclesial – esa es la función específica de los Pastores – sino el poner en práctica todas las posibilidades cristianas y evangélicas, escondidas, pero a su vez ya presentes y activas, en las cosas del mundo” (EN 70); y que, para eso, es absolutamente necesaria la práctica de la “sencillez de vida, espíritu de oración, caridad para con todos, especialmente para los pequeños y los pobres, obediencia y humildad, desapego de sí mismos y renuncia” (EN 76);

c) que, a pesar de los esfuerzos hechos, y de los que se siguen haciendo, para mentalizar a los laicos respecto de su propia espiritualidad, aún no se ha logrado en el Movimiento una auténtica espiritualidad laical;

d) que, aunque en los últimos tiempos del MCC ha insistido en la vivencia comunitaria y comprometida de la Piedad, aún hay muchos, incluso dirigentes, que la viven de un modo individualista y desencarnado;

e) que aún quedan en la espiritualidad laical muchos matices clericales, tanto por los principios teológicos que exponen los sacerdotes, como por la vivencia y presentación práctica que de ella hacen los laicos; lo cual ha dificultado que “los seglares avancen por este camino de la santidad con espíritu decidido y alegre” (AA 4); en consecuencia, hay auténticos líderes naturales que salen del cursillo desenfocados en su modo de ser y de hacer Iglesia (Cf. IFMCC, 70)

 

Por eso, LOS DELEGADOS COMPROMETEN AL MOVIMIENTO EN AMÉRICA

1.- A llevar a la práctica, especialmente, lo que dice la Exhortación Evangelii Nuntiandi en los Nos. 70-73 y 76 como orientación y programa de vida, principalmente para los dirigentes.

2.- A estudiar y poner en práctica lo acordado en Itaicí sobre la espiritualidad laical (Cf. CR. 24, 348 y 351-359);

3.- A insistir en que, como “a los laicos corresponde, por propia vocación, tratar de obtener el reino de Dios gestionando los asuntos temporales y ordenándolos según Dios” (LG 31), ellos necesitan, para el cumplimiento de su modo de ser y hacer Iglesia, mantener vivo lo demás (Cf. EN 21) y poner especial atención a los “signos de los tiempos” (Cf. III Enc. Lat. Am., CR. 41-42 y 349; EN 70-72; 78-80);

4.- A despertar en los laicos la conciencia de que deben ser ellos mismos quienes busquen y se comprometen en su espiritualidad específica y quienes estimulen el proceso de su crecimiento y madurez cristiana con los métodos más convenientes, pues, según su propia circunstancia, “cada laico debe ser ante el mundo un testigo de la resurrección y de la vida del Señor Jesús y una señal del Dios vivo” (LG 38) (Cf. III Enc. Lat. Am., CR 23-24 y 358; IFMCC, 187 y 192-193; EN 21 y 41);

5.- A orientar la Escuela para que de ella salgan cristianos que puedan explicitar su testimonio “por un anuncio claro e inequívoco del Señor Jesús” (EN 22), que vivan un cristianismo abierto, sin temores, y que, a través de la autenticidad de su alegría, proclamen a Cristo resucitado (Cf. En 27; II Enc. Mund., Cursillo; IFMCC, 212-216)

 

3.- SOBRE LAS EXIGENCIAS PERSONALES Y COMUNITARIAS DE LA GRACIA

Los Delegados reconocen:

a) que la Gracia es el tema central del Cursillo, que debe iluminar todos los rollos sin excepción (Cf. CPSNE, 59-60 y 75; IFMCC, 180; LBMCC, 19);

b) que el Plan de Salvación, ofrecido por y en Cristo, interpela al individuo en forma personal y le exige una libre respuesta que lo compromete con El a:

- realizar el Plan de Dios en él:

- aceptar como suya la misión de Cristo hoy, o sea, la salvación y la liberación de todos los hombres;

