La Santa Misa es la celebración dentro de la cual se lleva a cabo el sacramento de la Eucaristía. En ella nos reunimos para celebrar recordando y viviendo la Última Cena y el sacrificio de Jesús en la cruz. De allí que  debemos escuchar con atención lo que Dios nos quiere decir cada domingo en la Misa. En la Misa Dios se hace presente y se queda con nosotros.
Su origen se remonta a los primeros tiempos de la Iglesia, en donde los apóstoles y los primeros discípulos se reunían el primer día de la semana, recordando la Resurrección de Cristo, para estudiar las Escrituras y compartir el pan de la Eucaristía.
El nombre de “Misa” se debe a que al terminar la celebración el sacerdote decía en latín "Ite missa est!.

"Las  palabras "ite, missa est", antes del cristianismo, constituían sólo una fórmula para decir:  "se disuelve la asamblea", "hemos concluido". La liturgia romana eligió estas palabras tan sobrias para decir:  "nuestra asamblea ha concluido". Luego, poco a poco, fue cobrando un significado más profundo. Para la antigua Roma sólo quería decir:  "hemos concluido". "Missa" significaba "dimisión". Ahora ya no significa "dimisión" sino "misión", porque aquí no se trata de una asamblea técnica, burocrática, sino de estar juntos con el Señor que toca nuestro corazón y nos da una nueva vida. " (Papa Benedicto XVI - Sábado 22 de octubre de 2005 )