- y asumir una actitud vital nueva y permanente de fe, esperanza y caridad (Cf. III Enc. Lat. Am., Acuerdos 1, 2, 6; EN 23 y 29);

c) que el Movimiento ha ayudado a miles de personas a descubrir lo fundamental cristiano, conduciendo a la vida; “a la vida natural a la que da un sentido nuevo, gracias a las perspectivas evangélicas que le abre; a la vida sobrenatural, que no es una negación sino purificación y elevación de la vida natural. Esta vida sobrenatural encuentra su expresión viva en los siete sacramentos y en la admirable fecundidad de gracia y santidad que contiene” (EN 47);

d) que no pocas veces se “cosificó” el concepto de Gracia, enfocándolo más como un poseer que como un ser, dando con ello lugar al triunfalismo, al orgullo, al “ghetto” y a otras desviaciones;

e) que los sacerdotes que dan los rollos de Gracia no siempre se atienen a presentarla como “la apertura de Dios al hombre y la respuesta del hombre a Dios” (III Enc. Lat. Am., Acuerdos, 1, 2, CR 351) mediante los conceptos de auto-donación de Dios, encuentro, comunión, libertad, respuesta personal y compromiso temporal del hombre. “Efectivamente, el anuncio no adquiere toda su dimensión más que cuando es escuchado, aceptado, asimilado y cuando hace nacer en quien lo ha recibido una adhesión de corazón. Adhesión a las verdades que en su misericordia el Señor ha revelado, es cierto. Pero más aún, adhesión al programa de vida – vida en realidad ya transformada – que él propone. En una palabra, adhesión al reino, es decir, al ‘mundo nuevo’, al nuevo estado de cosas, a la nueva manera de ser, de vivir, de vivir juntos, que inaugura el Evangelio” (EN 23)
 

Por eso. LOS DELEGADOS COMPROMETEN AL MOVIMIENTO EN AMERICA.

1.- A evangelizar al hombre para que comprenda su vida como alianza con Dios y con sus hermanos.

2.- A simplificar y presentar evangélicamente la teología “jurídica” de la Gracia y del pecado;

3.- A llevar al hombre al amor y a la vivencia de Cristo y al amor de los demás hombres, desde el acontecimiento de Dios presente en todos;

4.- A presentar la historia como designio de Dios (Cf. III Enc. Lat.Am., CR, 352);

5.- A hacer comprender la vida personal como designio de Dios (Ibídem);

6.- A dar una perspectiva profunda de pecado en forma de acontecimiento social (Cf. Ibídem, 353);

7.- A conciliar la seriedad de la responsabilidad con la alegría y la libertad de los hijos de Dios;

8.- A hacer al hombre sentirse verdaderamente Iglesia (Cf. Ibídem, 355-356);

9.- A  respetar la libertad de aquellos que participan en un cursillo,porque cualquier coacción sería contraria al dinamismo de la Gracia (Cf. CPSNE, 70; IP361-369; III Enc. Lat. Am., CR 350; IFMCC, 146-147);

 

4.- SOBRE COMUNIDAD O GRUPO

Los Delegados reconocen:

a) que el I Enc. Lat. Am. definió los Cursillos como “un Movimiento de Iglesia que, mediante un método propio, posibilita la vivencia y convivencia de los fundamental cristiano, en orden a crear núcleos de cristianos, que vayan fermentando de evangelio los ambientes, ayudando a descubrir y a realizar la vocación personal, con respeto de la misma” (I En. Lat. Am., I; Cf. IFMCC, 36);

b) que “el Movimiento de Cursillos de Cristiandad es un movimiento para crear comunidad” (III Enc. Lat. Am., CR, 28-29 y 348; Proa, 180 (1953) 3; CCIRC, 163; Orientación, 1.19 y 1.20; MD. 48; IP, 123-124; RCC, 55-75; Vertebración, 127-130; IFMCC, 126);

c) que el MCC prepara “al cursillista para insertarse cristianamente en las agrupaciones humanas de que forma parte, a fin de que éstas crezcan en la Verdad, en la justicia y en la Caridad” (IFMCC, 149);

d) que, a veces, se acentuaron unilateralmente los aspectos positivos del grupo de cursillo y que, por eso, muchos cursillistas, al constatar sus frecuentes aspectos negativos, se desanimaron;

e) que con frecuencia se ha sacado a numerosos cursillistas de sus ambientes naturales y se les ha ubicado artificialmente en otros ambientes, sobre todo intra-eclesiales.

 

Por eso. LOS DELEGADOS COMPROMETEN AL MOVIMIENTO EN AMERICA.

1.- A introducir más eficazmente el fermento del Evangelio y de la fe en las comunidades que, de este modo, serán, a su vez, creadoras de otras comunidades (Cf. EN 13 y 58);

2.- A  estar atentos a prevenir los peligros de crear comunidades “artificiales”;

3.- A recalcar que la finalidad última del MCC es la fermentación evangélica o vertebración de los distintos ambientes y estructuras (Cf. CPSNE, 45-55; Vertebración, 193-195; I Enc. Lat. Am., I; III Enc. Lat. Am., CR, 25-26; IFMCC, 46-62, 52- 85), lo cual se facilitará si se vivifican los ambientes de Iglesia-mundo, haciendo de ellos comunidades vivas (Cf. EN 20-21 y 58);

4.- A despertar conciencia en los dirigentes del nuevo espíritu de los rollos “Comunidad Cristiana” y “Grupo y Ultreya”, para que les den el tiempo y la trascendencia que tienen, a fin de que el cursillistas descubra que es más importante la vida del grupo que la mecánica de su reunión (Cf. I Enc. Lat. Am., VI; IFMCC, 127);

5.- A preparar y mentalizar a los dirigentes del Movimiento para la vivencia comunitaria, con el fin de que, dentro del cursillo, faciliten y contagien todo un clima de comunidad (Cf. III Enc. Lat. Am., CR, 39-40; IFMCC, 148-149), el cual debe venir precedido por un Precursillo realizado en esta línea (Cf. III Enc. Lat. Am., CR, 34-35; IFMCC, 115), insistiendo, para ello, en la responsabilidad del presentante (Cf. I Enc. Lat. Am., IV. e); así, ese espíritu proseguirá con más facilidad en las Reuniones de Grupo, en Ultreyas y en las Escuelas; las cuales, así mentalizadas, se integrarán más fácilmente en la Pastoral de la Iglesia (Cf. III Enc. Lat. Am., CR, 42-43; IFMCC, 125- 126);

6.-A mentalizar a los grupos del Movimiento en el papel histórico que juegan en la Iglesia de hoy las pequeñas comunidades, que son una de las principales prioridades en su acción pastoral, para la evangelización de nuestros pueblos (Cf. EN 58; IFMCC, 60-61).

 

5.- SOBRE EL COMPROMISO PARA LA LIBERACIÓN

Los Delegados reconocen:

a) que “ el MCC está comprometido y es para comprometer” (III Enc. Lat. Am.. CR. 30-31); y esto se consigue, “actuando, dentro de su esencia, finalidad y método, en la solución de la problemática de Latinoamérica, principalmente en evangelización, promoción integral de la persona humana y de la familia y cambio de estructuras, conforme a la doctrina de la Iglesia” (I Enc. Lat. Am.. I; Cf. II Enc. Mund.. III, Poscursillo)

b) que la exhortación Evangelii Nuntiandi enseña que adentro del contenido esencial de la evangelización está también “un mensaje, especialmente vigoroso en nuestros días, sobre la liberación” (EN 29; Cf. EN 25, 30-36)

c) que, aunque en el Movimiento se ha acentuado el compromiso liberador del cristiano de miembros del Movimiento dentro de sus ambientes, aún no se le ha dado toda la importancia y peso, no en el contenido del mensaje, ni en la forma en que debe proclamarse.

d) que el MCC no ha concientizado suficientemente a los laicos para que, como cristianos, asuman responsabilidades y tomen opciones concretas; ni les ha ayudado a capacitarse lo suficiente para actuar cristianamen

e) que falta un laicado bien formado y fuerte, con iniciativa, que se responsabilice de las cosas que le competen, sin tener que recurrir a la jerarquía;

f) que en algunos lugares, cuando la Jerarquía se pronuncia por un compromiso concreto de liberación cristiana, no encuentra respuesta en los laicos, o porque carecen de información sobre ello, o porque no han sido estimulados debidamente por ello;

g) que, a veces, los laicos, legítimamente comprometidos, no son apoyados por la Jerarquía.

 

Por eso. LOS DELEGADOS COMPROMETEN AL MOVIMIENTO EN AMERICA

1.- A fomentar en la Escuelas y Ultreyas el estudio de la auténtica liberación cristiana, a la luz de la doctrina social de la Iglesia, y especialmente de la Evangelii Nuntiandi (30-39), explicando, cuando sea necesario, algunas ideologías contrastantes, a modo de iluminación para los asistentes;

2.- A fomentar la oración y la vida interior para comprometer a los que pasan por un cursillo en el dinamismo de conversión a Cristo que lleva a la liberación cristiana de los hombres (Cf. II Enc. Mund.. III, Poscursillo; III Enc. Lat. Am., Acuerdos, 1.4. 5b. CR. 358);

3,. A hacer el Movimiento un agente de liberación, mediante criterios cristianos, que sanen los ambientes para que se respete y promueva la dignidad de la persona (Cf. II Enc. Mund.. III, Poscursillo; EN 36), sin atarlo a ninguna estructura política, económica o social (Cf. En 20 y 38);

4.- A comprometer al MCC, dentro de su esencia, finalidad y método, en la misma medida en que se compromete la Iglesia (Cf. EN 38), cuidándose de la denuncia indiscriminada y tomando una actitud clara en los asuntos eclesiales y temporales; esto supone que se preocupe de formar comunidades comprometidas evangélicamente.

 

6.- SOBRE LA PERSONA Y SUS CIRCUNSTANCIAS Y SU PROCESO DE CONVERSIÓN

Los Delegados reconocen:

a) que el MCC ha enseñado y proclamado siempre, de acuerdo con la doctrina de la Iglesia, que “Dios baja a la tierra en busca del hombre, funda la Iglesia para el hombre, y los Sacramentos... son también para el hombre... La pastoral evangélica es eminentemente personalista” (CCSNE, 2 (1963) 2), pues “el hombre es la única creatura terrestre a la que Dios ha amado por sí mismo” (GS 24);

b) que la literatura del MCC, a través de los diversos Encuentros, ha aclarado el sentido de la conversión, como algo indispensable en toda evangelización de la humanidad. Por eso el MCC logró tantas conversiones “lo mismo de cara a Dios que de cara a los demás” (Cf. III. Enc. Lat. Am.. CR, 350);

c) que en las Escuelas se da formación para mantener el clima de conversión constante; y que igualmente se hacen esfuerzos para que los grupos sean verdades comunidades en proceso de conversión;

d) que no siempre se han presentado con la claridad y fuerza necesarias las exigencias fundamentales que la persona de Jesús y su Mensaje reclaman.

 

Por eso, LOS DELEGADOS COMPROMETEN AL MOVIMIENTO EN AMERICA

1.- A enfatizar, en relación a la persona y sus circunstancias, el proceso de su conversión (Cf. En 18 y 19); pues, como dice el Papa, “lo que importa es evangelizar, no de una manera meramente decorativa, como con un barniz superficial, sino de una manera vital, en profundidad y hasta sus mismas raíces, tomando siempre como punto de partida la persona y teniendo siempre presente la relaciones de las personas entre sí y con Dios” (EN 20);

2.- A no descuidar, en el Precursillo, el análisis del candidato a la luz de su personalidad, es decir: que sea un ser capaz de pensar con su propia cabeza, un ser capaz de elegir libremente, un ser capaz de amar; haciendo, para ello, un estudio serio y profundo de sus circunstancias ambientales, en orden a lograr su conversión integral (Cf. CR, 34, 349 y EN 19);

3.- A que en el Cursillo, durante los tres días:

- la presentación del Mensaje tenga en cuenta que la persona es una totalidad de juicio, libertad y amor encarnados (CF. III Enc. Lat. Am.. V, c);

- los dirigentes no olviden que los destinatarios del Mensaje deben poder ejercer todas sus capacidades dentro del Cursillo (Cf. III Enc. Lat. Am., CR, 349 y 350; IFMCC, 147);

- todo el equipo del Cursillo promueva, encauce y profundice el ejercicio de esas capacidades, para lograr la maduración adecuada a cada uno, teniendo presente que el Cursillo es un instrumento eficaz para una pedagogía de personalización (Cf. CPSNE, 79; IFMCC, 146-147; 160- 162);

4.- A promover un continuado proceso de conversión en los cursillistas y, sobre todo, en los dirigentes (Cf. III Enc. Lat. Am., CR, 350); y a programar actos convenientes para su crecimiento en la fe, preparándolos para su proyección en los ambientes, respetando su vocación personal y tomando en cuenta que Cristo llama, el Evangelio lanza y la vida de los demás compromete.

 

7.- SOBRE FERMENTACIÓN EVANGÉLICA Y PENETRACIÓN DE LOS AMBIENTES

Los Delegados reconocen:

a) que el MCC tiene como finalidad última buscar y fermentar evangélicamente los ambientes (Cf. CPSNE, 51-55; CN, 17- 23; 107-117; CCIRC, 69-73; Vertebración, 195; E. Bonnin, Finalidad, CCSNE, 35 (1996) 9; CR, 25-26; IFMCC, 57 y 59-62); que consiste en “alcanzar y transformar con la fuerza del Evangelio los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de interés, las líneas pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida de la humanidad, que están en contraste con la Palabra de Dios y con el designio de salvación” (EN 19);

b) que el MCC hace esta penetración con el testimonio de vida y con el anuncio explícito del mensaje evangélico (Cf. CCIRC, 349; I Enc. Lat. Am., IV, e); II Enc. Lat. Am., 7-8; III Enc. Lat. Am., Acuerdos I, 1, b y c; IFMCC, 142-144; EN, 21, 22 y 41), a través de núcleos de cristianos que vayan fermentando de Evangelio los ambientes (I Enc. Lat. Am., I; IFMCC, 59- 60);

c) que la eficacia del MCC ha sido menoscabada muchas veces: - en el Precursillo: por la falta de estudio de prioridades y urgencias de los ambientes, y por las fallas consecuentes en la selección de candidatos, que sean vértebras de los mismos ambientes;

- en el Cursillo; por la falta de motivación sobre la necesidad de la fermentación de los ambientes, y por la escasa fuerza de los testimonios concretos que se cuentan sobre penetración ambiental;

- en el Poscursillo: por el erróneo del Grupo, de la Ultreya y de la Escuela, que muchas veces origina el desarraigo de los ambientes propios y desvía del auténtico compromiso cristiano;

d) que frecuentemente se puede caer en el extremo de medir la eficacia del MCC por los logros visibles alcanzados; y en el de hacer énfasis en la acción humana, olvidando la acción de la Gracia;

e) que, aún sabiendo en teoría que el MCC es para la transformación cristiana de los ambientes, prácticamente, la mayoría de las veces, se continúa trabajando no de cara a la finalidad, sino de cara a una de sus fases (los tres días del Cursillo), o de cara a la solución de problemas individuales más que comunitarios;

f) que, no obstante se van fermentando algunos ambientes eclesiales (parroquias, otros movimientos y asociaciones de apostolado, etc.) y, hasta cierto punto, algunos seculares (familiares, profesionales, urbanos, rurales, etc.), a veces por medio de personas, y a veces por medio de grupos.

 

Por eso, LOS DELEGADOS COMPROMETEN AL MOVIMIENTO EN AMÉRICA

1.- A insistir en la necesidad del entronque en la Pastoral de Conjunto, para orientar la acción y la realización coordinada de la misma, sin perder su especificidad y sus objetivos propios (Cf. I Enc. Lat. Am., II; II Enc. Mund., III);

2.- A que, de acuerdo a la Pastoral de Conjunto, la Escuela, tal como la presencia IFMCC, tenga como constante preocupación el estudio serio de los ambientes, según lo requiéranlas prioridades pastorales, y buscando siempre los caminos más adecuados para hacer presente a Cristo en los ambientes (educacionales, juveniles, medios de comunicación social, organismos de decisión y muy especialmente todos aquellos que tienen incidencia en la institución familiar) que más influyen en los cambios sociales;

3.- A instrumentar (crear instrumentos) la realización en el Poscursillo de actos que permitan reunir por ambientes a cursillistas dirigentes, con el fin de concientizarlos en la responsabilidad de penetrar de Evangelio dichos ambientes;

4.- A exigir que los candidatos, seleccionados para la Escuela, sean personas seriamente comprometidas en hacer eficaz en la Iglesia y en el mundo la acción que el Movimiento pretende;

5.- A conseguir que en los rollos se den vivencias de acción comunitaria en los distintos ambientes (Cf. II Enc. Lat. Am., 11); y a destacar la importancia del equipo de dirigentes, en la labor de pasillo del tercer día, para facilitar a los cursillistas la vinculación con su propio ambiente.

6.- A urgir la acción apostólica en grupo, sin perjuicio de la acción individual, siempre necesaria y a veces la única posible (Cf. AA 16);

7.- A que los grupos, en su reunión, revisen su acción apostólica, del grupo y de cada uno de sus miembros, en cuanto a la penetración ambiental.

8.- A  que, por la importancia que tiene el campesinado en América Latina, se ponga especial interés en preparar dirigentes del MCC para evangelizar a los campesinos, con pleno conocimiento de sus circunstancias e idiosincrasia.